Fallo histórico contra el glifosato: Monsanto condenado en un juicio por cáncer

El Tribunal Superior de San Francisco, en un fallo histórico contra el glifosato, consideró que se presentó evidencia suficiente para vincular a las marcas comerciales RoundUp y Ranger Pro con el cáncer.

 

Dewayne Johnson, el jardinero y agricultor norteamericano que contrajo Linfoma no Hodgkin luego de utilizar el plaguicida de Monsanto (según alega), se convirtió el 18 de junio de este año en la primera persona en llevar a juicio a la compañía, acusándola de ocultar por décadas, los peligros cancerígenos del Roundup. Ahora se convierte además, en el primero en ganar un litigio contra la corporación de pesticidas y transgénicos.

El Tribunal Superior de San Francisco (California), condenó el viernes 10 de agosto a Monsanto. Deberá indemnizar con 289 millones de dólares a Johnson, que se desempeñaba como responsable de control de plagas en uno de los distritos escolares del condado de California, y que aplicó el herbicida hasta 30 veces al año, entre 2012 y 2014.

El jurado, consideró que se presentó evidencia suficiente para vincular a las marcas comerciales RoundUp y Ranger Pro (que tienen glifosato como principio activo) con el cáncer. Y determinó que “Monsanto actuó con malicia. Sabía de los daños del Roundup y Ranger Pro y no advirtió” correctamente del riesgo para la salud que se corría al usar estos productos.

También concluyó que la omisión de las advertencias necesarias fue «un factor sustancial» en la enfermedad de Johnson, al que diagnosticaron cáncer en 2014. Tenía entonces 42 años. Los médicos del demandante dijeron durante el juicio, que es poco probable que viva más allá del 2020.

Alegato final

Luego de que los abogados de ambas partes presentaran sus argumentos finales el pasado martes 7 de agosto, Brent Wisner (abogado del demandante) instó a los miembros del jurado a responsabilizar a Monsanto y castigarlos con un veredicto que “realmente cambiará el mundo”.

El abogado de Johnson celebró finalmente: “pudimos mostrarle al jurado documentos secretos internos de Monsanto, demostrando que sabía desde hace décadas que el Roundup podría causar cáncer”, pero decidieron enterrar la información y ocultarla a reguladores y consumidores.

El de Johnson, es el primer caso judicial que relaciona al cáncer con el glifosato y es la primera demanda contra Monsanto que llega a juicio de entre todas las que denuncian que el herbicida de la empresa tiene efectos cancerígenos.
Monsanto se enfrenta ahora a 2.400 demandas de víctimas con cáncer y el fallo del jurado en este caso, sienta un precedente histórico. Mientras tanto, en la cuna de la empresa –St. Louis, Missouri– otra demanda similar espera llegar a juicio en octubre.

Parar el “verso” corporativo

Las demandas, al igual que este caso, cuestionan la aseveración de Monsanto sobre la inocuidad y seguridad de su herbicida.
Los litigantes para demostrarlo, citaron una variedad de estudios e investigaciones que indican que el glifosato, puede producir cáncer entre otras enfermedades. También citaron trabajos científicos que muestran que las formulaciones de glifosato, presentes en sus productos comerciales, son más tóxicas que el glifosato aislado. En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) vinculada a la ONU, clasificó al glifosato como “carcinógeno probable” en humanos.

Dewayne Johnson ganó el primer juicio contra Monsanto
Dewayne Johnson

El engaño como defensa

Después del veredicto, la respuesta de la compañía fue casi inmediata. Scott Partridge, uno de los vicepresidentes de Monsanto, señaló en un comunicado de prensa que apelarán la decisión judicial, lo que significa que podrían pasar años antes de que Johnson y su familia vean un centavo. «Mostramos nuestra empatía con el señor Johnson y su familia. La decisión de hoy no cambia el hecho de que más de 800 estudios y revisiones sostienen que el glifosato no causa cáncer”.
En sintonía con la postura de la compañía, en septiembre de 2017, la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. terminó una evaluación que demandó décadas, sobre los riesgos del glifosato y concluyó que el químico probablemente no sea cancerígeno para los humanos.

Sin embargo, los estudios a los que hace referencia el directivo de la transnacional y hasta el accionar del ente regulador ambiental norteamericano, están viciados y sometidos a revisión desde que salieran a la luz los denominados “Monsantopapers”. Se trata de 225 documentos desclasificados que muestran cómo el gigante de los agroquímicos manipuló informes científicos, presionó a organismos de control y sobornó a la prensa, para evitar cualquier vinculación entre el glifosato y el cáncer.


Material relacionado:
«Con datos incompletos, desactualizados y mezclados, la Agencia de Protección Ambiental aseguraba la inocuidad del Roundup».

En el ámbito local, existe también una batería de estudios y experiencias científicas independientes que demuestran la peligrosidad del herbicida. Más de 830 papers (entre informes de investigaciones clínicas, experimentales, de laboratorio y revisiones) que han sido objeto de publicación en revistas o journales científicos, fueron recopilados por Naturaleza de Derechos en suAntología toxicológica del glifosato. El documento, actualizado hasta abril del 2018, está disponible en el sitio web de la organización y en este link.

Sin pretenderlo, la decisión de la Justicia americana reabre la discusión sobre la validez de los controles que en su momento derivaron en la habilitación comercial del producto en los Estados Unidos. Esa misma documentación fue utilizada en Argentina para aprobar el uso y la venta del glifosato.

Las buenas prácticas agrícolas

En Argentina, de los casi 400 millones de litros de agrotóxicos que se aplican por año, 320 millones corresponden a formulaciones de glifosato.
Sin embargo, el 11 de julio en conferencia de prensa, cuatro ministros del gobierno Nacional presentaron medidas y recomendaciones que favorecen el uso masivo de agroquímicos, sin mencionar ninguna investigación científica que los avale. Sergio Bergman (Ambiente), Lino Barañao (Ciencia), Adolfo Rubinstein (Salud) y Luis Miguel Etchevehere (Agroindustria) propusieron que no haya distancias mínimas para proteger a la población al fumigar con glifosato, 2-4D, atrazina y otros agrotóxicos.

“Es preocupante que el Ministro de Ciencia no reconozca las publicaciones científicas de Argentina, que son innumerables, sobre los impactos de los agroquímicos. El documento con “recomendaciones” del los cuatro ministros no tiene fundamentos científicos, es una decisión política”, afirmó Damián Marino, miembro del Conicet y del Centro de Investigaciones del Medio Ambiente (CIMA) de la Universidad de La Plata.

El caso Johnson y las otras demandas que enfrenta Monsanto

El caso de Johnson, no forma parte de un proceso consolidado en Missouri, Delaware, ni del de el tribunal estatal de California, donde la mayoría de los casos contra Monsanto, están pendientes. Tampoco es parte del litigio federal multidistrital pendiente ante el juez Vince Chhabria, en el estado de San Francisco.
Chhabria, en julio de 2018, permitió que cientos de demandas contra el Roundup avancen a juicio, y encontró que había pruebas suficientes para que un jurado escuchara los casos. De esta decisión surgieron los “Monsantopapers”.


Link a la traducción del veredicto. (En español).


La lectura del veredicto. (En inglés).

Fuentes

  • First trial alleging Monsanto’s Roundup causes cancer goes to jury / Tina Bellon / Reuters
  • One man’s suffering exposed Monsanto’s secrets to the world / Carey Gillam / The Guardian
  • Monsantopapers / lavaca.org

Foro Ambiental