Vivimos en un país fumigado

La ONG “Ecos de Saladillo” organizó el noveno encuentro de Pueblos Fumigados en la localidad bonaerense de Cazón y el segundo de Agroecología. El objetivo: concientizar sobre los riesgos socioambientales del modelo de producción agroindustrial y promover el crecimiento de la agroecológica.

 

Con la presencia de más de 350 personas, la localidad de Cazón (perteneciente al partido de Saladillo) fue sede del noveno Encuentro de Pueblos Fumigados de la provincia de Buenos Aires y del segundo Encuentro de Agroecología.
El evento, que fue coordinado por la ONG Ecos de Saladillo, se desarrolló durante dos jornadas (17 y 18 de marzo) en las que se realizaron charlas informativas sobre soberanía alimentaria y talleres educativos acerca del desarrollo de una agricultura libre agroquímicos, así como también ferias y shows artísticos.

“Desde siempre, estos encuentros han servido para denunciar el impacto que los agrotóxicos generan en la salud y el medio ambiente, mientras que en el último tiempo también hemos ido acaparando el campo de la agroecología”, explicó Gabriel Arisnabarreta, miembro de la organización.

Argentina es el tercer país que más agroquímicos usa en el mundo, detrás de Estados Unidos y Brasil. Durante el 2017, según IES Consultores, se aplicaron 3,8 millones de toneladas más que en el 2016 (3,6 millones de toneladas).
“Esa liberación de venenos impacta en forma directa sobre las poblaciones cercanas a los campos donde se fumiga, pero también llega a las grandes ciudades a través de la industria alimentaria que utiliza derivados de la soja y el maíz en prácticamente todo”, sostuvo Arisnabarreta.
Tal como afirma la Red de Médicos de Pueblos Fumigados, Argentina hoy también es el mayor consumidor mundial del herbicida de glifosato, sustancia que en 2015 fue clasificada como “cancerígena probable” por el Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer (CICR, en francés), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cada año, en el país se vierten unas 240.000 toneladas.
“Con el incremento de este modelo productivo, los problemas de salud han ido cambiado: a medida que avanzan los transgénicos y los herbicidas, aumenta el cáncer, los problemas de tiroides, los abortos espontáneos y los nacimientos con malformaciones, entre otras enfermedades”, criticó el activista.

En la reunión organizada por ECOS de Saladillo participaron más de 350 personas.

Bajo la consigna “Caminando Hacia el Buen Vivir”, desde la anterior edición en San Andrés de Giles, los organizadores decidieron incorporar un encuentro dedicado a la agroecología, con el objetivo de impulsar un modelo que respete los ciclos de los bienes naturales, asegure las rotaciones de cultivos, no dependa de la aplicación de agroquímicos y preserve los organismos de los ecosistemas.

Al respecto, Arisnabarreta agregó, “se trata de ir más allá del reclamo de no convivir con agrotóxicos. La agroecología nos devuelve no sólo a formas de producir nuestros alimentos en forma sana y en armonía con el medio ambiente; sino que nos invita a construir nuevas formas de estar en el mundo, avanzando hacia lo que llamamos buen vivir”.

Mientras que a nivel nacional la primera causa de muerte son los problemas cardiovasculares, en los pueblos rurales un tercio de las muertes llega por alguna forma de cáncer, lo que representa un 50% más que en el resto del país.
Este año, ambos encuentros reunieron jóvenes, familias, estudiantes, científicos, abogados, productores agroecológicos, artistas, periodistas, docentes y profesionales de distintas áreas. Además, se abrieron dos nuevos espacios temáticos: “Construcción Social”, “Mujeres y agroecología”, y se realizó un homenaje al Dr. Andrés Carrasco (1946-2014), el primer médico argentino que denunció los efectos nocivos del uso del glifosato y del desarrollo de los cultivos transgénicos.

Fuente: Foro Ambiental

SaveSave

SaveSave

SaveSave

SaveSave

SaveSave

SaveSave