La justicia ordena suspender la fumigación con agrotóxicos en Pergamino

Pergamino vive un escándalo ambiental y de salubridad. Esta ciudad del norte bonaerense, considerada uno de los núcleos sojeros más fuertes de la llamada Pampa Húmeda, debió suspender las fumigaciones en los campos que rodean a tres de sus barrios rurales. La decisión fue tomada por el juez Carlos Villafuerte Ruzo, titular del Juzgado Federal Nº 2 de San Nicolás, luego de que se constataran cientos de casos de adultos y niños con erupciones en la piel y problemas respiratorios.

La investigación surgió a partir de la denuncia de un grupo de vecinos y, a través de varios estudios liderados por investigadores del Conicet, Inta-Balcarce y el especialista de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Damián Marino, se comprobó que el nivel de agroquímicos en las napas desde donde se abastecen los barrios de Villa Alicia, Luar Kayard y La Guarida es superior al tolerado por el organismo humano.

De esta forma, el Municipio de Pergamino, que se encuentra a 245 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, no podrá autorizar “futuras fumigaciones, tanto aéreas como terrestres” y quedó exhortado a garantizar de manera inmediata la provisión de agua potable en las zonas afectadas.

“Se dispondrá la urgente suspensión provisional de las aplicaciones de fumigaciones con plaguicidas, herbicidas, insecticidas, y cualquier otro paquete de agroquímicos, sea mediante fumigaciones terrestres que contenga glifosato como principio activo o sales derivadas del mismo”, remarcó el magistrado.

Villafuerte Ruzo detalló los productos químicos prohibidos a partir de su firma. Se trata de Atrazina, Triticonazol, Metolaclor, Acetoclor, Clorpirifos, Glifosato, Imidacroplid, Desetil, 2.4D y “de los siguientes formulados: Roundup Full II, Roundup Max II, Roundup Ultramax”. Lo hizo específicamente sobre cuatro establecimientos rurales que lindan con las poblaciones urbanas de los tres barrios.

Además, el juez federal le indicó al intendente Javier Martínez que para las zonas adyacentes a los barrios involucrados, y fuera de los campos donde se restringió la fumigación, se establezca una zona de aplicación a no menos de 600 metros de distancia del ejido urbano.

Martínez, sin embargo, encomendó a la UBA un estudio para determinar la calidad del agua en Pergamino, ya que un estudio de la Autoridad del Agua de la Provincia de Buenos Aires (ASA) contradijo los informes encabezados por el doctor Marino y el Conicet. Ante esta situación, Villafuerte Ruzo decidió encomendar un nuevo análisis al equipo de Toxicología de la Corte Suprema de la Nación que, según se indica en el fallo, comunicó que sus tareas están en desarrollo y todavía no hay resultados.

Sabrina, la primera denunciante  

Sabrina Ortiz perdió un embarazo en 2011. Fue el mismo día cuando, prácticamente por arriba de su casa, en el barrio Villa Alicia, frente a los campos de soja, pasó un avión fumigador. Ella ya sufría problemas en la piel. También su hija, que en ese momento tenía 10 años, y su marido.

Sabrina fue la primera persona en denunciar las fumigaciones sobre las poblaciones rurales y que desencadenó en este fallo de la Justicia Federal. “Me constituí como querellante y expuse mi identidad. Denuncié la manipulación de residuos peligrosos y así se comprobó que existe responsabilidad de los dueños de los campos de alrededor”, cuenta la mujer, que considera el fallo como “muy positivo”.

“En 2011 pierdo un embarazo intoxicada. Ese día fumigaron y empecé a brotarme, a tener dificultad respiratoria, mareos, contracciones, y a la noche terminé perdiendo el embarazo. El médico me dijo que fue por los agrotóxicos y se me vino a la cabeza la historia de Fabián Tomasi; ahí me prometí no parar jamás”, revela.

“Hasta ese momento solo tenía problemas dermatológicos y respiratorios. Mi nena (tenía 10), mi esposo, mis padres, que vivían al lado de mi casa, y muchos vecinos sufrían y sufren lo mismo. Pero esta es la ciudad del núcleo sojero. Acá hablar de eso implica que te traten de loca, así me dijo quien era secretario de Salud cuando llevé los análisis de toda mi familia”, dice Ortiz, con indignación.

Ella junto a otras vecinas conformaron la agrupación Madres de Barrios Fumigados de Pergamino, que empezó a activar denuncias y protestas en la ciudad y el 21 de marzo pasado reclamaron ante el Municipio y la Justicia que se declare la emergencia sanitaria. Menos de 15 días después, Villafuerte Ruzo firmó el fallo.

Uno de los hijos de Sabrina tiene 3 años y se brota cada vez que fumigan en el campo de al lado de su casa.

El drama familiar de Ortiz se replica en otros vecinos de Pergamino, uno de los distritos donde más se usan agroquímicos en toda la provincia de Buenos Aires. Según ella, sus hijos tienen diez veces más de glifosato en sangre que lo que tolera el organismo humano. “El tolerado es 0,01. Y mi hija tiene 9,20 y mi hijo 10,20. Es una enormidad tremenda. Ese índice no baja, es poco lo que el cuerpo puede metabolizar”, asegura.

La hija, que hoy tiene 18 años, ya pasó por cuatro operaciones para sacarle quistes de los huesos. Su hijo hace linfoproliferación. “Tiene los ganglios agrandados en los intestinos, en el cuello, eso hace que sus sistema inmune esté activo y cuando se enferma lo debilita. Le hacen quimioterapia, tiene sangrado en orina, hace síntomas de enfermedades que no tiene”, enumera Sabrina.

Las madres de los barrios fumigados de Pergamino celebran el fallo del juez, pero aseguran que viven en una comunidad que evita el tema o que incluso lo tapa. Nadie habla, cuentan, de los 48 casos de cáncer en un solo barrio.

La Red de Médicos de Pueblos Fumigados o la Red Nacional de Municipios es una de las organizaciones que más se ha ocupado de visibilizar este problema. Según sus estudios, en las zonas rurales una de cada tres personas muere de cáncer, mientras que en las urbanas es una cada cinco. Es decir, en las regiones fumigadas, hay entre un 40 y 50 por ciento más de fallecimientos a causa de esta enfermedad.

“El Estado está ausente porque los que lo sufrimos somos todos gente pobre, hay personas del barrio que no tienen obra social, no tienen ni para comer, por eso reclamamos que el Municipio incorpore toxicólogos especialistas”, critica Sabrina.

La situación de Sabrina y su familia es un reflejo de un problema de salud que afecta a toda una comunidad. A ella, el médico le recomendó una decisión drástica. “Me dijo que me mude. Y me mudé. Pero no todos pueden hacer lo mismo. Nos están matando”.

Fuentes:

Contaminación del agua y graves problemas de salud: ordenaron suspender la fumigación con agroquímicos en Pergamino / Fernando Soriano / Infobae

Foro Ambiental