Misiones extiende el uso del glifosato y exige planes de transición: un cambio con matices
Plazo extendido y condiciones estrictas
El gobierno de Misiones ha decidido postergar la prohibición del herbicida glifosato, que inicialmente debía implementarse en 2025, extendiendo su uso permitido hasta el año 2030. Esta extensión se plantea como una medida de transición para ciertos sectores productivos que aún no cuentan con alternativas viables para cumplir con exigencias de comercialización, sin que se comprometa la rentabilidad del sistema agroindustrial local.
¿Quiénes pueden acceder a la extensión?
No todos los productores serán beneficiados por esta prórroga. Deberán inscribirse en un registro especial, presentar documentación que justifique la necesidad del uso del herbicida debido a normas de exportación o estándares productivos específicos, y comprometerse con un plan de transición hacia métodos más amigables con el ambiente. El registro será gestionado por el Ministerio de Agro y la Producción de la provincia, que también establecerá límites sobre el uso permitido en términos de superficie y cantidad anual.
Estrategias de mitigación exigidas a los productores
Además de registrar su situación y presentar el plan de transición, los productores beneficiarios de esta ampliación deberán implementar medidas de mitigación ambiental, como el uso de biotecnologías que faciliten la degradación de los metabolitos del glifosato y la integración de prácticas alternativas al control químico.
Una ley polémica con resistencias
La base legal de esta medida es la Ley de Promoción de Bioinsumos, que originalmente prohibía el uso del glifosato, sus componentes y afines, dos años después de su sanción. La norma buscaba incentivar prácticas más sostenibles y la adopción de insumos biológicos. Sin embargo, sectores como el yerbatero, tabacalero, forestal y teatero alertaron sobre las consecuencias económicas y técnicas de una transición abrupta.
El dilema productivo y la urgencia de alternativas
Un reclamo central de los productores es la falta de alternativas aprobadas y efectivas. En particular, los tealeros advirtieron que podrían perder mercados internacionales si se elimina el uso de glifosato sin reemplazos comprobados. Este escenario evidencia la tensión entre impulsos ambientales y necesidades económicas: mientras la provincia busca posicionarse como “santuario verde”, sus productores reclaman condiciones para producir sin quedar afuera del sistema.


