El gobierno abre las puertas para un nuevo desembarco de la energía nuclear

En su última gira por Asia, Mauricio Macri cerró dieciséis acuerdos con su par chino Xi Jinping para el financiamiento de obras en Argentina. Fue el viaje más importante que el presidente argentino realizó desde que asumió en 2015.

Según trascendió, al país llegará una inversión cercana a los 17 mil millones de dólares durante los próximos años. Entre otras cosas, ese dinero contempla la construcción de una planta solar en Jujuy, la remodelación total del ferrocarril San Martín y proyectos de políticas culturales y deportivas. Sin embargo, en los documentos que firmaron ambos mandatarios incluyeron dos proyectos de alto impacto ambiental: la construcción de Atucha III y de otra central nuclear en Río Negro.

“No me parece adecuado avanzar con más plantas nucleares, es algo extremadamente caro, suma riesgos y un pasivo a futuro que me parece irresponsable dejar como legado. No compraría plantas nucleares”, señaló Carlos Villalonga, ex titular de Greenpeace Argentina, que a pesar de ser diputado nacional oficialista criticó las nuevas obras nucleares, tazadas en US$ 12.500 millones.  

Si bien Macri había prometido en campaña promover el uso de las energías renovables, combatir el cambio climático y preservar los recursos naturales, la realidad indica que en lo que va de su mandato ha favorecido a industrias que causan daños ecológicos. Desde su asunción, se retomó el controvertido proyecto de las represas hidroeléctricas en Santa Cruz (que también se realizará con capitales chinos), se benefició a la industria minera con la quita de retenciones y ahora se reactivó la apuesta por las centrales nucleares, un tipo de energía anticuada que en el mundo se tiende a abandonar por sus riesgos ambientales.  

“Este acuerdo con China compromete a la Argentina para siempre”, denunció Enrique Viale, presidente de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas (AAdeAA). Y agregó: “La firma para la construcción de dos centrales nucleares por parte del presidente Macri sin ningún tipo de debate social en Argentina y en las regiones donde se van a instalar, nos parece una verdadera locura, una cuestión casi de un reinado que decide sobre nuestros territorios”.

En términos generales y a nivel mundial, la implementación (o no) de este tipo de energía atraviesa un proceso de debate social muy grande, previo a su instalación. Incluso en lugares donde ya están instaladas. Pero a diferencia de esos referéndums que se realizan en otras partes del mundo, como ocurrió recientemente en Suiza, donde a fines de mayo los ciudadanos aprobaron un proyecto para abandonar la energía nuclear, el Gobierno Nacional descartó que se vaya a convocar una consulta popular para decidir el emplazamiento de las futuras plantas. “Para eso existen mecanismos participativos como las audiencias públicas", respondió el subsecretario de Energía Nuclear, Julián Gadano.

Al respecto, Viale sostuvo que “esta decisión ya está generando un malestar social enorme y rápidamente en la Patagonia se están organizando. Incluso están despertando algunos sectores u organizaciones que estaban medio dormidas. No será fácil la instalación de estas centrales, sobre todo en la Patagonia, donde hay una historia de lucha muy grande contra este tipo de energía”.

Los riesgos ambientales que representa la actividad atómica –incluso en ausencia de accidentes, que suelen ser fatales– y la desconfianza que genera en la población, produjo que los grandes exponentes internacionales como son Suecia, Alemania, Bélgica, Italia o Japón decidieran paralizar la construcción de nuevos reactores, cerrar platas y realizar un éxodo hacia fuentes renovables.

“Recordemos que los residuos de una central nuclear tienen esa enorme peligrosidad. Por treinta o cuarenta años de energía generamos residuos que vamos a tener que gestionar y sostener durante más de diez mil años”, advirtió el abogado ambientalista.

Desde el Gobierno Nacional, sin embargo, consideran todo lo contrario. "Un gran socio para la energía renovable es la energía nuclear, porque también es limpia y no genera gases del efecto invernadero”, fue la justificación de Gadano.

A través del banco ICBC, los chinos financiarán el 85% de la construcción de ambas centrales con un costo financiero total de 4,8% que incluye el seguro por riesgo país que China le cobra a la Argentina.

Actualmente la energía nuclear aporta casi el 6% de la oferta eléctrica, y la idea del Gobierno Nacional es que llegue al 10%.

 

La central de Río Negro divide a los gobiernos patagónicos

"Estamos convencidos de que esta iniciativa estatal es tan importante que trasciende a cualquier otra. Son apuestas que cambian en forma contundente y definitiva una región", celebró el gobernador rionegrino Alberto Weretilneck. Con la llegada de la central nuclear su provincia sumará 4 mil puestos de trabajos nuevos e infraestructura.

