Se acelera el derretimiento de los hielos Antárticos

Un nuevo estudio alerta que en los últimos seis años se ha acelerado considerablemente el derretimiento de las aguas congeladas. Aunque reconocen que este proceso es casi irreversible, los autores coinciden que se podría controlar si el mundo consumiera menos y creciera de manera sustentable.

 

El Continente Blanco es fuerte pero cada vez menos. A causa del aumento del calentamiento global, la Antártida ha pasado de perder una media de 76.000 millones de toneladas anuales de hielo –hasta el año 2012– a ver cómo desaparecen 219.000 millones en los últimos seis años. Así lo ha determinado un estudio reciente impulsado por medio centenar de organizaciones científicas internacionales.

De acuerdo a los resultados, publicados en la Revista Nature, el ritmo del deshielo se ha triplicado durante los últimos 30 años. Este dato es aún más alarmante si se contempla que la Antártida almacena suficiente agua congelada como para elevar el nivel del mar hasta 58 metros de altura, como explicaron los investigadores.

El estudio, liderado por el profesor Andrew Shepherd, destaca que –si no se consigue frenar el ritmo del deshielo– las consecuencias superarán las fronteras del polo sur y afectarán al resto del planeta. Desde 2010, el impacto de la inestabilidad de la Antártida occidental sobre toda la Tierra es irreversible.

“En los alrededores de Brooklyn hay inundaciones una vez al año aproximadamente, pero si se eleva el nivel del mar en quince centímetros, entonces ocurrirán veinte veces al año”, dice Shepherd, miembro del Observación Terrestre en la Universidad de Leeds.

La Antártida ha perdido tres billones de toneladas de hielo desde 1992, provocando un aumento del nivel del mar de 8 milímetros

La Antártida cada vez se derrite más rápido

Entre el 60 y el 90 por ciento del agua dulce del planeta está congelada en capas de hielo en la Antártida, continente del tamaño aproximado de Estados Unidos y México juntos. Si todo ese hielo se derritiera, sería suficiente para elevar los niveles del mar en el mundo unos sesenta metros.

Pese a este panorama, Gorka Moyano, ingeniero de programas informáticos de IsardSAT, compañía de observación del planeta vía satélite y una de las participantes del trabajo, recalca que “la Antártida no se va a derretir de un día para otro”.

Eso sí, la elevada aceleración del deshielo es uno de los temas más preocupantes. Según explicó el experto, “en un plazo de tiempo muy largo, terminaría con las costas del planeta, entre otras consecuencias que podrían afectar a la estabilidad de la Tierra”.

Con una superficie de 14 millones de kilómetros cuadrados, la Antártida se erige como el continente más frío y seco del planeta. Lo compone una amalgama de accidentes geográficos, como archipiélagos, antiguos volcanes activos, o como las montañas transantárticas, que dividen la Antártida en dos mitades: su parte este y su parte oeste. Esta última culmina con la península antártica, y las tres piezas responden de forma distinta al cambio climático.

Alba Martín, experta en el estudio de las contribuciones del continente al aumento del nivel del mar, explica que “la altura de la Antártida este, que en ciertos puntos montañosos alcanza los 4.000 metros, la convierte en una zona más fría”. Es decir, mientras que las corrientes oceánicas más calientes desembocan en el oeste del continente, provocando que la península antártica y la parte occidental se derritan más rápido.

“Además, la geometría subglacial sugiere la presencia de grandes pendientes en la zona oeste del continente, de modo que las placas resbalan con mayor facilidad hasta alcanzar el océano”, añade Martín, ex investigadora de la Universidad de Bristol.

Aunque las grandes nevadas han contribuido hasta ahora a mantener la estabilidad de la zona oriental, los científicos prevén que este factor meteorológico pronto dejará de compensar el deshielo si el cambio climático continúa avanzando.

La clave: menos consumo y desarrollo sostenible

El derretimiento de las masas de hielo de la Antártida es prácticamente inevitable, pero sí controlable. Los expertos del estudio, en ese sentido, remarcan que para lograr este objetivo serán vitales las decisiones destinadas a la preservación del continente que se tomarán en los próximos diez años.

“Creo que, en la sociedad, crece la concienciación para reciclar más y consumir menos. La amenaza del deshielo, sin embargo, requiere un cambio mucho mayor en todos los aspectos de la sociedad industrial”, analiza el investigador Gorka Moyano.

Además de las industriales, las actividades rurales como la agricultura y la ganadería son grandes responsables de las emisiones contaminantes a nivel mundial. Reducir su impacto es una necesidad impostergable. También la implementación de nuevas tecnologías, como las energías renovables, es otra de las claves para un mayor desarrollo sostenible.

“Es un problema global que exige un cambio radical a nivel institucional”, completa Moyano.

De no seguir un camino más responsable y respetuoso con el medio ambiente, los autores del trabajo entienden que la Antártida afrontará mayores problemas. Además del aumento del nivel del mar, calculan que para el año 2070 se intensificarán las plagas invasoras y la acidificación de los océanos habrá alterado gravemente los ecosistemas marinos.

El enfriamiento de la superficie del océano antártico, por otro lado, habrá alterado las corrientes oceánicas. E, incluso, la temperatura media del aire global habrá aumentado cinco grados centígrados respecto a los niveles de 1850 y, la del océano, dos grados, reduciendo su capacidad de absorción de CO2 y acelerando el calentamiento global.

Fuentes:

  • El deshielo de la Antártida es tres veces mayor que hace una década / The New York Times
  • El ritmo del deshielo de la Antártida se triplica en 30 años / El País
  • La superficie de hielo de la Antártida se derrite a una velocidad tres veces mayor que antes / Infobae
  • Mass balance of the Antarctic Ice Sheet from 1992 to 2017

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