El colapso del dique minero en Brasil: “Es un crimen contra las personas y la naturaleza, no un accidente”

Ya hay más de un centenar de muertos y los impactos ambientales podrían expandirse. Temen por la contaminación del río San Francisco, el segundo más importante del país.

 

Por Manuel Casado

Brasil sigue consternado por la tragedia de Brumadinho, una localidad de 39.000 habitantes ubicada a 60 km de Belo Horizonte, donde un dique del complejo minero de la empresa Vale se rompió el pasado 25 de enero, generando una inmensa avalancha de lodo y residuos peligrosos que arrasó con todo lo que halló a su paso.

Una semana después del colapso de un depósito de residuos de la minera más grande del país, la dimensión humana del desastre está clara: ya hay más de 110 muertos y aún permanecen 238 personas desaparecidas. Sin embargo, ¿cuáles serán los impactos en el medioambiente?

Nilo D’Ávila, director de Campañas de Greenpeace Brasil, ha asegurado que “no estamos hablando de un accidente, sino de un crimen contra las personas y la naturaleza. ¿Cuántas vidas se tienen aún que perder para que el estado brasileño y las empresas mineras aprendan de sus errores?”.

De acuerdo a Greenpeace, solo el 3% de las más de 24.092 presas que hay en Brasil fueron analizadas en 2017 por agencias de inspección. “Exigimos que se juzgue a Vale y a todos los responsables y que la población afectada sea escuchada en el proceso de toma de decisiones. También exigimos que se cierren todas las represas clasificadas como de alto riesgo por el gobierno federal, que termine el deterioro del proceso de las autorizaciones ambientales y que se refuercen los controles. Basta de delitos ambientales y tragedias humanas. No más impunidad”, exigió la ONG.

Vale S.A es la misma empresa responsable, en 2015, del colapso de otra represa minera en Mariana, también en el estado de Minas Gerais, que mató a 19 personas, destruyó un río y acabó con el medio de vida de mucha gente. La población brasileña y el medio ambiente están sufriendo, por segunda vez en tres años.

El dique de Mariana era propiedad de Samarco, una joint-venture de Vale y la anglo-australiana BHP. Los desechos avanzaron 650 kilómetros por el Rio Doce, hasta alcanzar el Océano Atlántico. Ecosistemas enteros fueron devastados. En ambos casos, eran diques que pueden alzarse de forma escalonada a medida que acumulan los elementos descartados en el proceso de extracción de mineral de hierro. Ese tipo de represa es la forma más barata de almacenar residuos de minería y también la más riesgosa.

El experto en deslizamientos David Petley, profesor de la Universidad británica de Sheffield, asegura que los impactos ambientales a largo plazo en Brumadinho podrían tardar años en hacerse evidentes. “Ahora mismo hay muchas incógnitas: ¿Cuán tóxicos son los residuos? ¿Cuál es la movilidad de las toxinas? ¿Los desechos se desplazarán nuevamente? Sólo cuando conozcamos esas respuestas sabremos hasta qué punto tendrán un impacto negativo”.

Primeras consecuencias

Las autoridades brasileñas temen que el lodazal mezclado con metales llegue en algún momento al río San Francisco, el segundo mayor de Brasil, de vital importancia para todo el nordeste y hogar de diversas especies de peces.

La avalancha de desechos mineros ya se arrastró a lo largo de 200 km por río Paraopeba, afluente del San Francisco, en el que la Agencia Nacional del Agua (ANA) detectó una presencia elevada de metales, en niveles peligrosos para la salud. Los habitantes que viven del río relatan haber visto peces muertos, flotando en la superficie.

“La mayoría de nosotros somos gente de campo, ribereños, usamos el Paraopeba para alimentarnos. De él sacamos los peces, el agua para regar la huerta, y ya no podemos hacerlo”, dijo Leda de Oliveira después de la tragedia.

Los últimos tests de la ANA muestran niveles preocupantes de hierro, magnesio y aluminio., mientras que los niveles de plomo y mercurio, que se habían disparado inicialmente, volvieron a la normalidad, según la ANA, que midió apenas la calidad del agua, y no cómo los metales están siendo absorbidos por los sedimentos, los peces y el ecosistema en general.

Demasiado tarde

Vale empezó a desmantelar los diques de ese tipo tras el desastre de noviembre de 2015 y ahora aceleró el proceso para clausurar los diez que faltan. Para los habitantes de Brumadinho, el plan de desmantelamiento llegó demasiado tarde.

La mayoría de los muertos y desaparecidos trabajaban en la mina; muchos de los empleados estaban almorzando en la cantina del trabajo cuando el dique reventó. En Brumadinho, donde varios vecinos acusan a Vale de priorizar el lucro frente a las vidas humanas, algunas paredes fueron pintadas con el mensaje “Vale, asesina”. Manifestantes también arrojaron barro en la sede de la empresa en Rio de Janeiro.

El presidente de Vale no dio detalles técnicos sobre la causa que provocó el desastre y que la represa que se rompió estaba desactivada desde hacía tres años, pero aún contenía desechos minerales, principalmente sílice, aunque en su mayoría era tierra, por lo que habló de una tragedia humanitaria y no ambiental, como muchos especulaban.

Una de las primeras explicaciones sobre lo ocurrido la dio el fiscal encargado del caso de la catástrofe de Mariana, Carlos Eduardo Ferreira Pinto. El funcionario aseguró que era lógico que un desastre así ocurriera. “Desde la ruptura del dique de Mariana nada se ha hecho para evitar que ese tipo de desastre ocurra. Agregó, además, que las represas en peligro siguen funcionando sin las medidas de seguridad necesarias para impedir una fuga de lodo.

Para Gustavo França, un agente inmobiliario de 25 años que perdió muchos amigos, también apuntó con la imprudencia del sector minero y la falta de controles por parte del Estado. “Estamos sacudidos. Esto no tendría que haber sucedido. Hoy todo Brumadinho está de luto”.

Fuentes:

  • Ya son 121 los muertos por el desastre minero en Brasil / Infobae
  • ¿Por qué se rompió el dique minero en Brasil? / El Espectador
  • Los daños ambientales de desastre minero en Brasil son una incógnita / El Comercio
  • “Es un crimen contra las personas y la naturaleza, no un accidente”  / Greenpeace

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