Mundo de plástico: demasiados residuos y poco reciclaje

Según una investigación publicada en la revista Science Advances, entre 1950 y 2015 se han producido 8.300 millones de toneladas de plástico en el mundo. De los desechos que generaron, sólo se recicló el 9 por ciento.

 

El plástico es uno de los elementos más importantes para las sociedades actuales. En autos, electrodomésticos, muebles, accesorios, cañerías, juguetes, envases o cubiertos. Su presencia se encuentra en casi todos los espacios de la vida cotidiana y ha ganado tanto protagonismo que hoy se usa 20 veces más de lo que lo se hacía hace 60 años.
Teniendo en cuenta que la mayoría de los productos fabricados con este material tienen una vida útil muy corta y un período de descomposición muy lento, el gran desafío que el mundo afronta para evitar su acumulación y posterior contaminación es aplicar el reciclaje.
El aumento año a año, década a década, ha sido constante e imparable: la barrera de los 50 millones de toneladas anuales se rebasó a mediados de los años setenta, la de los 100 millones en 1990 y la de los 300 durante esta década. Si continúa la tendencia actual de fabricación y gestión de plásticos, en el año 2050 se generarán 1.000 millones de toneladas de plástico anuales, según estudios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Europa es líder mundial en reciclaje, pero con un porcentaje de sólo el 30%; muy superior por ejemplo al de Estados Unidos, que no llega al 9%. Respecto a la incineración, los autores recuerdan que debido a las emisiones de gases y partículas, esta forma de eliminación es perjudicial para la salud y el medio ambiente.

Los cálculos de la ONU advierten que el reciclaje ayuda a reducir la producción de nuevos plásticos. Sin embargo, remarca que no evita que finalmente terminen convertidos en un residuo que hay que gestionar.
De acuerdo a una investigación publicada por la revista Science Advances en 2017, “hemos plastificado nuestro mundo. Estos polímeros artificiales derivados del petróleo son versátiles, resistentes y baratos. Y es literalmente imposible ya evitar el plástico en la vida cotidiana. En casi siete décadas (entre 1950 y 2015) se han producido en el mundo 8.300 millones de toneladas”.

La invasión del plástico

Investigadores, académicos y ambientalistas coinciden en que la clave para evitar el desastre no está tanto en reducir la producción de este material, sino en los residuos plásticos y en la forma en la que los tratamos. Es decir, ya no podemos permitirnos seguir con la cultura del descarte: producir, usar y tirar. Caso contrario, los océanos seguirán rebalsados de desechos o los pescados que comemos continuarán teniendo plásticos en su interior.
Al respecto, la investigación publicada en Science Advances, menciona que de los 8.300 millones de toneladas de plástico solo 2.000 millones seguirían aún en uso en el mundo. Del resto –6.300 millones de toneladas–, sólo el 9% ha sido reciclado, el 12% terminó siendo incinerado y el 79% fue a parar a vertederos o arrojado al medio ambiente.
Roland Geyer es un profesor alemán de ecología industrial de la Universidad de California en Santa Bárbara, Estados Unidos y uno de los investigadores que más ha estudiado este asunto.

“Para poder tener una dimensión lo que representa ese volumen, debemos imaginar el edificio Empire State de Nueva York y multiplicarlo por 25.000. Hay suficientes restos de plástico en el mundo que pueden cubrir un país entero del tamaño de Argentina, sentenció.

El caso europeo

La Comisión Europea estima que cada año los europeos generan alrededor de 25 millones de toneladas de estos residuos. Y que menos del 30% se recoge para ser reciclado.
Tomemos España, por ejemplo. Según los datos de PlasticsEurope, en 2016 se recogieron 2.3 millones de toneladas de residuos plásticos. Y el destino mayoritario para el 46% de ellos, fue el vertedero. Solo el 37% se recicló y el resto (17%) se incineró para producir energía. La Comisión ­Europea ha advertido en varias ocasiones a España sobre la necesidad de mejorar su tasa de reciclado y disminuir los desechos que terminan en los basurales, en el mejor de los casos. En el peor, van a parar a la naturaleza (especialmente en mares y océanos). Se estima que ocho millones de toneladas de plásticos terminan en los océanos cada año. Parte acaban en el fondo, parte las ingieren los peces y parte son devueltas a las playas.
La tasa de depósito en Europa es mucho menor que la de España. De los 27,1 millones de toneladas que se recogen de estos residuos, el 27,3% de media en la UE (frente al 46% de España) acaba en un vertedero. El reciclado llega al 31,1% (algo por debajo del caso español) y la recuperación energética está en el 41,6%.
El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, organismo asesor de las instituciones de la UE, realizó en 2016 un completo análisis de la basura de una serie de playas europeas. Y la conclusión fue rotunda: el 84% de los residuos encontrados en las playas durante el estudio, eran plásticos.

Fuente:

Foro Ambiental