Tribunal internacional Monsanto: las víctimas toman la palabra

Víctimas, ambientalistas, médicos y técnicos de todo el mundo llevaron a cabo el "Tribunal Internacional Monsanto", una iniciativa histórica en la que más de mil organizaciones se reunieron en la localidad de La Haya, en los Países Bajos, para reunir la prueba sanitaria y jurídica que sirva para incorporar la figura de “ecocidio” a los delitos juzgados por la Corte Penal Internacional de La Haya.

Durante el encuentro, que se llevó a cabo los días 15 y 16 de octubre, ante los prestigiosos jueces del máximo órgano judicial del mundo, se presentaron diversos datos e informes de contaminación junto a testimonios de víctimas del uso de agroquímicos producidos por la multinacional norteamericana.

Con 21.000 empleados en 66 países y un volumen de negocios de 15.000 millones de dólares (14.200 millones de euros), Monsanto –que recientemente vendió por 66.000 millones de dólares la totalidad de sus acciones a Bayer– es un peso pesado de la industria agroindustrial. Este modelo genera al menos un tercio de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero procedentes de la actividad humana. En gran medida, es responsable del agotamiento de los suelos y de los recursos hídricos, de la extinción de la biodiversidad y de la marginación de millones de pequeños agricultores. También amenaza la soberanía alimentaria de los pueblos por medio de las patentes sobre las semillas y de la privatización de lo vivo.

Al encontrarse con una gran resistencia entre la población en Europa, desde 2013 Monsanto se encuentra retirado del mercado europeo, a excepción de tres países: España, Portugal y la República Checa. Sin embargo, en países menos desarrollados, muchos de ellos de Sudamérica, aún cuenta con una fuerte presencia.

Es por eso que Argentina, que se ubica entre los grandes territorios agropecuarios del mundo y que es sede de Monsanto desde 1996, está en el centro de la tormenta. Ante este contexto, el Tribunal Internacional Monsanto, contó con una importante representación nacional para denunciar las prácticas de la multinacional en nuestro país.

"El objetivo fue sin duda marcar un precedente en delitos de ecocidio. La Corte Penal Internacional que tiene sede en La Haya tiene como base al Estatuto de Roma que se aplica en los juicios que llegan a esa corte. Los cuatro los delitos que hoy juzga la Corte Penal Internacional son: agresiones, genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. La idea principal es incluir un quinto delito penal internacional, que es el de ecocidio", ratificó la magistrada argentina Eleonora Lamm, proveniente de la Provincia de Mendoza y una de los cinco jueces que participaron en el proceso.

Lamm, Doctora en Derecho por la Universidad de Barcelona y Licenciada en Derecho por la Universidad de Cuyo, añadió que “en el ecocidio hay muchas posturas doctrinarias y es relativamente nuevo y novedoso porque en derecho ambiental no existe legislación internacional. La idea de este juicio era justamente motivar la conciencia de la necesidad de una legislación internacional al respecto. Por otra parte, la Corte Penal Internacional juzga solamente los crímenes cometidos por individuos, entonces en el caso Monsanto, que es una empresa, hay que determinar la responsabilidad penal de la empresa y eso es necesario de comprobar”.

De los 30 testigos que declararon ante el Tribunal Monsanto, cuatro fueron argentinos: María Liz Robledo, mamá de Martina, que nació con una malformación congénita a causa del contacto con agrotóxicos; Diego Fernández, un productor que centró su alegato en la rentabilidad y sustentabilidad de la agroecología; Juan Ignacio Pereyra, médico latinoamericano, abogado e integrante de RENAMA, una red que nuclea a municipios y comunidades que fomentan la agroecología; y el médico Damián Verzeñassi quien, como discípulo del fallecido investigador Andrés Carrasco, se enfocó en las conclusiones del estudio de la salud de 151 mil personas de 27 localidades de cuatro provincias agropecuarias argentinas (Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba y Entre Ríos).

"Venimos realizando el estudio desde 2010. En estos lugares la segunda enfermedad crónica es el hipotiroidismo, es decir, la dificultad de funcionamiento de la glándula de tiroides. También aparecen los problemas respiratorios, malformaciones, las alergias, problemas en la piel, los problemas neurológicos, y el cáncer, principal causa de muerte de 25 de estas 27 localidades. Esto no siempre coincide con las estadísticas oficiales que da a conocer el Ministerio de Salud de la Nación", explicó Verzeñassi en la La Haya.

Verzeñassi destacó que “se trata de una muestra realmente significativa. Con toda esa información hoy sabemos que en esas localidades hay una misma forma de enfermar y de morir prácticamente sin diferencias entre unas y otras, que no es la misma que a nivel nacional, ni es la misma que hace 20 años”.

