Conocé “Cerrando el Ciclo”, la ONG que impulsa la creatividad ambiental con inclusión laboral

Una botella vacía no tiene por qué terminar en un tacho de basura si puede convertirse en una pieza de bijouterie o en un adorno. Ése es el pensamiento que guía a la asociación ambientalista Cerrando el Ciclo.

Creada en 2013, esta ONG se dedica a generar proyectos y programas para el manejo de residuos –principalmente aquéllos que se encuentran tirados en la calle– promoviendo su acopio, re-uso y reciclaje, para transformarlos en productos útiles o decorativos. Hasta el momento ya recicló toneladas de vidrio de botellas y capacitó y empleó a cientos de vecinos de los suburbios de Ciudad Nezahualcóyotl, uno de los municipios con mayor densidad poblacional del país centroamericano.

El objetivo de Cerrando el Ciclo es impulsar que los vecinos de la villa recolecten botellas de vidrio. A cambio, les entrega alimentos. Pero, además, los capacita para convertir esos desechos en aros, pulseras, lámparas, mesas y vasos.

"Hemos tenido muy buena recepción", comenta Julia Novelo, socia cofundadora de la organización y diseñadora gráfica. Según cuenta, los que están familiarizados con el proyecto empiezan a considerar a los residuos como un posible factor de ayuda económica.

En la ONG, hay seis becarias que están encargadas de la capacitación. Y esperan que al equipo se sumen estudiantes universitarios que harán sus prácticas profesionales en la fundación.

Una particularidad especial de Cerrando el Ciclo es su capacidad de brindar un espacio donde muchas mujeres en situación de emergencia se integran y encuentran un mejor porvenir. Nezahuacóyotl -donde la organización tiene su sede central- junto a Ecatepec, son dos municipios linderos que, además de ser de los más violentos del Estado de México, ocupan el tercer y segundo lugar respectivamente en las estadísticas de incidencia de embarazos en adolescentes, según datos del Sistema Nacional de Información en Salud (Sinais).

Ese es el caso de Adriana Robles. Siendo una joven madre y de bajos recursos, tuvo que enfrentar el reto de salir a la calle, dejando a su hijo al cuidado de familiares para buscar el sustento. Sin estudios formales, Adriana buscaba un trabajo como la única puerta de supervivencia. Deambuló de un lado al otro hasta que conoció a José Luis Pérez González, otro de los cofundadores de la ONG. Hoy, Adriana está al frente del taller de joyería, orfebrería y muebles de Cerrando el Ciclo.

"Se busca capacitar y apoyar a personas en situación de vulnerabilidad para fabricar artículos a partir de residuos urbanos. A la vez, les facilitamos la infraestructura necesaria. El ciclo se cierra con el apoyo de comercialización de los productos. Así, se recoge basura de la calle, se recicla, se reutiliza y se le da nueva vida. Es decir, impulsamos la creatividad ambiental con inclusión laboral", sostienen en la asociación.

Cerrando el Ciclo nació cuando José Luis Pérez González, que había trabajado durante una década en el área de sustentabilidad de la fundación de una conocida empresa del mundo cervecero, optó por cortar con su rutinaria vida pasada. Desmotivado y cansado de la zona de confort, decidió dejarlo todo para embarcarse junto a su amiga Julia Novelo en el proyecto que hoy es tomado como modelo en todo el continente latinoamericano.

Según Pérez González, se estima que en México cada habitante genera alrededor de 900 gramos de residuos diarios. Claro que la cifra varía de acuerdo con la zona: en áreas rurales, alcanza los 400 gramos y en las metropolitanas, 1,5 kilos. O sea que en México, por año, hay cerca de 37 millones de toneladas de basura. "Hemos recolectado 3722 kilos de vidrio y capacitado a 132 personas", puntualizan desde la organización.


Un crecimiento sostenido
En tres años, Cerrando el Ciclo consiguió el apoyo de la comuna de Nezahualcóyotl y de otras alcaldías vecinas. También se sumaron empresas nacionales y transnacionales para respaldarla. De hecho, ya hay interés en las artesanías en los estados de Veracruz, Puebla y Quintana Roo.

La organización está dividida en tres equipos que están enfocados en potenciar a los grupos vulnerables, las empresas y la comunidad. En la primera área, se busca que la población vulnerable acceda a los talleres de capacitación y al trabajo dentro de la organización. En la segunda, se apuesta a recuperar los residuos que desechan los privados. Y, por último, aquellos que trabajan en el área de Comunidad apuntan a difundir los beneficios de Cerrando el Ciclo y a educar en materia ecológica a los vecinos del barrio.

Fuente: Foro Ambiental (17.02.17)

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