ONU en la Cumbre de Nueva York: “hay que pasar de los discursos a las acciones concretas”

Para Luis Alfonso de Alba (Lagos de Moreno, México, 1957) el tiempo de negociar sobre la lucha contra el cambio climático está cerca de expirar. “Las negociaciones están prácticamente terminadas; ya tenemos el Acuerdo de París, ya tenemos las reglas de procedimiento”, dice quien fue nombrado por el secretario general de la ONU, António Guterres, como el enviado especial de la organización en la próxima cumbre de Nueva York.

Ahora llega el momento de la aplicación de aquel pacto cerrado en 2015 en la capital francesa. Es decir, el tiempo de la acción y los compromisos. Y eso es lo que busca Naciones Unidas con el encuentro internacional que comenzará el 23 de septiembre y que persigue el compromiso de los Estados a aumentar sus planes de recorte de gases de efecto invernadero para combatir el calentamiento global. 

“Esta no es una cumbre de discursos, es una cumbre enfocada a identificar acciones concretas”, detalla el diplomático y alto funcionario de la ONU que ya trabajó en la preparación de la reunión de la convención de cambio climático que se celebró en Cancún en 2010. 

En las Conferencia sobre Cambio Climático, las llamadas COP, cuya próxima edición se llevará a cabo en diciembre en Chile, De Alba resalta que “se han concentrado en los últimos años en un proceso de negociación, en alcanzar los acuerdos sobre las metas y la metodología de seguimiento”. Son reuniones más técnicas y atendidas por los ministros de medio ambiente. En cambio, durante las Cumbres sobre la Acción Climática de las Asambleas Generales, “se trata de un espacio en el que nos dirigimos de manera directa a los jefes de Estado o de Gobierno”

El lunes siguiente está previsto que intervengan 60 mandatarios, a quienes se les pide que revisen sus compromisos para lograr que el incremento de la temperatura se quede en unos límites no tan catastróficos. El Acuerdo de París fija un procedimiento y un objetivo. El procedimiento es que los países deben presentar periódicamente estos planes de recorte de emisiones y de adaptación y adquieren la obligación de darle seguimiento y revisarlos. 

«Acción climática ya!» Una pancarta exhibida durante una de las manifestaciones.

“El pacto es claro en que en cada revisión debe ir aumentando el nivel de ambición para poder llegar al nivel necesario para que el incremento de la temperatura no supere los 2 grados y de ser posible el 1,5”. Ahora, los esfuerzos de los países que están sobre la mesa llevarán a un incremento de más de 3 grados respecto a los niveles preindustriales. Por eso se necesita planes más duros, como los que la ONU quiere que se anuncien ahora.

Desde la secretaría general de la ONU se ha pedido a los países que adquieran un compromiso concreto: que en 2050 alcancen la neutralidad de carbono. Es decir, que la cantidad de CO2 expulsada a la atmósfera sea igual a la capturada, por ejemplo, a través de los bosques. París fija ese objetivo, pero para alcanzarlo a lo largo de la segunda mitad del siglo. De Alba explica que tras el adelanto de esa meta está el informe de 2018 del IPCC, el panel científico que asesora a la ONU en asuntos de cambio climático.

Según De Alba, “el IPCC nos muestra claramente que hay enormes beneficios en tener como objetivo el 1,5. Y esa es la meta que el secretario general ha hecho suya y todos sus llamados van en ese sentido. Para eso hay que duplicar o triplicar las acciones en curso, un reto enorme”. El informe especial del IPCC establece que son necesarios dos requisitos: el primero reducir las emisiones globales al menos en un 45% para 2030. 

En segundo lugar está lograr la neutralidad de carbono como tarde en 2050. “Incluso hay países que tienen metas de neutralidad mucho antes de 2050. Finlandia, por ejemplo, espera lograrlo en 2035. Cada vez son más los países que están anunciando su disposición. Lo que necesitamos en esta cumbre es tener claro que la voluntad política tiene que ir acompañada de un esfuerzo en financiación y de apoyo tecnológico”, dice el diplomático.

A la cita no solo acudirán jefes de Estado. “El cambio climático no es un tema solo medioambiental, supondrá una transformación de la manera en la que producimos y consumimos; tiene que implicar a distintos sectores”. Por eso, también participarán empresas y representantes de las ciudades.

Además, se ha reservado un espacio a los jóvenes. “Desde la cumbre de 1992 ha habido voces de jóvenes muy poderosas. Los jóvenes han acompañado en esta tarea de alerta sobre la gravedad del problema y la urgencia de la acción a lo largo del proceso de lucha contra el cambio climático. Pero es de destacar el impacto que han tenido estos movimientos en los últimos meses”, explica de Alba, quien recuerda que la activista sueca Greta Thunberg estará en el inicio de la cumbre.

Fuentes: 

– Foro Ambiental

– El País