Pérdida de biodiversidad: los océanos y mares pueden absorber cada vez menos CO2

El libro “Marine Animal Forest” afirma que la estructura biológica más extendida del planeta presenta hoy una rápida pérdida de biodiversidad e incapacidad de recuperación

 

La actividad humana está alterando de forma drástica y acelerada los ecosistemas marinos, fenómeno que pone en peligro la conservación de la biodiversidad. Así lo alerta el libro “Marine Animal Forest”, editado por un equipo de científicos provenientes de Francia y España.

Sustrato, refugio y fuente de alimento para la vida acuática, el “bosque de animales marinos” o “bosque animal”, es probablemente la estructura biológica más extendida del planeta, además de un nuevo concepto al que se está dando forma desde algunos sectores de la comunidad científica. Sin embargo, solo se conoce cerca del 5% de la vida oculta en los ecosistemas marinos, ya que todavía quedan enormes regiones por explorar.

“Estas comunidades (bosque de animales marinos) tienen similitudes estructurales y funcionales con los bosques terrestres, aunque están dominadas por animales en lugar de plantas”, explica Sergio Rossi, del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA-UAB).

El concepto de bosque animal pretende definir –como se ha hecho en ecología forestal– un tipo de sistema que funciona basándose en una estrategia común a todos sus organismos: la filtración de partículas del agua y la alimentación a partir del material en suspensión.

En las últimas décadas, la extensión, la biodiversidad y la capacidad de recuperación de estos bosques sumergidos se han reducido de forma preocupante por el impacto de la actividad humana. La pesca excesiva, la explotación de recursos naturales, la contaminación y la urbanización del litoral son factores que se han sumado a los efectos del cambio climático (calentamiento global, acidificación, etc.).

«Todo esto conducirá a la degradación de la biodiversidad, la destrucción de las estructuras de los ecosistemas y la pérdida de servicios ecosistémicos», ratifica Andrea Gori, de la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona (UB) y otro de los autores del libro.

Del trópico a las latitudes polares, los bosques sumergidos –constituidos por organismos longevos de crecimiento extraordinariamente lento– se perfilan como ecosistemas especialmente sensibles a los cambios medioambientales generados por el hombre y el cambio climático global. Uno de los ejemplos más significativos, entre otros, es la disminución de la capacidad natural de los océanos para absorber los niveles cada vez más crecientes de CO2 atmosférico, un gas que produce un potente efecto invernadero.

De acuerdo al libro, del que también participaron los investigadores Lorenzo Bramanti, del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia, y Covadonga Orejas, del Instituto Español de Oceanografía (IEO), “si no tomamos medidas, los bosques marinos más complejos y con mayor biodiversidad podrían desaparecer en pocas décadas, al igual que muchos de los bosques de fanerógamas y algas marinas longevas, que están desapareciendo por acción directa o indirecta del ser humano”.

Fuente: Foro Ambiental (04.01.18)