En tres años, se duplicó la cantidad de espacios naturales del Patrimonio Mundial amenazados por el cambio climático

Según un informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), dado a conocer en Bonn durante la COP 23, el número de sitios naturales del Patrimonio Mundial amenazados por el cambio climático se ha incrementado de 35 a 62 desde el año 2014.

 

“La protección de estos espacios es una responsabilidad internacional de los mismos gobiernos que han suscrito el Acuerdo de París”, afirmó Inger Andersen, Directora General de la UICN.

Según la evaluación, los impactos del cambio climático, como el blanqueamiento de los corales y la pérdida de glaciares, afectan a una cuarta parte de los 241 sitios naturales que integran el Patrimonio Mundial.

“Este informe de la UICN envía un mensaje claro: el cambio climático actúa rápido y afecta también a los tesoros más hermosos de nuestro planeta. La velocidad y la escala a las que está dañando nuestro patrimonio natural ponen de manifiesto la necesidad de establecer compromisos urgentes y ambiciosos de ámbito nacional”, añadió Andersen.

Los arrecifes de coral inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial, como el Atolón de Aldabra en el Océano Índico (el segundo atolón de coral más grande del mundo), el Arrecife de Barrera de Belice en el Atlántico (el arrecife de barrera más grande del hemisferio norte) y la Gran Barrera (el arrecife más grande de la Tierra) en los últimos años han sido perjudicados por incidentes de blanqueamiento, un tipo de afección causado por el incremento de la temperatura de los mares que los decolora y es capáz de destruir ecosistemas enteros.

“Los sitios naturales del Patrimonio Mundial desempeñan un papel crucial de apoyo a las economías y medios de subsistencia locales”, sostuvo Tim Badman, Director del Programa de Patrimonio Mundial de la UICN. En el caso particular de La Gran Barrera, su situación es de la más complejas ya que ha sufrido un blanqueamiento casi total, lo cual representa la afectación de hasta el 85% de los arrecifes examinados durante el año pasado.

En cuanto al retroceso de los glaciares, también como consecuencia del incremento de las temperaturas, constituye una amenaza para grandes reservas como el Parque Nacional del Kilimanjaro, que cuenta con el pico más alto de África, y los Alpes Suizos Jungfrau-Aletsch, que albergan el mayor glaciar alpino.

“Su destrucción puede, por tanto, tener consecuencias devastadoras más allá de su belleza excepcional y valor natural. En el Parque Nacional de Huascarán del Perú, por ejemplo, el derretimiento de los glaciares afecta a los suministros de agua además de contaminar el agua y el suelo al liberarse metales pesados anteriormente atrapados en el hielo. Lo cual no hace más que agravar la urgencia en el desafío de proteger estos lugares”, explicó Badman.

Nuevos desafíos y conclusiones

A las amenazas destacas, las autoridades de la UICN añadieron la necesidad de afrontar más desafíos para el Patrimonio Mundial, como contener las especies invasivas, reducir el turismo no sostenible o mejorar y ampliar las infraestructuras sustentables.

Afectando a procesos ecológicos y amenazando la supervivencia de las especies que en ellos habitan, las especies invasoras foráneas constituyen la amenaza más generalizada de todas las presentes. Su impacto a menudo se ve agravado por el cambio climático, el cual facilita su expansión y establecimiento.

En términos generales, el informe concluye que el 29% de los sitios del Patrimonio Mundial se enfrentan a problemas considerables y la perspectiva de conservación del 7% de dichos sitios es crítica. Estos incluyen el Parque Nacional de Everglades en los Estados Unidos y el Lago Turkana en Kenya. Dos tercios de los sitios evaluados tienen probabilidades de mantener un buen estado de conservación en el futuro próximo, la misma proporción general que en 2014.

El trabajo, por otro lado, también resaltó que la gestión de sitios naturales del Patrimonio Mundial ha empeorado en términos de calidad y eficacia desde 2014 debido, en gran medida, a la ausencia de suficientes fondos. Actualmente, menos de la mitad de los sitios son gestionados con arreglo a estándares adecuados.

No obstante, el informe también incluye algunas historias de éxito, que muestran el impacto tangible y positivo de una gestión eficaz. El Parque Nacional de Comoé de Costa de Marfil, por ejemplo, ha visto cómo se recuperaban sus poblaciones de elefantes y chimpancés gracias a la gestión eficaz y el apoyo internacional, tras la estabilización política en el país.

Como consecuencia, su perspectiva de conservación ha mejorado de forma considerable en los últimos tres años. Es uno de los 14 sitios cuya clasificación ha mejorado desde el último informe de la UICN, presentado en 2014.

Fuente: Foro Ambiental