En medio de sospechas por corrupción, ACUMAR promete que en 2025 el Riachuelo no tendrá basura ni mal olor

Tras diez años de fracasos en sus políticas, presentó el nuevo plan que llevará adelante para limpiar la cuenca, luego de la intimidación de la Corte Suprema. El ente regulador, sin embargo, hoy también está en jaque luego de que sus oficinas fueran allanadas a raíz de una serie de denuncias por conflictos de intereses entre sus funcionarios.

 

Cuatro veces Ricardo Lorenzetti, presidente de la Corte Suprema de Justicia, dijo lo mismo: “¿Cuánto van a tardar en cumplir la sentencia?”. La pregunta fue hecha durante la audiencia de marzo, cuando el máximo tribunal le dio un ultimátum a la Autoridad de la Cuenca Matanza – Riachuelo (ACUMAR) para que modifique el paradigma de saneamiento que desde hace más de diez años no logra revertir la contaminación del curso de agua más contaminado del país.
El 8 de julio de 2008 la Justicia condenó al Estado Nacional, la Ciudad y la provincia de Buenos Aires a resolver el daño ambiental del Riachuelo. Y aunque basurales a cielo abierto, desechos industriales sin tratar, villas emergencias a la vera del río y la propagación de enfermedades continúan siendo las postales de la cuenca, la ACUMAR acaba de presentar un nuevo plan con el que promete que esa realidad cambiará a partir de 2025.
A través de un informe de 60 hojas, los funcionarios del organismo detallaron cómo y en qué plazos planean cumplir con el fallo. Según el cronograma oficial, las obras de infraestructura, que incluyen el emisario subfluvial que llevará las cloacas a aguas abiertas, estarán listas para 2023 y la planta de tratamiento de las curtiembres, en 2021. Mientras que los planes de gestión de residuos, por su parte, se trabajarán con los municipios y seguirá la limpieza del espejo, una de las pocas acciones que se han mantenido en el tiempo.

¿Sin basura y sin olor?

Dorina Bonetti, presidenta de ACUMAR, asegura que la extensión de la red de cloacas desarticularía el principal problema porque resolvería “la contaminación que proviene de la descarga de materia orgánica, que representa entre el 70% y 80% de la contaminación”.
En la presentación a la Corte, se reconoció que hay 1.952.482 personas que viven en la cuenca (un 45 % del total) que no tienen cloacas. Los datos oficiales enumeran 208 obras de AySA y ABSA en ejecución o planificadas para avanzar con ese tendido. El principal proyecto está en marcha y es un colector que se construye paralelo al Riachuelo para recoger residuos cloacales y llevarlos hasta una futura planta de tratamiento que estará en Berazategui.
Ese colector y su planta de tratamiento tienen fecha de finalización en los años 2021 y 2023, respectivamente. Sin embargo, después se requerirán redes secundarias y conexiones domiciliarias para que efectivamente los residuos de las casas vayan al colector. Esas obras no tienen fechas definidas y dependen de que haya financiamiento. De estar garantizado, podrían lograrse antes de 2025.
“Alcanzaríamos el uso IV, según la resolución 46/17, que habilita actividades recreativas en el entorno del río pero pasivas. Eso quiere decir que en todo el Riachuelo no debe haber olor, no debe verse basura ni compuestos oleosos sobre el espejo de agua. Es decir, nada que ofenda los sentidos”, especifica Nicolás Bardella, director de Gestión Ambiental de ACUMAR.

¿Cuáles son las causas de la contaminación?

