“Ni Las Migas”, la aplicación que busca terminar con el desperdicio de comida

Son muchos los locales del sector hotelero y de venta de alimentos que se ven obligados a desperdiciar comida en perfecto estado. Por otra parte, hay mucha gente en el mundo que sabe el costo económico, social y medioambiental que este desperdicio innecesario conlleva y les encantaría evitarlo.

“El mundo es un lugar peligroso. No por causa de aquellos que hacen el mal, sino por aquellos que no hacen nada por evitarlo”. Bajo la premisa de esa célebre frase de Albert Einstein, un pequeño grupo de amigos ambientalistas en España lanzó “Ni Las Migas”, una aplicación móvil con geolocalización en la que los responsables de los establecimientos de comida ofrecen, a precios mucho más bajos, los menús/productos que no hayan conseguido vender al final del día con el fin de evitar su pérdida y sacar un último rendimiento económico.

Según el último informe publicado por la FAO sobre los efectos del despilfarro alimentario a nivel mundial, "hasta un tercio de todos los alimentos se estropea o se desperdicia antes de ser consumido por las personas", que traducido a cifras, alcanza la escalofriante cantidad de 1.300 millones de toneladas de comida desperdiciada. Este panorama no es solamente insostenible, es sobre todo inmoral, en un mundo donde 800 millones de personas pasan hambre.

Por desgracia, las consecuencias del despilfarro de comida no está exclusivamente ligada a la falta de alimentos sino que también representan "un desperdicio de los recursos e insumos utilizados en la producción, como tierra, agua y energía, incrementando inútilmente las emisiones de gases de efecto invernadero" (FAO, 2011). "Para ponerlo en perspectiva, si el desperdicio de comida fuera un país, sería el tercer mayor emisor de CO2 del mundo, por detrás de EE UU y China" nos explican los chicos de “Ni Las Migas”, en unos de los posts de su blog.

Es más que evidente que el despilfarro de comida supone un problema de talla mundial, y que requiere no solo de la actuación de Gobiernos e instituciones, sino también de productores, distribuidores, minoristas y consumidores. Todos ellos, desde sus diferentes enfoques sobre el problema, son capaces de generar soluciones y mejorar la situación actual.

Así es como surge “Ni Las Migas” con el ambicioso objetivo de reducir el desperdicio de alimentos actuando en el último eslabón de la cadena de suministro, el de los minoristas y los consumidores finales. Los usuarios de esta particular app, también llamados migueros, desde sus teléfonos móviles consultan las ofertas activas de los establecimientos más cercanos, reservan y recogen, dentro del horario acordado, la comida a un precio muy inferior al original.

Para los establecimientos adheridos, además del valor incalculable de su contribución a la reducción del despilfarro de alimentos, también representa una gran oportunidad. Gracias a esta aplicación logran convertir en ganancias lo que iban a ser pérdidas e incluso les permite conseguir ventas complementarias durante la recogida del producto reservado. Además de ello, la publicidad que “Ni Las Migas” hace de los locales permite atraer a nuevos consumidores.

Desde que la aplicación fue lanzada en Madrid el pasado mes de enero, ya se han adherido más de 30 negocios y establecimientos gastronómicos repartidos por toda la ciudad y ha sido descargada por más de 2.200 usuarios.

Un informe del ministerio de Agricultura señala que los hogares españoles tiran a la basura 1.325 millones de kilos de alimentos cada año (ocho de cada diez hogares tiran alimentos como frutas, verduras o pan fresco, por considerarlos en mal estado). Con esta alarmante cifra, España es el séptimo país europeo con más desperdicio, según la Comisión Europea.


El caso inglés

Durante fines del año pasado, en Inglaterra también se presentó una aplicación móvil para reducir sus niveles de desperdicio de alimento. Gracias a la presencia de la app “Too Good to Go”, restaurantes y bares ofrecen a precios económicos la comida que les sobró al final de la hora de los almuerzos y cenas.

Este emprendimiento lanzado por un grupo de amigos daneses, que exportaron su idea a tierras británicas, de momento se encuentra disponible en Brighton, Leeds, Birmingham, Manchester y Londres, ciudad donde ya se han unido más de un centenar de locales gastronómicos.


Francia e Italia apostaron por reglamentaciones

En 2016 se aprobaron las dos primeras leyes contra el desperdicio de alimentos en Europa. Por un lado, Francia se convirtió en el primer país del mundo que prohibió a los supermercados de más de 400 metros cuadrados tirar o destruir comida que se encuentre en condiciones de ser consumida. En su lugar, deberán donarla a los bancos de alimentos. Aquellos que no lo hagan podrán enfrentarse a multas de hasta 75.000 euros.

En Italia, un país donde cada año se desperdician 5,1 millones de toneladas de alimentos, se impuso una ley que opta por disminuir las trabas burocráticas que tiene la donación de alimentos y disminuye el IVA a aquellos negocios que realicen dichas donaciones. La reglamentación, denominada “Despilfarro cero”, tiene como objetivo concienciar a los consumidores con respecto a los hábitos alimentarios y simplificar las donaciones para las empresas.

Fuente: El País / Foro Ambiental (19.04.17)

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