Más de 70 especies de animales están amenazadas por la invasión de sargazo en las costas de México

La masiva presencia de sargazo en las playas se ha vuelto uno de los problemas ambientales más complejos de México. De acuerdo a los especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), desde 2018 han aparecido muertos en las costas del Caribe ejemplares de 72 especies por la presencia de este tipo de algas marinas de color marrón o verdoso.

Aunque las especies afectadas son principalmente peces, también hay crustáceos y otros animales. La pérdida está directamente relacionada con la descomposición del alga, que –además de generar un olor nauseabundo– produce un deterioro en la calidad del agua y que termina afectado a los seres vivos que habitan en ella, en particular a los arrecifes coralinos.

“Al sargazo se suman la falta de oxígeno, la mala calidad del agua y la producción de sustancias químicas”, advirtió Brigitta Ine van Tussenbroek, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la Universidad Nacional.

El sargazo cubre ya más de 150 kilómetros del litoral de Quintana Roo. Además, en altamar se encuentran flotando “islas de sargazo” (como las islas de plástico que se forman en los océanos) de más de 50 kilómetros de extensión, según las imágenes satelitales que tomaron las autoridades nacionales. El director técnico de la Red de Monitoreo de Sargazo en Cancún, Esteban Amaro, pronosticó la llegada de entre 800.000 y un millón de toneladas a las costas de México, un número que casi quintuplica las 170.000 registrados durante 2018.

El sargazo «no es un alga tóxica» para el ser humano pero si podría representar un desastre ecológico.

Según la Secretaría de Medioambiente y Recursos Naturales de México (Semarnat), estas cantidades atípicas se han registrado desde 2013 y han creado islas de sargazo resistentes a las corrientes del Mar Caribe. En ellas predominan nutrientes en forma de plancton, un organismo esencial para la alimentación de varias especies marinas y sirven de refugio a peces, camarones, tortugas y cangrejos.

El sargazo ha crecido tanto en estos últimos años que se nutre de los contaminantes, cada vez más presentes en los mares y océanos. Aunque a simple vista corrige los efectos nocivos de los seres humanos, esta macroalga consume oxígeno, por lo que una gran cantidad como la que se encuentra ahora en las costas del Caribe podría suponer un desastre ecológico irreversible para la región, según los expertos de la UNAM.

Pero este no es un problema único de las costas mexicanas. Abarca todo el Caribe, incluso el Atlántico ecuatorial. Al margen de la ruina económica que puede suponer, este problema responde a los síntomas del cambio climático que aun están investigándose. «El hecho es que hemos tenido repuntes de sargazo en 2011, 2015, 2018 y 2019», señaló Jorge Zavala Hidalgo, investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA).

Elisa Rodríguez, además, especificó que en septiembre de 2015 contabilizaron 2,500 metros cúbicos de sargazo por kilómetro de playa en las costas de Quintana Roo, mientras que en 2018 se juntaron aproximadamente 275,000 metros cúbicos en 6 kilómetros de playa de Puerto Morelos.

«Si extrapolamos a los 17 kilómetros de todo el municipio, eran casi 800,000 metros cúbicos, equivalentes a 300 albercas olímpicas de 50 metros por 25 metros de profundidad», detalló.

Estudios y alternativas sustentables

Para abordar el problema se tienen que combinar acciones de corto plazo necesarias para mitigar el impacto y remover el sargazo, con labores de largo plazo, enfocadas a la investigación y monitoreo. Zavala subrayó que su grupo de investigación tiene experiencia en modelación y sistemas de pronóstico que pueden indicar hacia dónde se dirige y en cuánto tiempo puede llegar el sargazo, así que podrían participar en esta área.

«En otros países existe una institución que atiende aspectos oceánicos y se relaciona con las instituciones académicas: el Programa Copernicus en la Unión Europea y la agencia oceánica y atmosférica en Estados Unidos. México no tiene una agencia oceanográfica nacional y es un vacío muy grande, por lo que hay una respuesta errática de las instituciones gubernamentales, que deberían ser incluyentes», consideró.

Rosa Rodríguez comentó que su labor se centra en desarrollar bases de datos sobre el volumen del sargazo que llega a costas de Quintana Roo, pues hasta hace unos años no había registros. “No teníamos registros de la cantidad que llega, y sin ese dato es difícil tener programas de manejo adecuado, desarrollar una industria y tener sitios de disposición habilitados”.

La científica indicó que en Quintana Roo ya hay algunas industrias que utilizan el sargazo de manera piloto. Hay una fábrica de alginatos(productos que se usan en la industria alimenticia), otra de fucoidanos (para la industria farmacéutica), y algunos lo mezclan con polímeros para hacer platos y vasos desechables.

También hay una iniciativa para calentadores solares, casas de adobe y sargazo, biocombustibles y una patente para hacer papel. «Falta escalar de la planta piloto para poder usar esos grandes volúmenes que están llegando».

Gabriela Gómez Rodríguez, del Instituto de Geografía (IGg), mencionó que con el Laboratorio Nacional de Observación de la Tierra (LANOT) se puede ayudar a monitorear el sargazo. Esta entidad recibe información satelital, la procesa y distribuye. «Damos alertas tempranas a muchas instituciones relacionadas con distintos fenómenos, y se pueden detectar los manchones de sargazo».

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