La caza de elefantes se reduce, pero no lo suficiente

La CITES informó que los índices han mejorado pero que todavía “hay muchos elefantes mutilados”. La importancia de que China haya prohibido la venta del marfil

 

La caza furtiva sigue siendo el mayor drama de los elefantes. Entre 2007 y 2014, la población en África llegó a caer hasta un 30% por el desarrollo de esta actividad, casi siempre dedicada a abastecer al mercado del marfil. Y aunque desde entonces, a partir de la activación de nuevos programas de contención y recuperación de ejemplares, los índices en han mejorado, los resultados por el momento no son suficientes.

“Aún se encuentran muchos elefantes mutilados, sin sus colmillos”, aseguró John E. Scanlon, el secretario general de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) que se realizó en Ginebra, para revisar los avances y progresos alcanzados en la implementación de medidas de protección de especies en peligro.

En los últimos siete años, 144.000 elefantes han sido asesinados. En el caso de África, un estudio reveló recientemente que la última oleada de furtivismo costó más de 22 millones de euros anuales en ingresos provenientes del turismo a los países con presencia de estos mamíferos.

Scanlon advirtió que se están viendo mejoras significativas en algunas regiones, particularmente en el este del continente, donde se ha vuelto a los niveles de 2008. «Sin embargo, en África central y occidental todavía estamos teniendo serios problemas, y es donde tenemos un riesgo inminente de extinciones locales, ya que no hemos sido capaces de acabar con la caza furtiva», dijo y agregó que la destrucción de sus hábitats es otro de los dramas que enfrentan los elefantes.

El comité permanente de la CITES se reunió entre el 27 de noviembre y el 1 de diciembre del 2017, dos meses después de que la Asamblea General de la ONU adoptara una nueva resolución sobre el tráfico ilícito de vida silvestre. Durante el desarrollo del encuentro, revisaron la puesta en marcha de un total de 76 cuestiones relacionadas con las amenazas más inmediatas ocasionadas por el comercio con la vida salvaje.

Entre los puntos más importantes, los representantes de la CITES trataron políticas sobre la reducción de la caza furtiva de elefantes africanos y del rinoceronte, la lucha contra el tráfico ilegal de marfil y el progreso legislativo en la implementación de la Convención.

China empieza el 2018 sin comercio de marfil

Con el objetivo de frenar la caza furtiva de elefantes, uno de los grandes logros de la CITES ha sido que China, uno de los mayores mercados de marfil en el mundo, decretara la prohibición total de la venta y el procesamiento del llamado “oro blanco”.

“A partir del 2018, la compra y venta de marfil y de productos derivados por parte de mercados, tiendas y comerciantes es ilegal”, declaró el Ministerio de Bosques del país asiático.

La medida, que ya funcionaba pero de manera parcial, se tomó hace un año, gracias a la presión de distintas organizaciones defensoras de los animales que advierten sobre las presiones de la caza furtiva de los elefantes africanos.

Y es que en menos de una década más de 110.000 elefantes africanos fueron asesinados para satisfacer la demanda en Asia, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN). Se estima que la población actual de estos animales es de aproximadamente 415.000, en contraste con los cerca de 4 millones que se registraban a inicios del siglo XX.

Según cifras oficiales de la Agencia Xinhua, la prohibición que había hasta el momento supuso una caída del 80 por ciento de las incautaciones de marfil que entraban al país, así como un desplome de precios del 65 por ciento.

Fuente: Foro Ambiental