Sin embargo, para su par de Chubut, Mario Das Neves, la noticia no cayó para nada bien y adelantó que hará todo lo posible para evitar que se realice. “Tenemos que mantener una posición consecuente con nuestra historia, nosotros no podemos avalar esto. Es como que a ellos no les interesa el territorio. Acá hay doble intención que tiene que ver con el uranio que tenemos nosotros en la zona de Cerro Solo, que es un bien buscado por todos los sectores. Vamos a dar batalla”, apuntó.

Chubut es un territorio con una importante tradición de lucha ambientalista, principalmente en relación a la minería. A diferencia de lo que ocurre en muchas provincias argentinas, allí la explotación de recursos mineros metalíferos se encuentra prohibida desde el año 2003, gracias a la sanción de la Ley 5001.

Una de las principales quejas de Das Neves tiene que ver con el lugar en que se emplazará la central. Según trascendió, es prácticamente un hecho que se construirá en la localidad de Sierra Grande, muy cerca de la costa atlántica, dado que estos centros atómicos necesitan de una importante provisión de agua fría y cercana.

“Sierra Grande fue minera y después dejaron 20 mil personas en la calle, esta es una central nuclear que la quieren instalar cercana a Península Valdés, que es patrimonio de la humanidad y un lugar histórico de nuestra provincia. Nosotros nos vamos a oponer, seguimos con la misma postura", agregó el chubutense, que tuvo el apoyo de Ricardo Sastre, intendente de Puerto Madryn, ciudad turística ubicada a 137 kilómetros de Sierra Grande.

 

Ambientalistas unidos contra el proyecto

A los reclamos de Das Neves, se sumaron los repudios de organizaciones ecologistas de Río Negro, Chubut y Neuquén. Encabezados por la Unión de Asambleas Patagónicas, emitieron una carta abierta al Gobierno de la República Popular China.

“Nos oponemos categóricamente a la instalación de cualquier tipo de central nucleoeléctrica en ningún lugar del territorio patagónico”, reclamaron, y remataron: “Más allá de la decisión de los gobiernos argentino y rionegrino, los habitantes patagónicos rechazamos dicha acción por inconsulta, arbitraria e ilegítima. Por considerar esta fuente de energía como sucia, peligrosa y costosa”.

Entre las organizaciones figuran: Asamblea Vecinal de Puerto Pirámides (Chubut), Asamblea de Comodoro Rivadavia (Chubut), Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Viedma y Patagones, Asamblea Centenario Libre de Fracking (Centenario, Neuquen), Asamblea en Defensa del Agua y de la Tierra (Bolsón, Río Negro), Asamblea Permanente del Comahue (Neuquén y Río Negro), y decenas de otras.

En Río Negro, también la CTA inició la recolección de firmas para presentar un documento colectivo de oposición.

“En el mundo, después del desastre que significó Fukushima, las naciones apuntan a desmantelar las centrales nucleares, a excepción de China que quiere incrementarlas. Ahora bien, la planta que Macri y Weretilneck quieren imponernos a todos los rionegrinos se financiará con capital chino ¿Además del millonario negocio que significará para unas pocas manos, qué otros objetivos se ocultan detrás de ello?”, señaló en un comunicado el Secretario General de la CTA Autónoma de Río Negro, Rodolfo Aguiar.

 

Una nueva central con capitales rusos aparece en carpeta

Como si la confirmación de las dos nuevas plantas nucleares que Argentina pactó con China fuera poco, el Gobierno Nacional también retomó conversaciones con Rusia para conseguir financiación que permita ampliar aún más el parque nuclear.

“Iniciamos conversaciones con las empresas rusas, que son incipientes pero promisorias: veo un enorme potencial de complementación entre la industria nuclear rusa y la Argentina”, señaló el subsecretario Gadano.

Aunque el funcionario nacional remarcó que aún se trata de un proyecto incipiente, por lo que no tiene precio ni ubicación, reveló que –en caso de concretarse– se trataría de una planta para uranio enriquecido.

En el pasado, el presidente Vladimir Putin tuvo una marcada cercanía con el kirchnerismo, con quien incluso estuvo a punto de concretar la construcción de una central atómica en 2015. En el presente, en cambio, la administración rusa no tiene mucha simpatía por la gestión de Mauricio Macri, sin embargo, sus diferencias se podrían acortar gracias a la energía nuclear.

Fuente: Foro Ambiental (15.06.17)

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