Demandan en Santa Fe a empresa agroquímica por la muerte de un ingeniero agrónomo

La familia de Cristian Perno, un ingeniero agrónomo de 35 años que falleció en 2012 a causa de una enfermedad medular, demandó por daños y perjuicios a la multinacional Agroservicios Pampeanos (ASP), empresa perteneciente al grupo canadiense Agrium.

Cristian contrajo mielodisplasia, una enfermedad cancerígena que afecta la médula ósea, tres años después de que empezó a trabajar para la multinacional. Su tarea consistía en visitar campos y vender varios tipos de productos agroquímicos, como fertilizantes y herbicidas. Según indica un informe médico, la afección está relacionada con el contacto y la exposición a las sustancias químicas que se usan para la producción agrícola.

En la actualidad, Argentina se ubica en el tercer lugar de países con mayor uso de agrotóxicos, detrás de Estados Unidos y Brasil, aunque encabeza la tabla en relación a los litros aplicados por habitante. Un estudio reciente de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) indicó que la cantidad de enfermedades en la ciudad, duplica y hasta triplica los de la media nacional, situación que especialistas e investigadores adjudican al uso de agroquímicos y las emanaciones industriales.

En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) perteneciente a la Organización Mundial de la Salud (OMS) categorizó al glifosato, el principal herbicida del país, como probablemente cancerígeno. Además, estadísticas de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados aseguran que a nivel nacional, en los pueblos fumigados, una de cada cinco personas muere de cáncer . Esta proporción es aún mayor en casos específicos, como en la localidad San Salvador (Entre Ríos), donde fallecen una de cada dos.


En busca de una condena ejemplar

Cristian Perno entró a la multinacional ASP a mediados de 2007 y se dedicaba al asesoramiento de productores agropecuarios, por lo que visitaba campos y vendía agroquímicos y semillas. Trabajó un tiempo para la sede de la firma que está en la localidad de Las Parejas, y luego fue trasladado a Villa María, Córdoba, como gerente de planta.

Los problemas de salud comenzaron en 2010 cuando Cristián se mudó junto a su familia a Rosario, en busca de un diagnóstico. “No se sabía qué tenía. Finalmente le diagnosticaron mielodisplasia. Es un problema en la médula. Fue tratado en el Sanatorio Parque”, contó su esposa, Mariana. Los médicos le dijeron –y consta el informe en la causa– que la enfermedad tuvo origen en la exposición a químicos y agrotóxicos.

Tras una serie de tratamientos, que incluyeron quimioterapia, le trasplantaron médula en enero de 2011. La operación fue exitosa y el ingeniero que cumplía 34 años volvió a trabajar para la firma, pero esta vez en el área administrativa. “Cuando volvió a la empresa dejó de estar en contacto con los depósitos donde se guardaban los químicos y tampoco volvió a visitar los campos”, recordó Mariana.

Un año más tarde Cristian tuvo una recaída. Fue internado en terapia intensiva y los médicos que lo trataron detectaron que las células cancerígenas habían reaparecido. Era necesario hacer un segundo trasplante. El cuerpo no respondió como la primera vez y los órganos empezaron a fallar. Cristian murió en noviembre, a los 35 años.

“Él era una persona sana. Había sido futbolista y continuaba haciendo deportes. Ese tipo de enfermedades no es común en gente joven. Al tiempo nos enteramos que un camionero que transportaba los productos de la empresa para la que trabajaba Cristian, falleció a causa de otro tipo de cáncer”, dijo Mariana e insistió que él frecuentemente estaba en contacto con agrotóxicos. De hecho, era el encargado de trasladar los químicos al campo de los productores. Muchas veces los guardaba en su casa antes de viajar.

“Yo veía que la empresa no le daba ningún tipo de indumentaria especial. Él usaba unas botas y unos guantes que eran suyos, pero la empresa no le proveía ningún tipo de uniforme”, confió Mariana y remarcó que, las instalaciones administrativas no estaban muy lejos de los depósitos.

En junio de 2014 Mariana presentó la demanda contra Agroservicios Pampeanos y reclamó una indemnización a favor de los hijos del matrimonio, de 8 y 10 años, los padres de Cristian y ella. “Lo hice pensando en los chicos, como una forma en que rinda frutos todo el sacrificio que hizo Cristian por el trabajo. Además, queremos generar conciencia porque el peligro de los agroquímicos es sabido, pero no se hace nada al respecto”, expresó.

La demanda por daños y perjuicios está radicada en el Juzgado Laboral Nº7, a cargo del doctor Marcelo Gallucci, perteneciente a los Tribunales de Rosario. El abogado de la familia, Gustavo Bruno, explicó que “Se hizo una pericia química, una médica y una de higiene y seguridad industrial. Adjuntamos informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de Greenpeace”.

Fuente: El Federal / Foro Ambiental (21.04.17)

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