Empresarios rusos ponen la mira en Santa Cruz para invertir en energía mareomotriz

El sur de Santa Cruz posee un enorme potencial mareomotriz para la generación de energía eléctrica de origen renovable a escala comercial. Gracias a estas condiciones privilegiadas, los directivos del Hesc Group se reunieron con la gobernadora Alicia Kirchner para darle a conocer una propuesta de inversión en la provincia.

Según el empresario Sergei Elistratov, representante del grupo, las zonas de Río Gallegos y San Julián ofrecen las mejores olas del mundo para la producción energética. “Sobre la base de nuestra información técnica, más allá de las variaciones propias de cada estación hay excelentes olas durante las 24 horas de los 365 días del año”, precisó el directivo.

Durante el encuentro, también participaron el ministro santacruceño de la Producción, Comercio e Industria, Leonardo Álvarez; el presidente del Instituto de Energía de Santa Cruz (IESC), Jaime Álvarez, y el titular de Servicios Públicos Sociedad del Estado, Lucio Tamburo.

La idea inicial del grupo inversor ruso es instalar un prototipo con el objetivo de medir la viabilidad del proyecto. “Como compañía especializada en el diseño de tecnología para usufructuar el poder de las olas y garantizar la protección de las líneas de costas, somos los más indicados para llevar a cabo esta obra”, aseguró Elistratov, quien invitó a la gobernadora a visitar las fábricas que la organización tiene en San Petersburgo y Moscú a fin de interiorizarse sobre el tema y formalizar los acuerdos.

De acuerdo al ministro Álvarez, una vez finalizada la etapa de prueba para medir las condiciones del proyecto, se establecerán los términos del financiamiento. “De concretarse, la iniciativa promoverá la provisión de energía limpia, la obtención de ingresos genuinos y la generación de empleo para los santacruceños. De hecho, eventualmente la provincia podría participar activamente en la construcción y fabricación del equipamiento necesario”, resaltó.


Una propuesta con antecedentes cercanos

Este proyecto ruso de generar energía mareomotriz en Santa Cruz no es el primero. Durante el 2011, la estatal Energía Argentina SA (ENARSA) firmó un Memorando de Entendimiento, Cooperación y Confidencialidad con la empresa RUSHYDRO (Empresa Federal de Generación Hidroeléctrica, en castellano), principal compañía rusa de generación de energía (tradicional y renovable) y la segunda en el mundo en capacidad instalada de generación hidroeléctrica.

El propósito de este Acuerdo se había centrado en la identificación de potenciales proyectos energéticos de aprovechamientos mareomotrices, undimotrices y centrales hidroeléctricas, así como también en el intercambio y cooperación de experiencias en la rama de eficiencia energética, y en el diseño y construcción de grandes centrales hidroeléctricas. Según las autoridades, hasta se llegaron a realizar estudios de prefactibilidad para invertir en Santa Cruz.

A pesar de las expectativas que había generado el memorando –que incluso se extendió en su vigencia hasta el 2018 y contaba con el apoyo de China– hoy se encuentra estancado y olvidado. Las razones, en primer lugar se deben al cambio de gobierno y en segundo, a la poca simpatía que hay entre las administraciones de los presidentes Mauricio Macri y Vladimir Putin.


Más proyectos que quedaron en el tiempo

Tiempo más atrás, hace seis años de hecho, el Gobierno provincial también conoció los planes de una prestigiosa organización coreana en pos de impulsar el aprovechamiento de la energía mareomotriz en las costas santacruceñas.
Según Young Min Oh, representante del Instituto de Investigación y Desarrollo Oceánicos de Corea (KORDI, por sus siglas en inglés), la energía mareomotriz podría aportarle unos 500 megavatios (Mw) de potencia máxima a Santa Cruz. “Nos gustaría realizar los estudios de factibilidad necesarios para evaluar, en distintos sitios, las diferentes calidades de mareas, los caudales sostenidos durante todo el año y las alturas desde la base hasta la costa, entre otros parámetros”, detalló por entonces el especialista.
Min Oh llegó a visitar distintos puntos costeros de la provincia junto con referentes del Centro de Nacional Patagónico (CENPAT) –organismo dependiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)– y del Instituto Argentino de Oceanografía. “Si encauzáramos el agua de las mareas en una cuenca a través de un dique dotado de turbinas eléctricas, sería posible aprovechar el desnivel mareomotriz en el embalse artificial para generar energía limpia”, aventuró el investigador coreano.
Aunque la propuesta nunca prosperó, de seguro no fue por falta de ambición. “Creemos posible abastecer hasta un 40% de la demanda eléctrica nacional a partir de la energía de las mareas patagónicas”, llegó a calcular Min Oh.

Fuente: www.inversorenergetico.com.ar / Foro Ambiental (17.03.17)

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