El Riachuelo no sólo es la cuenca más afectada del país, sino que también es un triste símbolo de la contaminación ambiental a nivel mundial. Las causas de su situación actual son tres: la descarga de materia orgánica de los vecinos que no tienen cloacas, los vuelcos ilegales o sin tratar que hacen muchas de las 16.000 industrias radicadas a lo largo de la cuenca y la basura que tiran el río o en los basurales que hay en los márgenes.
Según las ONG´s (Greenpeace, FARN, Asociación Vecinos de la Boca, Asociación Ciudadana por los Derechos Humanos y CELS) que forman el Cuerpo Colegiado, creado para monitorear el cumplimiento de la recomposición del Riachuelo, la ACUMAR tiene “serios problemas para controlar la contaminación industrial y la permanencia de basurales a cielo abierto”.
Denuncian, en ese sentido, que el organismo omite regular las descargas cloacales de AySA y permite que las empresas puedan descargar determinada cantidad de contaminantes por volumen de efluente, sin considerar su carga másica total ni su efecto tóxico, complicado por la presencia simultánea de distintas sustancias.
Entre los principales señalamientos que la Corte Suprema emitió en su último dictamen, se recrimina la falta de calidad institucional de la ACUMAR y los reiterados problemas con la medición de los niveles de contaminación.
Pero, a todo esto, también se suma la cuestión histórica: el Riachuelo empezó a ser contaminado desde comienzos del siglo XIX, cuando se instalaron mataderos, saladeros y curtiembres a la altura de Lanús y Avellaneda. Sí, 200 años de contaminación. De hecho, hay constancia de que en 1811, Juan José Pasó anunció el primer saneamiento del río. En el sitio web de ACUMAR se puede ver una línea de tiempo histórica del problema.

El drama de las familias en peligro

Uno de los puntos más expuestos ante las autoridades del organismo responsable de recomponer el Riachuelo fue el incumplimiento del Convenio Marco del Programa de Urbanización de Villas y Asentamientos Precarios. Durante la audiencia, Maqueda recordó que este plan firmado en 2010 “se proponía alcanzar 17.771 soluciones habitacionales, pero a diciembre de 2017 sólo se terminaron 3.882 viviendas”.
“¿Son conscientes de que en diez años se cumplió sólo con el 22% de las viviendas que debían ejecutarse?”, cuestionaron los magistrados a las autoridades de la ACUMAR en la pasada audiencia.
Las poblaciones que viven cerca del Riachuelo, de acuerdo a los estudios epidemiológicos, tienden a sufrir problemas respiratorios, enfermedades cutáneas, desnutrición y altos índices de plomo en sangre.
De los 632 barrios populares (15.000 familias) que están a la vera de la cuenca y fueron identificados en el mapa de emergencia, 231 se encuentran en “riesgo alto” o “muy alto”. En el caso del espacio que ocupa la villa 21-24, particularmente, hoy está ponderado de “muy alto riesgo”.
De acuerdo al nuevo plan que presentó la ACUMAR, la relocalización de vecinos también culminará en 2025. Sin embargo, Andrés Nápoli, director ejecutivo de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y miembro del Cuerpo Colegiado, cree que dicho plazo es sólo una especulación más que un objetivo concreto.

“Los plazos de obra no significan que vaya a haber saneamiento. Simplemente son planificaciones que no sabemos si se concretarán. El plan sanitario siempre se deja para lo último y muestra bien cuál es la prioridad de la política de Estado. A 10 años de la sentencia de la Corte para sanear el Riachuelo es hora de sanear los organismos”, indica el activista.

La información oficial detalla que este último asentamiento lleva más de 2 años sin relocalizaciones y solo se han reparado (y mal) 8 viviendas de las cientos que se necesitan de manera urgente. En la Ciudad de Buenos Aires, 1265 familias de las 2084 faltan ser reubicadas, lo que implica un incumplimiento de más del 65%.

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Según el director de FARN, el tema es el saneamiento: para que el curso de agua recupere índices compatibles con la vida, especialmente en la cuenca baja, primero hay que dejar de contaminar.
“En el caso de que el plan de saneamiento avance con la legislación vigente no se va a avanzar porque no es acorde para este río. Esa normativa tiene que ser reformulada con otros parámetros, establecer la carga que soporta el curso de agua y con eso recién podría empezar a pensarse como que algo puede cambiar”, dice.
El Defensor General Adjunto de la Ciudad, Luis Duacastella, también remarca el hecho de que los vecinos afectados no pudieran participar de la audiencia citada por la Corte Suprema. “Es una causa que trabaja sólo con la parte condenada, ni los vecinos ni con los actores originales. Nadie los escucha ni atiende sus reclamos. El tema sanitario es más grave porque no hay un seguimiento. Los chicos menores de 5 años que registran hoy tienen 15 y siguen con plomo en sangre. Nadie hizo nunca un tratamiento”, crítica.