El estudio que llevó a cabo Verzeñassi junto a su equipo demostró que “además del cáncer de pulmón y mama, han crecidos los cánceres renales, las leucemias y linfomas no hodgkin. Ante estas estadísticas empezamos a buscar y encontramos que la producción de agroquímicos, conformados a partir de venenos, tienen una estrecha vinculación con estos tipos de enfermedades”

El dictamen de los jueces del Tribunal Internacional Monsanto, que se dará a conocer el año que viene, girará en torno a si Monsanto vulneró derechos conforme a distintos artículos del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y a la Convención de Derechos del Niño y a la posibilidad de agregar el “ecocidio” como un nuevo delito penal a nivel mundial.

 

Contaminados y perseguidos

Dos semanas después de exponer los resultados de los trabajos epidemiológicos en el  Tribunal Internacional Monsanto (TIM), Damián Verzeñassi fue víctima de un acto de censura luego de que la cúpula de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), donde se desempeña como subsecretario académico, clausurara con cadenas la oficina en donde se archivan 96.800 historias clínicas de vecinos de las 27 regiones afectadas por los transgénicos y agroquímicos de Monsanto.

"El decano Ricardo Nidd inició una persecución ideológica y académica contra el equipo de docentes, graduados y alumnos que sostenemos las materias Salud Socioambiental y Práctica Final, reconocidos espacios que acompañan a pueblos y familias víctimas del modelo agropecuario dominante, con transgénicos y agroquímicos", apuntó el médico rosarino.

El equipo de docentes coordinado por Verzeñassi desarrolla desde hace seis años esta experiencia inédita para las universidades de Argentina: campamentos sanitarios que relevan la situación de pueblos y ciudades, mediante el cual cientos de estudiantes se instalan durante una semana en los lugares y censan a la población. Estos campamentos, que ya llegan a 27, se han transformado en una prueba académico-científica sobre las consecuencias para la salud, del modelo agropecuario.

"Esto es sin duda lo que molesta a sectores políticos, transnacionales del agro y, vaya contradicción, autoridades de universidades públicas", opinó Verzeñassi.

Por su parte, el decano Ricardo Nidd se descargó apelando a “un conflicto político académico que derivó en la separación de dos funcionarios que habían sido designados por mí, afines al grupo de Verzeñassi. Se trató de una decisión política institucional”.

Al respecto, Verzeñassi fue tajante: “El decano no supo explicar por qué encadenaron los registros sanitarios. Cuando se enteraron de que íbamos a declarar en La Haya, personas vinculadas a su círculo íntimo comenzaron a acusarnos por Twitter de ‘ecoñoquis’ y ‘ecowarriors’. Luego nos dijeron que les parecía una barbaridad que estuviésemos dando datos de los campamentos sin ser epidemiólogos”.

 

Expertos movilizados por el Tribunal Monsanto

La iniciativa del Tribunal Monsanto, la inició un grupo de personalidades de la sociedad civil procedentes de distintos ámbitos profesionales, todas ellas experimentadas en los temas que trató el Tribunal Monsanto. Dentro de este comité de organización están:

Vandana Shiva: Creó en 1991 el movimiento Navdanya para proteger la diversidad y la integridad de los recursos biológicos, en particular las semillas locales, y promover la agricultura biológica y el comercio justo. Asimismo, puso en marcha el movimiento Diverse Women for Diversity (‘Mujeres Diversas para la Diversidad’), que reúne a mujeres del mundo entero que trabajan en los ámbitos de la alimentación, la agricultura, las patentes y las biotecnologías.

Corinne Lepage: Ejerce de abogada desde 1975 y es especialista en cuestiones ambientales. Ex ministra de Medio Ambiente, fue diputada en el Parlamento Europeo de 2009 a 2014. Es Presidenta de Honor del Comité de Investigación e Información Independiente sobre la Ingeniería Genética (CRIIGEN).

Marie-Monique Robin: Periodista, directora y escritora. Ha dirigido numerosos documentales rodados en América Latina, África, Europa y Asia, y galardonados con unos 30 premios internacionales. Es la autora del éxito editorial “El mundo según Monsanto” (la película se ha emitido en unos 50 canales internacionales y el libro se ha traducido a 22 idiomas). Ella es la madrina del Tribunal Monsanto.

Olivier De Schutter: Profesor en la Universidad de Lovaina, fue Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación de 2008 a 2014. En la actualidad, es miembro del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas. Asimismo, co-preside IPES-Food, el grupo independiente de expertos sobre los sistemas alimentarios sostenibles.

