Estados Unidos: las centrales de carbón ¿tienen los días contados?

La construcción de plantas de carbón es más costosa que la construcción de nuevas centrales de energía renovable y en algunos Estados es más caro mantenerlas funcionando que reemplazarlas por fuentes verdes

 

La mayor parte de las plantas de carbón que funcionan en Estados Unidos se construyeron entre 1950 y 1990 y representan el 25% de la capacidad de generación eléctrica del país. Sin embargo, de 2007 a 2016, 531 centrales de carbón fueron cerradas en Estados Unidos. Juntas, representaban 55.6 gigavatios (GW).

Durante el 2017 se anunció además, el cierre anticipado o la conversión de 27 plantas de carbón –con una capacidad total de 22 GW–. Aproximadamente una cada 15 días.

Las razones por las cuales las compañías eléctricas deciden cerrar las plantas son tan reveladoras como la elección de con qué tecnología reemplazarlas. Razón uno: la construcción de nuevas plantas de carbón es más costosa que la construcción de plantas de energía limpia, y en muchas zonas de EE.UU, mantenerlas activas es más caro que construir nuevas con turbinas eólicas (o paneles solares). Razón dos: la energía obtenida a través de fuentes renovables es más rentable.

A medida que el gas natural y las energías renovables fueron aumentando sus cuotas de mercado durante la última década, la generación eléctrica con carbón disminuyó casi un 29% en el mismo período.

Por más que el gobierno de Trump, intente favorecer a toda industria dependiente de los combustibles fósiles y contaminantes (incluida la energía nuclear), la recuperación del sector también dependerá en gran parte de las decisiones de los productores de electricidad del país.

Seis cierres específicos muestran que
esta tendencia continuará en 2018

We Energies es la mayor eléctrica de Wisconsin, con más de 2.2 millones de clientes. La producción a carbón representaba el 50.6% de su capacidad total de generación en 2015. En noviembre, la empresa decidió cerrar su planta de “Pleasant Prairie” –1.2 GW– a principios de 2018. A pesar de que solo ha estado en operación desde 1985, la planta operaba a capacidad reducida en los últimos años, y no funcionó en absoluto durante tres meses en primavera.

El proveedor de energía Luminant, que opera casi 18 GW de generación en Texas, anunció a principios de octubre el cierre de la planta de energía “Monticello” –1.8 GW– en enero de 2018. Siete días después comunicó que cerraría también dos plantas de carbón “económicamente inviables” con una capacidad de 2.3 GW.

En ambos casos la razón detrás de los cierres fue la misma; el precio de la energía al por mayor, generada a partir de fuentes renovables, era más bajo y competitivo.

De esta manera, Luminant se deshizo en una semana de 4.1 GW, aproximadamente el 12% de la capacidad de energía total de carbón en Texas.

Un mes antes, Ameren Missouri –la mayor compañía eléctrica del estado– había anunciado que invertiría 1.000 millones de dólares, para incorporar 700 MW de nueva capacidad eólica y 100 MW de nueva energía solar para 2020.

El anuncio de inversión y el cierre de la mitad de sus plantas de carbón, forman parte de una iniciativa para reducir las emisiones de carbono en un 80% para 2050.

A fines de agosto, Xcel Energy (en Colorado), que depende del carbón para cubrir el 46% de su capacidad de generación, anunció el cierre de dos unidades de la “Comanche Generation Station” –660 MW de capacidad– para el 2025. Xcel reemplazará esa capacidad de generación invirtiendo 2.500 millones de dólares en 1 GW de energía eólica y 700 MW de energía solar. Esta tendencia no es nueva para Xcel, ya que la compañía ha cerrado varias plantas de carbón en Colorado, por un total de 1.1 GW desde 2011.

En abril, la Compañía Eléctrica de Nuevo México (PNM) –la mayor eléctrica del estado– lanzó su plan de recursos integrados 2017-2023, en el que se examinan los escenarios futuros y se pretende determinar qué combinación de energía podría satisfacer su demanda prevista y al menor costo. Los resultados fueron una sorpresa. Para una empresa que en 2015 abasteció a sus 510.000 clientes con un 56% de electricidad generada a partir del carbón, la mejor opción de para producir energía fiable y de bajo costo sería terminar completamente con la utilización de carbón para 2031 y reemplazarla con energía solar, gas natural y almacenamiento de energía.

El análisis de PNM coincide con las conclusiones del Anual Energy Outlook 2016, de la Administración de Información de Energía de los Estados Unidos (EIA), en el que se sostiene que, para el año 2022, la generación de electricidad con gas natural sobrepasará a la del carbón y que hacia el 2029, será igualada por la producción eólica y solar.

Todo parece indicar que, cuando los números no cierran, el medio ambiente puede resultar beneficiado.

Fuente: Foro Ambiental