El fantasma de la corrupción: sospechas y renuncias

La deficiencia en las políticas para limpiar el Riachuelo en estos diez años, no representan las únicas dificultades que ACUMAR afronta. El órgano responsable de cumplir la sentencia ambiental más importante de la historia Argentina también está en jaque a causa de un allanamiento de sus oficinas por denuncias de corrupción.
Fuentes cercanas al expediente que investiga el juez federal Sebastián Ramos indicaron que la causa involucra a varios funcionarios: el director general ambiental de Acumar, Nicolás Bardella; la directora de Asuntos Jurídicos, Alejandra Ahmad; la coordinadora de Dictámenes y procedimientos sancionatorios, Catherine Astolfi y Susana Pagola, una asesora jurídica del organismo nombrada por la actual senadora nacional de Cambiemos Gladys González, que sigue cumpliendo funciones aunque sin cargo formal. Una de las sospechas es que Pagola, que es experta en derecho ambiental, haya beneficiado a clientes de su estudio privado, lo que significaría un conflicto de intereses.
La denuncia y el allanamiento, de movida, aceleró la partida del director de Fiscalización del organismo, Hernán Asensio y, posiblemente el alejamiento de todas las personas que trabajan con él. En el organismo indicaron mediante un comunicado que “se desplazó a Asencio después de observar una serie de irregularidades que vienen siendo investigadas desde principios de mayo por la Auditoría Interna el organismo”.
Por ejemplo, detallaron en ACUMAR, “no declarar agente contaminante a establecimientos industriales que no respetaban las normas del organismo, la aprobación de planes de reconversión industrial sin verificar debidamente el cumplimiento de requerimientos legales y recomendar levantamientos de clausuras preventivas a establecimientos que no cumplían con las condiciones exigidas”.
La información, que fue dada a conocer por Infobae, afirma que otras fuentes del organismo lo señalan como el impulsor de la denuncia por conflicto de intereses. El sector que dirigía Asensio era el encargado de hacer los controles de los vertidos industriales al río, uno de los problemas más sensibles en cuanto a la contaminación ambiental.

Doce presidentes en una década

Desde la sentencia de la Corte, ACUMAR tuvo doce administradores correspondientes a dos gobiernos distintos. Durante el kirchnerismo, asumieron ocho autoridades. Mientras que en lo que va del período del macrismo al frente del país, ya hubo cinco presidentes.
Duacastella, al respecto, sostiene que “la debilidad institucional antes se vinculaba con las diferencias de políticas de los socios (Nación, Provincia y Ciudad). Pero ahora, que parecía que era una solución con jurisdicciones alineadas, igual continuó porque nunca dura el titular del organismo y cada uno que llega se vuelve a empezar. Para darse una idea, el año pasado sólo se entregaron 104 viviendas de villa 26 y en 2015, ninguna. Esa velocidad de ejecución nos lleva a 2025 los plazos, sin contar con el crecimiento vegetativo durante estos años que transforma el avance en nulo”.
La por entonces secretaria de Ambiente de la Nación, Romina Picolotti, fue la primera presidenta. Estuvo entre 2007 y 2008, y la sucedió Homero Bibiloni hasta 2011. Luego fue el turno de Juan José Mussi, hasta 2013. Desde allí hasta 2015, fue el turno de Jorge Calzoni. Ese mismo año, en plena campaña electoral, hubo un récord de tres autoridades distintas: Marcelo Cufre, Ricardo Jeliek y Gerardo López Arrojo.
Con el cambio de gobierno, Cambiemos prometió mucho y cumplió poco. Al igual que la gestión anterior, mostró muchas fisuras y las autoridades también desfilaron: Amílcar López, Julio Torti, Gabriela Seijo, Gladys González pasaron sin pena y sin gloria hasta la llegada de la actual titular, Dorina Bonetti.

Fuentes:

  • Riachuelo: nuevo plazos de obra para la limpieza y allanamiento en Acumar /Infobae / Laura Rocha
  • Prometen que en 2025 ya no habrá mal olor ni se verá basura a lo largo del Riachuelo / redaccion.com.ar / Javier Drovetto

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