Turismo ecológico y comunitario en campos del sur

En las estepas de Río Negro, los visitantes son recibidos por familias rurales. Allí entran en contacto con sus costumbres, el paisaje de la región y la producción agroecológica.

 

El 2009 no pasó desapercibido para los pequeños agricultores y ganaderos del sur. Aquel año nació Cultura Rural Patagónica, una red de turismo rural comunitario integrada por dieciséis familias que desde entonces aunaron esfuerzos para promocionar y comercializar en forma conjunta sus emprendimientos ubicados en Ñirihuau Arriba, Pichi Leufú y Villa Llanquín, en la provincia de Río Negro.

“Somos un grupo de familias emprendedoras, con raíces en esta tierra, ubicados entre la estepa y el bosque al oeste rionegrino, compartimos con los visitantes nuestra cultura y tradiciones con mutuo respeto y autenticidad, buscando progresar, aprender juntos y producir un recuerdo inolvidable”, explican.

Apoyada por la Secretaría de Agricultura Familiar y el INTA Bariloche mediante el Programa “Cambio Rural II”, se trata de un circuito de turismo artesanal que propone conocer, “entre mates, charlas pausadas y buenos paisajes”, el campo del sur de Argentina de una manera distinta y original.

Desde noviembre hasta mayo, período en el cual la estepa está en su máximo esplendor, los visitantes pueden arribar para conocer las actividades cotidianas de un auténtico día de campo patagónico, las espectaculares formaciones volcánicas y los ríos que atraviesan la región.

El tejido, el hilado, la curtiembre, las artesanías, los métodos agroecológicos con los que cuidan las huertas, la crianza de los animales, la degustación de gastronomía típica son parte de esta vivencia cuyo toque más distintivo es que se realiza “junto a su gente”. Al respecto, los impulsores afirman:

«De esa manera, se puede entablar una relación cercana y se construye un entramado de experiencias entre los dueños de casa y los que vienen a conocer”.

No hay hoteles ni hospedajes convencionales. Cada turista es recibido por una familia anfitriona en su propio hogar y, luego de celebrar una presentación, inician recorridas y actividades recreativas por los vastos horizontes de la estepa. En el camino, los productores rurales comparten su historia, su forma de vida, anécdotas de la región, los orígenes y raíces. Se encargan de mostrar, con simpleza y orgullo a la vez, todos los secretos de esas tierras, lo vivido por ellos y lo transmitido por las generaciones pasadas.

“Hemos visitado a la familia Toro en Villa Llanquín y quedamos encantados por la gente, el lugar y la propuesta. Pasamos un día inolvidable en familia; nuestros hijos felices con la experiencia y con muchas ganas de volver”, valora una de las visitantes que optaron por esta alternativa.

Propuestas como la red de la Cultura Rural Patagónica invitan a profundizar en el conocimiento de cómo funciona el sector rural, contribuye al desarrollo territorial, al arraigo y la soberanía alimentaria. Son iniciativas con una fuerte raíz comunal donde la cultura local es la base del atractivo como parte fundamental de puesta en valor de su identidad. Desde ese elemento cultural parten otros como la diversificación económica y el interés ambiental.

Para conocer y visitar:

www.turismoruralbariloche.com

Fuente: Foro Ambiental