Los rellenos sanitarios del AMBA van a colapsar en cinco años. Planean volver a incinerar residuos

Aunque las autoridades no tocan el tema y hablan de buenos resultados, los ambientalistas advierten que desde CEAMSE buscan reimpulsar esta práctica, hoy prohibida por ley

 

Argentina tiene uno de los basurales más grandes de toda Latinoamérica. Se trata del relleno sanitario Norte II, que desde el comienzo de este año se amplió con la puesta en marcha de un nuevo módulo, en el partido bonaerense de San Miguel. Junto con el de González Catán, recibieron durante 2017 unas 18.000 toneladas diarias de basura, 2.000 más que el año anterior.

Peso a esta enorme cifra, las autoridades de la empresa estatal, la Coordinación Ecológica Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE) aseguran que la actual situación tiene un límite: 5 años. Luego de ese plazo, la Ciudad de Buenos Aires y los 42 municipios del AMBA deberán disponer su basura en otros espacios o con nuevas tecnologías.

“No podemos simplemente gestionar el día a día. Tenemos que tener una mirada de mediano y de largo plazo. En un trabajo que hicimos con la Facultad de Ingeniería de la UBA donde estimamos el crecimiento poblacional, de los residuos y el económico se proyectó que, por día, se pasará a disponer al 2030 unas 25.000 toneladas por día. Es como llenar un estadio de fútbol como el del Barcelona en ocho días”, explica Gustavo Coria, presidente de CEAMSE.

Ni combustión de residuos, ni termovalorización, ni “waste to energy” son mencionadas como soluciones por Coria, que responde: “El camino es tratar residuos y recuperar lo más que se pueda, en el medio hay miles de alternativas y tecnologías. Hoy tenemos que plantear que estamos ante un verdadero problema y que si no lo afrontamos va a ser inabordable”.

Por el momento, las autoridades del organismo prefieren no hablar de incineración. Sin embargo, entre los planes oficiales para disminuir la cantidad de desechos que se entierran aparece esta posibilidad, hoy prohibida por el artículo 7 de la Ley Basura Cero.

El titular del CEAMSE, empresa estatal que pertenece a la Ciudad y a la Provincia, sostiene que el principal esfuerzo debe empezar por la separación en origen: “Hay que insistir con la separación en origen; la Ciudad de Buenos Aires ha avanzado muchísimo en ese sentido. No es uniforme el desarrollo de la política en la región, hay que insistir con la economía circular; insistir con la generación de energías renovables y lograr disponer menos residuos”.

Detrás de la Capital, que envió más de 1 millón de toneladas de desechos al relleno el año pasado, están La Matanza, el distrito más populoso del conurbano (584.283 toneladas), Lanús (319.803 toneladas) y Lomas de Zamora (319.655 toneladas). La ciudad de La Plata también marcó un record y enterró un 10% más que en 2016 con un total de 309.000 toneladas. Según la explicación oficial, el aumento promedio del 4% de los municipios bonaerenses obedece a la mejor gestión de la basura.

Quien piensa muy diferente es Andrés Nápoli. El director ejecutivo de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) dice que no es así. “Esta iniciativa surge como respuesta a los muy malos resultados que tanto la Ciudad como los municipios del conurbano han tenido en lo que respecta a la disminución y minimización de los residuos, que actualmente tienen como destino final los rellenos sanitarios Norte III, González Catán y Ensenada. Casi nada se ha avanzado en el aprovechamiento de residuos orgánicos, que representan la mitad de los residuos que generamos. Es decir que hay una industria de la recuperación que sostener, fortalecer y desarrollar”, manifiesta.

En FARN sostienen que la solución de la incineración es una fuente de emisión de una gran cantidad de compuestos tóxicos para la salud, incluyendo varias sustancias cancerígenas como las dioxinas y los furanos.

“Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 2 millones de personas mueren al año en el mundo por la inhalación de partículas en suspensión. Sumar contaminación aérea a ciudades ya saturadas de contaminantes, como Buenos Aires y ciudades del conurbano bonaerense, implica una baja en los índices de calidad del aire”, sostiene el activista.

El conflicto de los basurales a cielo abierto

Si la situación es crítica para los residuos que se entierran, es aún peor para los basurales a cielo abierto. Precisamente hace semanas se conoció un detallado informe de la Defensoría del Pueblo bonaerense respecto de los basurales a cielo abierto.

“Este trabajo, que se llevó adelante en distritos donde no funciona el CEAMSE, reveló que estos predios ocupan superficies de una media de 90.000 metros cuadrados cada uno. El riesgo que provocan cobra relevancia, a su vez, si se tiene en cuenta que por ejemplo se encuentran, en promedio, a dos kilómetros de la zona urbana más próxima, a tres, de la escuela más cercana y a cuatro, del palacio municipal –y por lo tanto de los centros comerciales– de las localidades donde están ubicados”, revela el trabajo.

El Defensor del Pueblo de la provincia, Guido Lorenzino, explica que “uno de los datos más alarmantes es que en 7 de cada 10 basurales a cielo abierto se producen quemas. Esto demuestra que no hay un cambio en el paradigma de considerar al residuo como un recurso, para no verlo como un problema ambiental sino como una oportunidad, lo que implica que estos depósitos se transformen en un foco de contaminación y un riesgo sanitario para la población”.

Desde el CEAMSE defiende esta práctica y responden que se sumaron 10 municipios a su gestión. La empresa hoy cuenta con un presupuesto anual de 8.000 millones de pesos de los cuales. El 70% se genera con recursos propios por los servicios que presta, mientras que el resto lo aportan –en partes iguales– la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires.

Coria dice que “no hay soluciones mágicas”. De acuerdo al funcionario, “todos tenemos responsabilidades compartidas. El vecino, las autoridades, las empresas. La realidad es que el esfuerzo tiene que ser de todos. Hoy tenemos una solución resuelta en cinco años, pero si no empezamos a plantear que los rellenos tienen una vida útil y una licencia social limitada”.

“El relleno es la mejor tecnología que existe para disponer lo que no pudo ser recuperado. CEAMSE ha sido pionero en el tratamiento de los residuos, estamos tratando el caucho, 850 tn de neumáticos; recuperando el gas metano; en Norte III se recupera el 63% de residuos de 1 millón de vecinos con la planta de tratamiento biológico y estamos habilitando una nueva planta en Ensenada. Con los rellenos que hoy tenés es suficiente yacimiento para renovables”, dice el responsable del CEAMSE, que actualmente genera 15 megavatios de energía a partir del biogás de los rellenos.

Dadas las circunstancias, Lorenzino piensa que los residuos deberían ser una prioridad en la agenda de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal.

“Hoy la provincia cuenta con recursos, como los recuperados por el Fondo del Conurbano, que abren la posibilidad de redirigir partidas para sanear esta deuda histórica con los bonaerenses. Se genera más de un millón de toneladas por año que van a parar a estos basurales a cielo abierto, por lo que eliminarlos tiene que ser una prioridad para el gobierno”, concluye.

Fuente: Infobae / Foro Ambiental