La ONU sobre la crisis ambiental: “Una de cada ocho especies de animales y vegetales está en extinción”

El medio ambiente está en la peor situación desde que la humanidad habita la Tierra. Un millón de especies de plantas y animales están en riesgo de extinción, según el primer reporte global de Naciones Unidas sobre biodiversidad. Teniendo en cuenta que hay 8 millones de especies animales y vegetales, una de cada ocho se encuentran amenazadas de extinción, de las cuales muchas podrían desaparecer «en las próximas décadas».

Las actividades humanas que más han contribuido con esta actualidad, de acuerdo a los resultados, han sido el avance de la urbanización y la frontera agraria sobre bosques y prados, la sobrepesca en oceános (ilegal o no), el cambio climático derivado de la quema de combustibles fósiles, la polución tóxica de los residuos en tierra y agua, y la introducción de especies invasoras o exóticas.

Se trata del análisis más exhaustivo realizado hasta la fecha sobre la disminución de la biodiversidad y los peligros que generan la civilización.

Los especialistas coinciden con que la pérdida de especies se está acelerando a un ritmo cientos de veces mayor que en el pasado. Más de medio millón de especies terrestres «tienen un hábitat insuficiente para su supervivencia a largo plazo» y es probable que se extingan, muchas en cuestión de décadas, a menos que se restauren sus hábitats. Los océanos no están en mejor forma.

“Las conclusiones no hablan solo de salvar plantas y animales, sino de preservar un mundo en el que cada vez es más difícil vivir para los humanos”, señaló Robert Watson, el científico británico y exdirectivo de la NASA que dirigió el informe.

Para Watson, «sin duda estamos amenazando el potencial de seguridad alimentaria, seguridad de acceso a agua, la salud humana y el tejido social». Además, afirmó que “los pobres en países menos desarrollados cargan con la mayor parte de las consecuencias”.

Entre los resultados, se destaca que al menos 680 especies de vertebrados han desaparecido desde el siglo XVI y están en peligro más del 40 % de las especies de anfibios, un 33% de los arrecifes de coral y más de un tercio de los mamíferos marinos. Una estimación provisional sitúa en un 10% el porcentaje de especies de insectos amenazados.

El 75% del entorno terrestre está «gravemente alterado» por la actividad humana, mientras 66% del marino también está afectado.

Entre 1980 y 2000, además, se perdieron 100 millones de hectáreas de bosque tropical, principalmente para dedicarlo a crianza de ganado en Latinoamérica y a plantaciones en el sudeste asiático, la mayoría de aceite de palma.

El estudio fue copresidido por la argentina Sandra Díaz, bióloga superior del CONICET en el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (lMBIV, CONICET-UNC) y reconocida como parte del grupo de elite que representa al 1% de científicos más citados y referidos del planeta dentro de su especialidad. «El deterioro ha alcanzado niveles inéditos en la historia humana. La vida sobre la Tierra tal y como la conocemos se acerca peligrosamente a un punto de inflexión», mencionó.

Científicos de todo el mundo expertos en conservación se reunieron en París durante la presentación el informe, que supera las mil páginas y su resumen tuvo que ser aprobado por representantes de sus 109 estados miembros. Para su compleja realización, la Plataforma Intergubernamental de Política Científica sobre Biodiversidad y Servicios de Ecosistema (IPBES, por sus siglas en inglés) incluyó a más de 450 investigadores, que trabajaron con 15.000 informes científicos y gubernamentales.

La misma posición que Díaz tomó Rebecca Shaw, científica jefe del Fondo Mundial de la Naturaleza, que hizo de observador en las negociaciones finales. «Esta es la llamada más firme que hemos visto para revocar las tendencias en la pérdida de naturaleza».

La información facilitada representan solo las principales conclusiones de un informe de más de 1.500 páginas que se publicará completo más adelante este año. Sin embargo, la experta argentina es tajante: «¿Cuánta más evidencia necesitamos para darnos cuenta de que no podemos seguir así?».

La situación en Argentina​

Consultado por Clarín, Manuel Jaramillo, director de la Fundación Vida Silvestre, opina que «lamentablemente el informe no sorprende», ya que el año pasado, el WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza) alertó con cifras muy similares. «Obviamente este nuevo informe, por ser de las Naciones Unidas, tiene mayor amplitud e impacto en las decisiones de los gobiernos», admite.

Respecto a la situación en nuestro país -comparada con el escenario global- comenta que hubo un proceso «aún más intenso» de pérdida de especies y una reducción muy fuerte de la cantidad de individuos de las especies. Lo atribuye a la transformación de los ambientes naturales para producir agricultura y ganadería, que desplazó a muchas especies.

«En relación a la pérdida de ambientes naturales, Argentina tiene una gran tasa de deforestación. Diría que estamos entre los primeros 10 países que más convierte sus ambientes naturales», dijo Jaramillo.

Respecto a los animales en riesgo, menciona al venado de las pampas, el yaguareté, el pato serrucho, el macá tobiano, los ciervos nativos de la Patagonia como el huemul o el pudú. También el cardenal amarillo, que es muy buscado como mascota.

El yaguareté es una especie en riesgo de extinción.

Los artrópodos son a los que más impacta un cambio de temperatura. «Para un insecto, que pierda 5 grados puede determinar que sus huevos nunca eclosionen», señala. «Con las plantas pasa lo mismo: una pequeña diferencia en la temperatura puede generar o no que la planta florezca», sigue Jaramillo. Entre las especies en riesgo, se refiere a los árboles muy cortados para la madera como los apachos (altamente amenazado) y el algarrobo (vulnerable). Otros ejemplos son el palo rosa y las araucarias.

¿Hay una solución posible en nuestro país? De acuerdo al activista, «se están haciendo cosas, pero la magnitud del problema demanda mucha mayor urgencia y mucha mayor amplitud en la acción. Es como si tuviéramos a un enfermo en terapia intensiva, y tenemos que sacarlo».

Al igual que otros expertos, para Jaramillo es nuestra generación la que tiene más posibilidades y la responsabilidad de generar un cambio real. «Nuestra Ley de Bosques se ha implementado solo en un 10%, hay que completarla. Tenemos que aprobar el proyecto de ley de presupuestos mínimos para la conservación de los humedales. Debemos asumir los compromisos llevados al Acuerdo de París para reducir nuestras emisiones y promover las energías renovables». 

Fuentes:

Clarín / Vanesa López

EFE

AFP

Foro Ambiental