Generación Distribuida, una ley que amplía las posibilidades de las energías renovables

Recientemente aprobada por el Congreso de la Nación, habilitará a usuarios residenciales y del sector privado a producir su propia energía a partir de fuentes sustentables

 

No son los parques solares y eólicos ni los emprendimientos en geotermia o biomasa. El cambio hacia una matriz energética revolucionaria sólo es posible con la participación ciudadana. Durante la última sesión del año, el Congreso aprobó un proyecto clave en ese sentido: la Ley de Generación Distribuida, que habilitará a usuarios residenciales y del sector privado a producir su propia energía a partir de fuentes renovables.

“Es el marco regulatorio que faltaba para que todos los consumidores puedan ser generadores. Con la ley 27.191 sólo podían hacerlo los agentes del mercado mayorista. Al permitir que se genere en el punto de consumo, en potencias chicas, se democratiza el sistema energético y se amplían las posibilidades para generar energía renovable aprovechando el hecho de que el recurso no está concentrado”, explica Daniela Gomel, asesora en la ley de energía distribuida del diputado nacional Juan Carlos Villalonga, uno de los autores de la flamante norma.

La Ley de Generación Distribuida, que también busca limitar el ingreso a los grandes clientes o agentes distribuidores con demandas de potencia iguales o mayores a 300 kilovatios, nació de un proyecto unificado, logrado por consenso a partir de las iniciativas presentadas por diputados del Bloque Justicialista, Cambiemos, Frente para la Victoria, Chubut Somos Todos y Frente Renovador.

De acuerdo al texto que la explica, su objetivo es incrementar la capacidad del sistema energético para que los particulares residenciales, cooperativas y pymes puedan generar su propia energía renovable e inyectar y vender el excedente que produzcan en la red. De esta forma, no sólo se podrá ahorrar en sus facturas de luz y gas sino también contribuir con la lucha contra el cambio climático.

Para que se lleve adelante, la norma contará con un Fondo para la Generación Distribuida de Energías Renovables (Fodis), que tendrá un presupuesto inicial de 500 millones de pesos y será el encargado de financiar las tarifas de incentivo a la inyección de electricidad limpia y subsidiar la tasa de interés de líneas de crédito para la compra de los equipos de energía renovable.

¿Cómo empezar?

“Una casa promedio precisa para su autoconsumo una instalación de 2 kWp (kilovatio pico). Sin ningún incentivo (sea subsidio o crédito, como estipula la ley), sería de US$ 6.000”, sostiene Gomel. La reglamentación de la norma que establecerá cómo los usuarios “cobran” por inyectar energía en la red, es posible que sea con créditos a favor lo que se traduce en ahorro. De estos incentivos dependerá el tiempo de amortización de la inversión.

Federico Gisbert, CEO de la empresa QMax, que se especializa en desarrollos de sistemas y software para hacer las reconversiones, explica que las instalaciones pueden estar desconectadas del sistema (off grid), como por ejemplo en el campo o conectadas a la red eléctrica local. “Para este segundo caso la ley es fundamental. Una vez que el usuario genera su propia energía el ahorro está entre el 60 y el 80 por ciento anual en el consumo”, asegura.

La ley implica un verdadero cambio de paradigma, ya que la energía no saldrá de una sola fuente para ser distribuida como sucede hasta ahora, sino que cada casa puede ser un punto de distribución. Y, aunque suene como algo lejano, no lo es.

Por ejemplo, en la provincia de Santa Fe cuentan con un programa de incentivo, conocido como el de “Prosumidores”, que tiene un presupuesto anual para financiar 100 instalaciones anuales de potencias muy bajas. “En el resto de las provincias, la norma está pero no los fondos para promover la generación distribuida. Salta parece dar pasos más firmes, pero de cualquier forma es muy reciente. Más aún sabiendo que al momento de la sanción de casi todas ellas, el precio de la energía era más barato que el de hoy, entonces no había razones económicas para realizar la inversión”, señala Gomel.

Gisbert, asimismo, indica: “Acá estamos atrasados entre 15 y 20 años; en Alemania, por ejemplo, el 30% de la generación proviene de pequeños productores y ya están pensando en temas como el blackout meteorológico”. El empresario se refiere a la dependencia de este tipo de instalaciones de las cuestiones climáticas, es por eso que se trabaja en todo el mundo en el diseño de baterías que puedan servir como estabilizadores de la energía para los momentos en donde la generación cae.

No sólo en Alemania esto ya es una realidad. En Dinamarca el 43% de la generación de energía eléctrica proviene de generación distribuida; en los Estados Unidos representa ⅙ del total de la capacidad instalada en el país (es muy importante el papel de California); Brasil ha impulsado un plan nacional para que en 2030 sean 2,7 millones de hogares, comercios e industrias los que puedan tener energía generada por ellos mismos, es decir 23.500 MW de energía limpia; mientras que en Chile tiene 4.3 MW instalados bajo esta modalidad.

“La ley de generación distribuida, en pocas palabras, va a permitir que los ciudadanos generen en parte su propia energía renovable y en los momentos que no la consuman, es decir que les sobre, la estarán revendiendo a su distribuidora y se les descontará de la factura del mes siguiente. Las condiciones, en las cuales se realizará la transacción todavía no están definidas y se sabrá más al reglamentarse la ley”, dice Rodrigo Herrera Vegas de Sustentator, que acaban de instalar paneles solares en 40 nuevas viviendas construidas en el plan de urbanización de la villa 31, en Retiro.

Uno de los requisitos para poder tener energía solar o fotovoltaica en las casas es contar con superficie. En los edificios de propiedad horizontal se hace más difícil porque se necesitan muchos metros cuadrados para poder abastecer la demanda energética. Sin embargo, en las grandes ciudades es necesario trabajar en la eficiencia para conseguir la baja en los consumos.

Los desafíos de la ley

Más allá de sus beneficios, la nueva norma de generación distribuida deberá arreglárselas para superar algunos escollos que aparecen a priori. Esto, por ejemplo, implica brindar las condiciones para que las distribuidoras de energía provinciales y municipales puedan competir bajo la nueva legislación. También que haya claridad sobre los sistemas de facturación, los plazos de conexión, y los tipos de medidores y equipos.

Será clave, por otro lado, la equidad con la que se consignen los fondos a cada región, uno de los temas que más preocupaba a las gobernaciones provinciales, para estimular la utilización de este nuevo modo de producción y venta de energías sustentables.

Fuente: Foro Ambiental / calivillalonga.com.ar

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