Sin estudio de impacto ambiental, avanza la construcción del aeropuerto de El Palomar

Pese a que también existe un amparo judicial, las obras en el aeropuerto de el palomar avanzan. De acuerdo a los vecinos, el proyecto representará un foco de contaminación y destruirá espacios naturales protegidos

 

A raíz de la falta de un estudio de impacto ambiental correspondiente y en medio de las críticas de los vecinos, desde el 10 de enero rige un amparo judicial con el debían haberse suspendido las obras del nuevo aeropuerto de El Palomar para vuelos low cost. Sin embargo, este proyecto “emblema” del Gobierno Nacional continúa su marcha y en las próximas semanas podría comenzar a operar como base de las compañías FlyBondi y Norwegian Air.

“La jueza Forns dio lugar al recurso de amparo presentado por el abogado Lucas Marisi. Decretó el cese de las obras, pero, como se ve, nada ha cambiado. Siguen trabajando como si nada hubiera sucedido”, explicó Fabián, que vive en Ciudad Jardín, barrio de El Palomar, desde hace más de 25 años.

Entre los principales problemas, los vecinos mencionaron que el aeropuerto provocará contaminación ambiental y sonora en la zona y la destrucción de espacios naturales protegidos. Además, denunciaron que el aeropuerto se instalará sobre el lugar en donde funcionó la I Brigada Aérea El Palomar, desde donde partían los “vuelos de la muerte” durante la dictadura, declarado Sitio de Memoria y una prueba fundamental en los juicios de lesa humanidad.

“Ese es el Sitio de Memoria. Ahí funcionaba un centro de detención clandestina, de aquí salían los vuelos de la muerte. Hace un par de semanas estuvieron las Madres de Plaza de Mayo con la jueza. Tanto las Madres como algunas personas que estuvieron detenidas acá confirmaron que ahí funcionaba el Sitio”, advirtió Fabián.

Desde el mismo Ministerio de Justicia y Derechos Humanos informaron que la Base El Palomar es un Sitio Protegido por la Ley de la Memoria, por lo que las obras del aeropuerto del palomar podrían destruir pruebas judiciales.

El aeródromo, que hace poco sólo funcionaba como base área, será refaccionado por completo para permitir vuelos comerciales. Así lo dispuso el decreto 1092/2017, publicado el 26 de diciembre y firmado por el presidente Mauricio Macri, Marcos Peña y el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich.

Desde entonces, los habitantes de los barrios linderos vienen impulsando marchas, reparten panfletos, ponen mesas frente a la estación de El Palomar para contar lo que ocurre a quienes no están enterados y llevan adelante un incesante trabajo de concientización en redes sociales.

 

“Queremos ser cada vez más, necesitamos generar conciencia en todos los vecinos”, apuntó Mabel, otra de las vecinas que se movilizaron. “Nos quieren vender el aeropuerto como ‘el progreso’ pero no es más que un negociado para las low cost que va a destruir los barrios de la zona y los espacios verdes”, agregó.

A pesar de las quejas, el ministro Dietrich apoyó la construcción del aeropuerto y puso de ejemplo a Washington, como una de las ciudades del mundo que cuenta con aeropuertos cercanos a la población. En contraposición, el abogado que representa a los vecinos, Leandro Marisi, refutó al ministro y explicó que es “un pésimo ejemplo ya que el aeropuerto de Washington se hizo en 1941, cuando todavía no existían las normas y recomendaciones de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) para que los gobiernos instalen los aeropuertos en zonas alejadas a las urbanas”.

Según Marisi, hay estudios que sostienen que los aeropuertos en zonas urbanas “generan un aumento sustancial en los casos de cáncer, ACV e infarto en la población de la zona afectada fruto de los gases tóxicos que emanan los aviones al despegar y aterrizar”.

Otro problema que denuncian los vecinos es que entre “las cabeceras de las pistas de aterrizaje y las zonas urbanas no puede haber menos de 700 metros de distancia, y acá tenemos a menos de 500 metros de distancia el colegio Emaús y muchas casas”.

Como si fuera poco, Nahuel Franco, miembro de la organización ambientalista y barrial Isla Verde, explicó que la construcción de un aeropuerto comercial implicaría la deforestación de unas 200 hectáreas de bosques únicos en Buenos Aires.

“Hay bosques de talar, pastizal pampeano y humedales, que son fundamentales para purificar el aire y absorber el agua. Si no existieran, esta zona se inundaría con cualquier lluvia fuerte”, añadió el referente de la ONG, que desde hace años propone que en esa zona se haga una reserva natural. “Una evaluación de impacto ambiental seria nunca permitiría una obra así”, concluyó.

Fuente: Foro Ambiental