Gilles-Éric Séralini: Profesor de biología molecular desde 1991, investigador en el Instituto de Biología Fundamental y Aplicada (IBFA) de la Universidad de Caen y codirector de la sección Riesgo, Calidad y Medio Ambiente Sostenible del Centro de Investigación de Ciencias Humanas (institución asociada al Centro Nacional de Investigación Científica). Se dio a conocer al gran público especialmente por sus estudios sobre los organismos modificados genéticamente (OMG) y los plaguicidas, y, en particular, un estudio toxicológico publicado en septiembre de 2012, apoyado por el CRIIGEN, que ponía en duda la inocuidad del maíz modificado genéticamente NK 603 y del herbicida Roundup para la salud de las ratas.

Hans Rudolf Herren: Presidente y fundador de Biovision, y director general del Millennium Institute. Coordinó el capítulo sobre agricultura de dos informes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD): el relativo a la economía verde (2011) y el relativo a los fundamentos ecológicos de la seguridad alimentaria (2012). Fue seleccionado como participante de alto nivel en la consulta de las Naciones Unidas sobre el hambre, la seguridad alimentaria y la nutrición en el marco de la agenda para el desarrollo después de 2015.

Arnaud Apoteker: Tras haber participado en numerosas campañas de Greenpeace, desarrolló la campaña contra los OMG en Francia, que después se convirtió en una de las acciones prioritarias de Greenpeace Francia. Se encargó de la campaña contra los OMG para el Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea (Verdes/ALE) del Parlamento Europeo. Es autor de la obra Du poisson dans les fraises, Notre alimentation manipulée, París, La Découverte, abril de 1999.

Valérie Cabanes: Jurista en derecho internacional, asesora y formadora, es la portavoz del movimiento ciudadano mundial “End Ecocide on Earth” (‘Detengamos el ecocidio en la Tierra’), que tiene por objeto añadir el ecocidio a la lista de los delitos internacionales más graves.

Ronnie Cummins: Director internacional de la Organic Consumers Association de los Estados Unidos de América y de su filial mexicana Vía Orgánica. También es miembro del comité directivo de Regeneration International, una ONG que se propone reducir el calentamiento del planeta y la pobreza de los agricultores. Siendo coordinador mundial de la campaña Millones Contra Monsanto, participó en el libro Genetically Engineered Food: A Self-Defense Guide for Consumers.

André Leu: Presidente de IFOAM Organics International y miembro fundador de Regeneration International. Es el autor del libro The Myths of Safe Pesticides. Da clase, participa en conferencias, seminarios y grupos de trabajo, y también interviene en actividades de las Naciones Unidas.

 

Monsanto y la impunidad

Fundada en 1901 en St. Louis (Misuri, EEUU) por John Francis Queeny, Monsanto es la multinacional que más ha crecido y mejor se ha posicionado en ventas a partir del negocio de los agroquímicos y la biotecnología. En más de un siglo de vida, ha sido la encargada de incursionar en la alteración genética de los cultivos, promocionar el uso de semillas artificiales y creador del famoso herbicida Roundup.

Sin embargo, todo ese “exitoso” trayecto a partir del cual Monsanto fue construyendo su imperio, tuvo una contracara difícil de superar: el surgimiento de diversos organismos ecologistas y humanitarios que denunciaban sus prácticas. Con el paso de los años estos últimos no sólo promovieron el aumento de la conciencia ambiental, sino que también han realizado múltiples trabajos de investigación que dan cuenta de las graves consecuencias que los productos de la multinacional estadounidense ocasionan en los ecosistemas, el medio ambiente y la vida de las personas.

La Agencia de Investigación sobre el Cáncer (IARC), que forma parte de la Organización Mundial para la Salud (OMS), publicó en 2015 un comunicado denunciando que el glifosato causa cáncer a la próstata y de pulmón, además de daños en el ADN y los cromosomas. De acuerdo a los informes que se expusieron en el Tribunal, en el transcurso de las últimas décadas Monsanto fue responsable de que cientos de miles de personas se hayan enfermado o incluso muerto, a raíz de la aplicación de sus productos.

El gigante de la biotecnología negó estas acusaciones y organizó una reunión urgente con representantes de la OMS. Sin embargo, según revelaron archivos de la Agencia de Protección del Medio Ambiente de EE.UU. (EPA, por sus siglas en inglés), en 1981 Monsanto ya estaba al tanto de que el glifosato podía provocar cáncer en mamíferos.  

De acuerdo a otro estudio reciente realizado por el Instituto de Tecnología de Massachusetts, los productos de Monsanto conducen a la alteración del desarrollo del cerebro en los recién nacidos y podrían provocar una mayor tasa de autismo en EE.UU.

"Según la tasa de hoy en día, para el año 2025 uno de cada dos niños será autista", afirmó durante un evento científico la investigadora Stephanie Seneff, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, citada por el portal 'The Most Important News'.

