Lanzan al espacio un satélite que vigilará los niveles de contaminación del planeta

Finalmente, desde el cosmódromo ruso de Plesetsk, fue lanzado al espacio el satélite "Sentinel-5 Precusor", una revolucionaria misión del Programa Copérnico, dedicada a monitorear la contaminación de la Tierra las 24 horas. De esta manera, por primera vez se realizará de forma continua un mapa del medio ambiente del planeta.

"Observaremos la atmósfera y mediremos todos los gases que influyen en la contaminación y todo el aire que respiramos. Este nuevo equipo continuará con el trabajo que han hecho los satélites anteriores a esta misión", dijo el ingeniero Kevin Mcmullan, director del proyecto.

"Sentinel-5P" estará a unos 2.600 kilómetros y cartografiará a diario la totalidad del planeta. Su misión, que durará entre cinco y siete años, contará con dos estaciones terrestres de comunicación –una en Svalbard (Noruega) y la otra en Inuvik (Canadá)– y registrará un millón de gigabytes de información, lo que equivale a 213.000 DVDs de películas.  

"Este satélite es el primero dentro del programa Copérnico que se dedicará a monitorizar la química atmosférica, un parámetro importante para medir la calidad del aire y el cambio climático", según Josef Aschbacher, director de los programas de Observación de la Tierra de la ESA.

El lanzamiento del "Sentinel-5P”, que se construyó en un tiempo récord de 10 meses, se pudo seguir desde la sede de la Agencia Espacial Europea (ESA), localizada en Noordwijk, en el sur de Holanda, con la presencia de la mayoría de las autoridades de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), la Comisión Europea (CE), y decenas de científicos e ingenieros de la industria aeroespacial implicados en el proyecto.

Lo más novedoso de este satélite es que cuenta con un instrumento técnico llamado “Tropomi”. Esta herramienta, impulsada por un consorcio de 30 empresas que lideró la compañía holandesa Airbus Group SE, sirve para recoger datos sobre los diferentes gases que se encuentran en la atmósfera en pequeñas cantidades, y entre los que están el dióxido de nitrógeno, monóxido de carbono, dióxido de azufre y ozono, entre otros.

"Será nuestro ojo en la tierra", aseguró Ilse Aben, una de las ingenieras que diseñó el “Tropomi”, y añadió que el satélite medirá la luz reflejada de la atmósfera y la comparará con luz solar directa a través del espectro ultravioleta para determinar la composición de la atmósfera.

La información que se obtenga de esta misión será utilizada para predicciones de la calidad del aire y la toma de futuras decisiones relativas al cambio climático. También será de utilidad para el seguimiento de cenizas volcánicas que influyen en la seguridad de los aviones, o para los servicios de alerta en altos niveles de radiación ultravioleta que pueden causar enfermedades de la piel. "La contaminación es un grave problema. Provoca un promedio de 3,7 millones de muertos", concluyó Mcmullan.

Fuente: Foro Ambiental (13.11.17)

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