Ex ministros de medio ambiente de Brasil se unen contra Bolsonaro: “Está exterminando el futuro»

Todos los ex titulares vivos del Ministro de Medio Ambiente de Brasil desde el fin de la dictadura han brindado una conferencia en São Paulo para lanzar una alerta al mundo. Provenientes de distintos partidos e ideologías políticas, acusan al presidente Jair Bolsonaro de poner en marcha –durante sus cuatro meses de gestión– un “desmantelamiento de las políticas medioambientales”, implementadas desde principios de los noventa.

«Está haciendo que nuestro país se convierta en el exterminador del futuro y revirtiendo todos los logros ambientales de las últimas décadas. No podemos permitirlo», sostuvo la excandidata presidencial Marina Silva, que dirigió la cartera de 2003 a 2008 durante la presidencia de Lula Da Silva.

Bolsonaro anunció en campaña que eliminaría el Ministerio de Medio Ambiente y, emulando a su par estadounidense Donald Trump, sacaría a su país del Acuerdo de París contra el cambio climático. Aunque finalmente incumplió ambas promesas, con sus decisiones posteriores. Puso al frente de la cartera a Ricardo Salles, “un ministro antimedio ambiente”, ha debilitado notablemente los programas de protección de los bosques tropicales, los indígenas, la biodiversidad y la fiscalización de los recursos naturales.

Durante 2018, Brasil rompió records en deforestación. En total, perdió 7.9 mil kilómetros cuadrados de la selva amazónica, un registro que equivale a más de 5 veces la superficie de la Ciudad de México, y la cifra más alta registrada en una década. «El Amazonas tiene un papel fundamental en el control del cambio climático. Estamos hablando de biodiversidad, vida, selva. Es el aire acondicionado del mundo y el lugar que regula las lluvias para todo el continente», destacó José Sarney Filho, quien estuvo a cargo de la cartera durante los gobiernos de de Fernando Henrique Cardoso y Michel Temer.

El grupo, formado por ocho ex ministros, coincide con que el oficialismo replica un falso discurso de que la defensa de la naturaleza, la biodiversidad y el combate contra el cambio climático es incompatible con el desarrollo económico. En palabras de Carlos Minc (titular durante el período 2008-2010, también con Lula), “Bolsonaro ha colocado una pistola en las manos de los agresores, a los contaminadores y los deforestadores, y atado las manos de los defensores del medio ambiente”. Además, ha advertido de que “el actual gobierno está autorizando a diario nuevos pesticidas cencerígenos que, además, ya están prohibidos en Europa y en Estados Unidos y pueden acabar con las abejas, esenciales para mantener la biodiversidad».

En la conferencia conjunta, realizada en la Universidad de São Paulo (USP), todos los ex funcionarios han recalcado que cada uno de ellos asumió el legado de sus predecesores, mantuvo el rumbo de las políticas medioambientales y fue trabajando en nuevos avances para preservar la riqueza ecológica brasileña. Pero ahora asisten a lo que el decano Rubens Ricupero, de 82 años, ministro del Gobierno Itamar Franco entre 1993 y 1994, describió como «un esfuerzo malévolo y destructivo contra algo que Brasil ha construido con tanto esfuerzo». Además, han criticado «ese empeño de vincular las políticas medioambientales con el marxismo cultural».

Las medidas regresivas tomadas por el Gobierno de Bolsonaro en concreto son muchas y diversas: transferir al Ministerio de Agricultura la demarcación de tierras indígenas y el Servicio Forestal Brasileño, la pérdida de la Agencia Nacional del Aguas, la extinción de la Secretaría de Cambio Climático y las amenazas de desmantelar áreas protegidas, reducir el Consejo Nacional de Medio Ambiente y eliminar el Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad. Todo ello compromete, según el documento que han suscrito, “el papel protagónico ejercido globalmente (por Brasil) y apunta a retrocesos en los esfuerzos realizados para reducir las emisiones de gases invernadero”.

El ministro actual Salles, pese a estas medidas, ha respondido punto por punto a las acusaciones de sus predecesores, subrayando que «lo que daña la imagen de Brasil es la permanente y bien orquestada campaña de difamación por parte de ONG y supuestos expertos dentro y fuera de Brasil». Además, en el comunicado dijo que «el Gobierno ha desarrollado una inédita agenda de calidad ambiental urbana, hasta ahora totalmente inexistente”.

En un guiño a las nuevas generaciones, Izabella Teixeira (2010-2016) ha recalcado que “Brasil no puede ser la reina mala del Juego de Tronos del medio ambiente”. Las consecuencias de las acciones e inacciones del actual mandatario “serán dramáticas para la ecología, la economía y la sociedad”, ha afirmado y serán irreversibles, siendo los jóvenes quienes lo sufrirán de manera más intensa.

Los exministros han explicado que este es un primer paso. Quieren aprovechar la creciente sensibilización planetaria con la crisis climática y las huelgas de los adolescentes en Europa para establecer un diálogo con la sociedad civil que alumbre una resistencia frente a estas políticas regresivas. En ese sentido, Silva ha apelado a la ciudadanía, recordándole que le dio la victoria a un candidato que prometió en campaña acabar con la gestión ambiental. “Ahora es el pueblo brasileño el que tiene que evaluar si quiere un país sin bosques”.

Fuentes:

BBC

El País

Foro Ambiental