Por su parte, investigadores egipcios descubrieron que la dieta con soja y maíz modificados genéticamente con la que alimentaron a ratas durante 30, 60 y 90 días es responsable de una gran variedad de efectos tóxicos. Entre las consecuencias negativas se incluyen daños en el ADN, hígado, riñón y testículos, espermatozoides con anomalías y alteraciones en la sangre.

"Existen riesgos para la salud vinculados con la ingesta de dietas con componentes modificados genéticamente", concluyen los autores del estudio, publicado en 'Turkish Journal of Biology'.

Por su parte, la organización de consumidores de Francia, Que Choisir, también presentó un estudio donde comprobó que los herbicidas y pesticidas están presentes en las frutas y verduras incluso luego de que se laven, limpien o se le quite la cáscara.

Debido a estos efectos nocivos de los productos creados por Monsanto, la multinacional se ha encontrado con una gran resistencia entre la población mundial, expresada a través de fuertes críticas y masivas protestas que se celebran sistemáticamente en todo el mundo. Además, la empresa ha sido acusada en reiteradas ocasiones de falsificación de datos y cabildeo.

 

El documental de la TV italiana que alerta sobre la dura realidad que producen los agrotóxicos en Argentina

Tal como lo expuso en nuestro país hace unos años el recordado programa Caiga Quien Caiga (CQC) a través del informe “#Contaminados ¿Qué comemos los argentinos?”, ahora es la TV italiana la que se hace eco de la grave situación de contaminación y daño a la salud que generan los agroquímicos que tanto se utilizan en el modelo de producción de la Argentina.

Se trata de "Glifosato: L’erbicida nuoce alla salute del mondo?" (“Glifosato: El herbicida es perjudicial para el mundo”, en español), un documental que fue presentado en las últimas semanas en el programa Le Iene, de Italia, en el que se mostraron los padecimientos que enfrentan las personas que viven en localidades y pueblos rurales, principalmente del Litoral argentino, por el uso de los agrotóxicos.

Con la conducción de Gaetano Pecoraro y la participación del periodista argentino Patricio Eleisegui (autor del libro “Envenenados”), el informe hace foco en los males asociados al glifosato, el herbicida de la multinacional Monsanto que se utiliza para eliminar las malezas de los cultivos, y en las alteraciones nocivas de la soja transgénica, el producto de mayor valor en el mercado de la Argentina y uno de los que más modificaciones artificiales recibe de la ingeniería genética para mejorar su rendimiento.

En la misma línea del Tribunal Internacional Monsanto, este documental informa sobre los altos índices de malformaciones congénitas, problemas respiratorios y neurológicos, alergias, abortos espontáneos y cáncer, que padecen los argentinos que viven cerca de grandes extensiones de cultivos de soja o en regiones cercanas al área de producción de alimentos transgénicos.

Entre los casos de las severas malformaciones que muestra en imágenes el trabajo de Le Iene, que se emite por el canal Italia desde septiembre de 1997, se encuentra el testimonio de Fabián Tomasi, oriundo de Basavilbaso, Entre Ríos, quien en 2005 comenzó a trabajar en una empresa de aplicación aérea de agroquímicos y hoy padece una polineuropatía tóxica metabólica severa y atrofia muscular generalizada.

Del documental participaron también, el médico pediatra y neonatólogo Medardo Ávila Vázquez, docente e investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) e integrante del equipo de trabajo de Damián Verzeñassi, y el doctor de Ciencias Exactas, Damián Marino, investigador de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), cuya investigación detectó trazas de glifosato en algodón, gasas y tampones comercializados en nuestro país.

En términos similares a la persecución que recibió Verzeñassi en la Universidad Nacional de Rosario, a mediados de 2015 Ávila Vázquez también fue intimidado por un pedido de sumario administrativo y sanción por parte de autoridades de la Universidad Nacional de Córdoba, luego de haber coordinado un campamento sanitario en la localidad de Monte Maíz (localidad de 8000 habitantes a 300 kilómetros de la capital de Córdoba), donde confirmó altos índices de cáncer, malformaciones y abortos espontáneos.

“Es una clara persecución ideológica. Si el estudio hubiese sido favorable a Monsanto no hubieran dicho nada, incluso lo celebrarían”, había afirmado en su momento el investigador cordobés.

Según el por entonces decano de Ciencias Agropecuarias, Gustavo Irico –quien recurrió al Consejo Superior de la UNC, pidió el juzgamiento del investigador y lo responsabilizó de causar “temor” en la comunidad de Monte Maíz– Ávila Vázquez y su equipo se “extralimitaron” en su tarea, y difundieron información “engañosa”.

Luego de este escándalo, los vecinos de Monte Maíz, la Facultad de Ciencias Exactas de La Plata (que también participó de aquel relevamiento sanitario) e investigadores de doce países respaldaron a Ávila Vázquez.

 

LINK:  Documental TV Italiana

Fuente: Foro Ambiental (14.11.16)

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