Juntan firmas para impedir la construcción de las represas en Santa Cruz

La controversia sobre la construcción de las represas sobre el Río Santa Cruz acaba de sumar un nuevo capítulo. Aunque en la actualidad la Corte Suprema de Justicia mantiene parada la obra por falta del Estudio de Impacto Ambiental, el Gobierno Nacional presentó un comunicado para pedir la anulación del amparo y así poder retomar la construcción.

Sin embargo, ante la posibilidad de que se produzcan daños ambientales, un grupo de ciudadanos decidió juntar en redes sociales el apoyo de aquellos que estén en contra de las represas hidroeléctricas “Néstor Kirchner” y “Jorge Cépernic”. La propuesta fue lanzada a través el sitio www.change.org y, aunque lleva pocos días, ya cuenta con más de 1.800 firmas.

“El Río Santa Cruz es el último gran río de la Patagonia que aún fluye libremente desde los campos de hielo y nieve eterna, al mar. Actualmente quieren construir dos represas hidroeléctricas que alterarían completamente su curso”, se señala en la información de la petición, que está destinada a la Secretaría de Obras Públicas de la Nación y pretende alcanzar las 5 mil firmas.

Como una de las mayores recriminaciones al proyecto del Gobierno, los organizadores de la iniciativa también manifiestan que las represas “tienen un alto impacto sobre el ambiente natural y una escasa vida útil por acumulación de sedimentos”, por lo que es erróneo calificarlas como una fuente de energía sustentable.

“El río dejaría bajo el agua valiosísima información acerca de la historia glaciológica del área que es, además, una zona de gran importancia para nuestros antepasados Tehuelches y se encuentra llena de sus herramientas y restos”, sostienen.

Según Vida Silvestre, la productividad o factor de planta de las represas sería de 34% (comparada con Yacyretá que tiene un 71%), y sólo el 43% de la energía que generarían podría ser aprovechada. “Para aprovechar el 100% de la energía, se requiere construir tendidos eléctricos calculados en unos 2.000 millones de dólares, haciendo económicamente inviable el proyecto”, sostiene la ONG.

Las obras -que están financiadas por capitales de China- “pondrían en riesgo comunidades de animales y organismos como algas y fitoplancton que viven en la zona de la desembocadura y dependen de los sedimentos arrastrados por el río para vivir”, alertan, además, los ciudadanos.

La construcción de las represas se encuentra parada desde diciembre del año pasado cuando, por pedido de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas (AAdeAA), la Corte Suprema dictó una medida cautelar hasta que se concluya el nuevo Estudio de Impacto Ambiental (EIA). Una vez terminado, los resultados deberán ser enviados al Congreso de la Nación para ser presentados y tratados en audiencia pública.

Fuente: Foro Ambiental (02.05.17)

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