Fumigaciones: a mayor daño genético, más cáncer

En el pueblo cordobés de Dique Chico, un estudio mostró que la alteración genética de los niños expuestos a los herbicidas, es tres veces mayor que la de los que no lo están. Los vecinos luchan para que se prohíban las fumigaciones.

 

Como ocurre con otras localidades rurales, las personas que viven en el pequeño pueblo de Dique Chico están expuestas a los efectos de los agrotóxicos. Un estudio, realizado a pedido de un grupo de vecinos que lucha para que se prohíban las fumigaciones, comprobó que los chicos de allí tienden a sufrir un daño genético tres veces mayor que la media.

A nivel internacional, el daño genético es usado por la ciencia como un parámetro para evaluar la salud de las personas. A mayor daño genético, más posibilidades hay de contraer cáncer, así como también malformaciones, enfermedades cardiovasculares o abortos espontáneos.

El análisis fue llevado adelante por el Laboratorio Servicios y Diagnóstico en Salud y Ambiente de Río Cuarto, que en febrero pasado tomó muestras en seis chicos de entre 7 y 11 años utilizando la técnica de “ensayo de micronúcleos (MN)”, que trabaja sobre la mucosa bucal.

“El 100 por ciento de los niños que participaron en el estudio tuvieron un número de células con micronúcleos (MN) mayor al valor considerado como basal para una población referente”, determinó Delia Aiassa, la reconocida científica del Laboratorio GEMA (Genética y Mutagénesis Ambiental), de la Universidad Nacional de Río Cuarto, que estuvo a cargo del informe.

Los chicos que fueron analizados viven a distancias de entre 100 y 400 metros de campos con transgénicos donde se pulveriza con agroquímicos, y también asisten a una escuela rodeada de campos en donde se hacen al menos, cuatro fumigaciones al año, principalmente con el herbicida glifosato.

“La diferencia de células con MN entre niños que habitan en cercanías de lugares donde se pulveriza y niños sin esta exposición (referentes) señala que los primeros se hallan expuestos a agentes genotóxicos”, alertó Aiassa, que cuenta con más de quince años en trabajos académicos sobre daño genético.

La investigadora explicó que un agente genotóxico es una sustancia que puede interactuar con el material genético (ADN) de los organismos causándole alteraciones, daños y rupturas. “Existe una estrecha relación entre las alteraciones del ADN de las células con el cáncer y las enfermedades degenerativas crónicas”, resaltó.

Un pueblo que busca liberarse de las fumigaciones

El estudio del Laboratorio Servicios y Diagnóstico en Salud y Ambiente de Río Cuarto está enmarcado en la larga lucha que viene llevando la población de Dique Chico. Organizados en Vecinos Autoconvocados, desde hace años piden alejar las fumigaciones de las casas y la escuela, alejar los silos y prohibir el tránsito de “mosquitos” (tractores con brazos aspersores).

En noviembre de 2017 lograron un gran avance, cuando el jefe comunal Nilo Pérez emitió la resolución 242 para prohibir las fumigaciones aéreas con agrotóxicos a 2.000 metros del ejido urbano (y a 1.000 metros sin son terrestres). Sin embargo, los empresarios del agro realizaron movilizaciones y presentaron un amparo ante los jueces Humberto Sánchez Gavier y María Inés del Carmen Ortiz, quienes finalmente emitieron una medida cautelar para suspender la medida comunal por treinta días y continuar con las fumigaciones.

Ante este polémico fallo, los Vecinos Autoconvocados enviaron a los magistrados (que pertenecen a la Cámara Contencioso Administrativo Nominación Segunda) un documento con 25 estudios científicos y técnicos que confirman las consecuencias de los agrotóxicos, así como también los análisis de los seis niños con daños genéticos.

Cabe destacar que, cuando aplicaron el recurso de amparo, los productores no exhibieron ni un trabajo científico que afirme que el glifosato no afecta a los niños. Por este motivo, los vecinos pidieron transparencia y recordaron que, durante las instancias previas al fallo, se permitió la participación del Ministerio de Agricultura en favor del uso de las fumigaciones, pero se negó la intervención del Defensor de los Derechos del Niño.

“Que los jueces Gavier y Ortiz lean las historias clínicas de los niños afectados y entiendan que la evidencia es más que suficiente para limitar las fumigaciones. Basta del Poder Judicial cómplice, los negocios no valen nuestras vidas”, manifestaron.

Fuente: Darío Aranda / Página 12