Transición energética: Argentina avanza a ritmo lento

Pese al creciente interés por desarrollar las energías renovables en suelo nacional, el país no logra cumplir con las metas fijadas hasta el momento. ¿Cuáles son los proyectos mejor posicionados?

 

El 2017 fue llamado el año de las energías renovables por parte del Gobierno Nacional. Las diversas licitaciones del Programa RenovAr impulsaron la construcción de grandes parques energéticos abastecidos por fuentes sustentables y plantearon un escenario que poco tiempo atrás parecía imposible. Sin embargo, el camino de la Argentina por el sendero renovable aún es incipiente.
De acuerdo a la Ley N° 27.191, en 2018 el 8% de la energía generada debería provenir de fuentes renovables. Pero estamos a mitad de año y la actual producción “verde” araña nada más que el 2%. Además, la reglamentación establece que para el 2025 el porcentaje ascienda al 20%.

Un aspecto central de la normativa energética radica en la obligatoriedad que tienen los grandes usuarios –como empresas privadas e instituciones públicas, con un consumo mensual igual o superior a 300 KW (kilovatios)– de cumplir individualmente con los porcentajes de abastecimiento con renovables. Para cumplir con las metas que fija la ley, los grandes usuarios tienen tres alternativas: generar su propia energía invirtiendo en fuentes renovables, comprar energía a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA) o firmar contratos con privados que produzcan energía limpia.

Pese a que todavía no se alcanzaron ni siquiera los objetivos a corto plazo, no son pocos los que coinciden en que las energías renovables recién tendrán su despegue definitivo a partir de 2050. Carlos Tanides, referente del área de eficiencia energética de Vida Silvestre, comenta que “estamos en el inicio de la transición energética. Este es un proyecto a 30 o 40 años. La discusión acerca de la visión energética Argentina al 2050 se está haciendo con muchos actores diversos sentados alrededor de la mesa, donde se busca alcanzar un consenso sobre la planificación a futuro”.

El interés de gran parte del sector privado comenzó luego de conocer los bajos precios que marcó el Programa RenovAr. Tras la ronda 1 y 1.5, a fines de octubre pasado se impulsó la ronda 2 y hubo un récord de 228 ofertas para proyectos eólicos, solares, de biomasa y biogás. Y en su caso, la eólica alcanzó este año el récord de U$s 37 MWh, cerca de lo que se registra en la región y el mundo.

Pese a la gran expectativa, Juan Bosch, presidente de SAESA (empresa intermediaria entre los grandes usuarios y los vendedores), también reconoce que la puesta en marcha viene más lenta de lo previsto inicialmente.
“Uno de los inconvenientes que hubo fue que durante dos años el mercado privado no tuvo oportunidad de funcionar porque en realidad no se dieron las reglas para que los privados pudieran comprar y vender directamente entre sí. Solo se le podía comprar a CAMMESA. Además, los contratos tienen demoras en la firma y ejecución”, detalla Bosch.

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Recién este año se habilitó el mercado entre privados, razón por la cual desde el sector industrial creen que se presentará un dinamismo mayor en la incorporación de energías renovables. “Hay otra ley que viene a confluir con el objetivo de alcanzar la meta del 20% a 2025 que es la ley de energía distribuida, que se sancionó en diciembre, pero todavía no se reglamentó. Esta legislación permite a todo consumidor de cualquier tamaño poner energía renovable en su propio lugar y volcar los excedentes a la red”, completa.

El desafío de proyectar a largo plazo

Sea en el rubro que sea, en Argentina suele haber dificultades a la hora de emprender proyectos a largo plazo. Debido a las idas y vueltas de las políticas económicas y regulatorios, “la demanda argentina se encuentra castigada y retraída, razón por la cual muchas empresas prefieren pagar un poco más a corto plazo para no quedar atrapadas en un contrato en dólares”.
El presidente de la Cámara Argentina de Energía Renovable (CADER), Marcelo Álvarez, tampoco cree que se llegue al 8% en energías limpias este año. De todas formas, asegura que se está yendo en la dirección correcta y que le objetivo de 2020 se va a superar. “La ley es un piso. Lo mínimo que hay que hacer”, enfatiza.

