Zaria Forman, la artista que muestra la belleza de la naturaleza como una forma de crear concientización

 

"Considero que la misión de mi vida es alertar con mi trabajo sobre la urgencia del cambio climático." Con tal contundencia, se manifiesta la artista plástica norteamericana Zaria Forman, nacida en el condado de Brooklyn hace 33 años.

Para tal fin, Forman viajó hace unos años al norte del Ártico para capturar el despliegue del derretimiento polar y también al sur del Ecuador para documentar el aumento del nivel del mar, las dos caras de una misma problemática: el calentamiento global. Recientemente repitió el esquema: "Visité la costa helada de Groenlandia y las tierras bajas de las islas Maldivas dos paisajes aparentemente distintos aunque igualmente en peligro", expresó en noviembre último, en Nueva York, en el marco de una charla TED.

"Mis dibujos exploran momentos de transición, turbulencia y tranquilidad en el paisaje, para permitirle a los espectadores conectarse emocionalmente con un lugar que quizá nunca visiten. Elegí transmitir la belleza en lugar de la devastación. Si experimentan lo sublime de estos panoramas quizá eso los inspire para protegerlos y preservarlos. La psicología conductual afirma que actuamos y decidimos basados sobre todo, en nuestras emociones. Los estudios muestran que el arte impacta nuestras emociones de manera más eficaz que una noticia alarmante", puntualizó Forman, agregando datos alarmantes: los expertos predicen veranos sin hielo en el Ártico ya desde 2020. Y el nivel del mar aumentará entre 60 cm y 3 metros para finales de siglo.

Sus obras, de gran tamaño, son parte de un proceso que se inicia con la vivencia en primera persona del paisaje. "Una vez allí, tomo miles de fotografías. De vuelta en el estudio trabajo con la memoria de la experiencia y las fotografías para crear composiciones a gran escala, a veces, de hasta tres metros de ancho. Dibujo con tizas de pastel que se seca como carbón pero es de colores. Etiqueto mi trabajo como dibujo pero otros lo llaman pintura. No uso ningún instrumento, siempre he usado dedos y palmas para manipular el pigmento en el papel. Para mí, dibujar es una forma de meditación", revela Forman –hija de la fotógrafa Rena Bass Forman– quien asegura que cada trabajo suele llevarle entre 200 y 250 horas.

A través de todas sus experiencias, Forman asegura que desarrolló una apreciación por las bondades de la inmensidad del cielo como también las del mar en todas sus variantes, de acuerdo a las regiones en el mundo. “Me encantó ver una tormenta lejana en las planicies del desierto occidental, las lluvias monzónicas del sur de la India y la fría luz ártica que iluminaba las aguas de Groenlandia", puntualiza.

En relación a su concepto artístico de generar compromiso ambiental por medio de los encantos de la naturaleza, Forman señala: "Todos los días ocurren eventos devastadores a escala mundial. Mis dibujos celebran la belleza de lo que estamos en riesgo de perder. Espero que sirvan como registros de paisajes sublimes y cambiantes, para documentar la transición e inspirar a la comunidad global para actuar por el futuro".

Fuente: La Nación / Foro Ambiental (15.02.17)

e-max.it: your social media marketing partner
Volver Atras