Por el crecimiento de la minería ilegal, se acelera la pérdida de bosques en la Amazonía venezolana

Además de la agricultura industrial, durante los últimos años esta actividad se ha consolidado como una de las mayores causas de la deforestación.

 

La Amazonia es una de las áreas más grandes y ricas en biodiversidad del mundo. Por esa misma razón, también es una de las más castigadas por actividades extractivas y clandestinas. En Venezuela, según un informe del grupo Provita, este bioma perdió 5.266 kilómetros cuadrados de bosques durante el período 2000-2015, un proceso que ha sido alimentado por el crecimiento de la minería ilegal.

La ONG, que integra la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG), destaca que la deforestación de más de la mitad de esa superficie verde boscosa se produjo durante los últimos cinco años estudiados.   

“En el período de 2010 hacia adelante, encontramos una afectación relacionada con la minería ilegal bastante grande. La velocidad en que la minería ilegal acaba con la capa vegetal es muy rápida, en comparación con las otras causas más tradicionales en la zona, como eran las actividades agrícolas/agropecuarias y los asentamientos urbanos”, explica el biólogo Juan Carlos Amilibia, líder de la investigación que llevó adelante junto a Irene Zager, Sara Carvajal y Rodrigo Lazo.

En esos cinco años se perdieron 2.821 kilómetros cuadrados de la Amazonía venezolana. Es decir, el 53,6 por ciento de la superficie verde arrasada en todo el período estudiado. Esta deforestación incluye, por ejemplo, unos segmentos equivalentes a 445,72 kilómetros cuadrados dentro de las áreas naturales protegidas por la legislación de Venezuela, donde se supone, no deberían sufrir ninguna afectación.

Mineria ilegal y pérdida de bosques en la Amazonía venezolana

Los resultados del trabajo fueron presentados en el 1° Congreso Latinoamericano y del Caribe de la Conservación Biológica, celebrado en Trinidad & Tobago, durante el pasado 26 de julio. En su investigación, los especialistas usaron imágenes provenientes de los satélites Landsat 5, Landsat 7 y Landsat 8 para realizar un análisis espacial bajo el protocolo de la RAISG, mapear y comparar la tasa de deforestación en tres quinquenios distintos: 2000-2005, 2006-2010 y 2011-2015.

Áreas en rojo

Una de las regiones más afectadas por el avance de la minería ilegal en la Amazonía venezolana es la de Las Claritas (Estado Bolívar), donde abunda la extracción clandestina de oro. Los investigadores de Provita, sin embargo, sostienen que esta actividad extractiva también produce efectos adversos en otras áreas como los ríos Caroní e Ikabarú.

“La deforestación no es la única consecuencia de la minería. La sedimentación de los ríos y la contaminación por mercurio, a pesar de que este elemento está prohibido en la legislación venezolana, son otras de las consecuencias que hay que estudiar”, dice Vilisa Morón-Zambrano, de la Sociedad Venezolana de Ecología, una organización formada por más de 4.000 expertos de todo el mundo, con el fin de impulsar la protección de la biodiversidad.

Aunque el oro es el mineral más codiciado, no es el único. En la Amazonía venezolana, además, se producen extracciones ilegales de diamantes, bauxita y coltán. Este último, un recurso muy usado en microelectrónica, telecomunicaciones e industria aeroespacial.

Apoyo oficial a la minería

Además de la minería ilegal, otro foco de contaminación ambiental son los proyectos mineros legales que impulsa el propio Gobierno de Venezuela. La extensión deforestada durante el último período también incluye otros 953,50 kilómetros cuadrados dentro de la zona delimitada para el Arco Minero del Orinoco, el proyecto bandera para la explotación minera del presidente Nicolás Maduro (creado por decreto en 2016) quien pretende que esta actividad sustituya al petróleo y se convierta en una nueva fuente de ingresos para la alicaída economía nacional.

Minería y pérdida de bosques en la Amazonía venezolana

“La zona habilitada para la minería es cerca del 12 por ciento de la superficie nacional y la cuarta parte de la Amazonía venezolana. Es un territorio muy complejo, debido a que hay áreas naturales protegidas y 24 pueblos indígenas. El decreto generó una gran incertidumbre”, comenta Amilibia, que también pertenece a la Universidad Central de Venezuela.

El Arco Minero, un territorio mayor que el de Bulgaria, Liberia o Cuba, se ubica al sur del río Orinoco. Allí se encuentran las mayores riquezas minerales de Venezuela, principalmente oro y diamantes. Además, resguarda 850 especies de pájaros, 257 mamíferos, 205 anfibios y 204 reptiles diferentes.

Para Amilibia, “el gobierno debería hacer esfuerzos para controlar la minería ilegal donde antes no había deforestación, en lugar de crear nuevas zonas de extracción y extracción”.

Aunque la Amazonía no se encuentra oficialmente en el plan nacional de minería y permanece fuera del Arco Minero de Venezuela, ya ha sido ocupada por entre 10.000 y 12.000 mineros ilegales. De acuerdo al ex gobernador saliente del Estado Amazonas, Liborio Guarulla, “este fenómeno se debe a que la ocupación de las grandes empresas y del ejército en las áreas ricas en minerales de Bolívar, los obliga a buscar otros espacios”.

Fuentes:

  • Minería ilegal acelera deforestación en Amazonía venezolana / scidev.net
  • Venezuela’s Mining Crisis Gains Regional Attention / earthisland.org
  • La minería sin control pone en riesgo la cuenca del río Orinoco / rebelion.org
  • Explotación, deforestación y muerte en el Arco Minero de Venezuela / mongabay.com

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