El caso de Loma Negra

La cementera Loma Negra estuvo entre los grandes usuarios que informó su salida de la compra conjunta de CAMMESA para solucionar en forma independiente la obligación de utilizar energía limpia establecida por la reglamentación. Gabriela Guzzo, gerente de Planeamiento de la producción y de Abastecimiento de energías de la empresa, lo explica:
“La empresa firma en 2016 su primer Power Purchase Agreement (PPA) de Energía Renovable (contrato de compraventa de energía). En ese momento aún había muchas dudas en cuanto a cómo sería la implementación de la ley. Este contrato comienza a ejecutarse a principios del 2018, siendo el primer PPA de Energías Renovables operativo en la Argentina. La principal motivación estuvo asociada a nuestra política de sustentabilidad, la cual busca impulsar el uso de energías limpias dentro de nuestras operaciones”.
En la primera etapa, Loma Negra trabajó en conjunto con Genneia, compañía Argentina dedicada al desarrollo de energías renovables. Fue un trabajo de varios meses, que implicó atravesar diferentes barreras a la hora de implementarlo.
“Fuimos haciendo camino al andar en conjunto con la Secretaría de Energía y el equipo de CAMMESA, dado que no existía reglamentación. En una segunda instancia, desarrollamos una alianza estratégica con la empresa Aluar con quien firmamos un PPA de largo plazo, por más del 20% de nuestra demanda actual. De esta manera superaremos los requerimientos legales que prevé la ley para 2025”, señala Guzzo.
Por lo tanto, para 2019, con ambos PPAs operativos, la energía recibida de fuentes renovables representará más del 30% del consumo eléctrico. Ambos PPAs firmados corresponden a energía eólica. Este proceso está siendo liderado por el área de Abastecimiento, que es la responsable de evaluar las necesidades de mediano y largo plazo e implementar estrategias que optimicen su uso.

El caso de Coca- Cola

En agosto de este año, Coca-Cola FEMSA Argentina comenzará a producir en sus dos plantas de CABA, Alcorta y Monte Grande, con un 40% de energía renovable a partir de un acuerdo firmado con YPF Luz. En una segunda etapa se alcanzará el 100% en 2020.
“Recibimos apoyo de varios expertos que vinieron desde la sede de México para apoyarnos en esta iniciativa, aprovechando la experiencia que tienen allí, donde el 57% de la energía que utilizan sus operaciones proviene de fuentes renovables. Tras el proceso de selección y negociación nos asociamos con YPF Luz, que nos proveerá energía proveniente de los parques eólicos que están desarrollando en: Manantiales Behr (Chubut), Los Teros (Buenos Aires) y Cañadón León (Santa Cruz). En retrospectiva, quedó demostrado que el camino de utilizar energías limpias está al alcance de todos; sólo se precisa de voluntad para cambiar”, asegura Germán Pennimpede, director de Legales y Asuntos Corporativos de la embotelladora.

El caso de Quilmes

La cervecera Quilmes recientemente lanzó la plataforma de sustentabilidad 100+, a través de la cual se comprometen a cumplir cinco objetivos a 2025: agricultura sustentable, agua, cambio climático y energías renovables, cadena de valor y packaging circular.
Desde la compañía aseguran que el objetivo es utilizar el 100% de la energía eléctrica que provenga de fuentes renovables en 2025. Este compromiso en la Argentina representaría el equivalente al consumo de energía de 69 mil casas en un año.
“También comenzamos a implementar en alguna de nuestras operaciones el plan de reconversión energética que incluye el reemplazo de todas las luminarias por luces LEDS e implementamos procesos para utilizar biomasa en nuestras cervecerías en Corrientes y Zárate, energía renovable generada a través de la combustión del aserrín, y reemplazar la utilización de combustibles fósiles”, detalla la jefa de Sustentabilidad, Vanesa Vázquez.
Además, Quilmes utiliza biogás generado a partir del tratamiento anaeróbico de los efluentes industriales líquidos. Así como también utilizan paneles solares para alimentar áreas de servicios auxiliares en la cervecería en Quilmes y en la planta de gaseosas en Pompeya. Adicionalmente, cuentan con dos estaciones de carga de biodiesel B50 en Zárate y Mercado Central (Pompeya) que abastecen a más de 180 camiones de larga distancia.
“Hasta el momento recorrimos 2.5 millones de km. con este biocombustible con una reducción de casi 900 tn. de CO2”, concluye Vázquez.

Fuente:

  • Las energías renovables, a contrarreloj / El Cronista

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