Para proteger al cóndor andino, anuncian una estrategia nacional contra el uso de cebos tóxicos

Desde hace un tiempo, algunos productores rurales han incurrido en el uso de una serie de agrotóxicos para envenenar a los animales que son considerados una amenaza para el ganado y las cosechas. Uno de ellos es el carbofuran, que está diseñado para el control de plagas y se comercializa bajo la marca Furadan. Por sus altos riesgos ambientales, se encuentra prohibido en la Unión Europea, por ejemplo. Pero no en Argentina, donde está presente en casi todas las provincias y fue el responsable de la dramática muerte de 34 cóndores en Mendoza, a principios del 2018.

Con el objetivo de detener esta práctica mortal en todo el país, la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación presentó la Estrategia Nacional Contra el Uso de Cebos Tóxicos. La iniciativa fue anunciada en Mendoza, donde la fauna andina se encuentra en grave peligro, con la presencia de autoridades de la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial provincial y la Fundación Bioandina Argentina, además de representantes de Gendarmería Nacional, Policía Rural, ONG´s, referentes académicos y guardaparques.

La estrategia, que abarca a cada una de las 14 provincias que tienen distribución del cóndor en nuestro país, está basada en cinco pilares: campañas educativas, encuestas a pobladores rurales, talleres de capacitación, entrega de kits de urgencia y estudios de toxicología. “Se incluirán controles de prevención, talleres de concientización y protocolos de bioseguridad, facilitando la toma de muestras para estudios científicos y acciones legales y permitiendo sanear las zonas donde se haya cometido envenenamiento”, explicó Catalina Caillet-Bois, directora de Educación Ambiental de Nación.

En Argentina, el cóndor andino se distribuye a lo largo de la Cordillera de los Andes, desde el sur de la Tierra del Fuego hasta las regiones cuyas, incluyendo provincias ubicadas más al centro del país como La Pampa y Córdoba. La Estrategia Nacional Contra el Uso de Cebos Tóxicos se enmarca dentro del Programa Conservación del Cóndor Andino, que contempla la rehabilitación y posterior liberación al entorno natural de ejemplares de la especie, reconocida entre las aves más grandes del mundo y declarada monumento natural en provincias como Mendoza y Santa Cruz.

De acuerdo a los investigadores y ambientalistas, cuando un depredador –como pumas y zorros– mata a uno de sus animales, los ganaderos colocan carbofurano en los restos del cadáver. De esta manera, si los carnívoros regresan y continúan saciando su hambre, ingieren el veneno con que fue rociada su presa y mueren. En cuanto a los agricultores, también lo inyectan en frutas para dejarlas como carnadas de veneno en las cosechas y matar así a las aves que se acercan a picotear. Una vez que los depredadores mueren intoxicados, las especies carroñeras como el cóndor se alimentan de sus restos y sufren las mismas consecuencias.

Como primera medida, la Secretaría de Ambiente entregó los kits de intervención de urgencia ante casos de envenenamiento a las diferentes provincias. “Este kit, que se entrega a la autoridad ambiental provincial, está compuesto por elementos de bioseguridad para el personal que trabaja a campo ante la detección de estos casos. También contiene elementos para la toma de muestras y posterior realización de análisis toxicológicos; es un equipamiento para documentar los hallazgos y poder diseñar políticas públicas en la materia. Entre ellos, GPS para georeferenciar lo que se encuentra a campo y cámaras de fotos especiales”, concluyó Caillet-Bois.

Fuentes:

  • Foro Ambiental
  • argentina.gob.ar