El 80% de los residuos que contaminan La Costa bonaerense son plástico

Se conocieron los datos del último Censo de Basura Costera, impulsado por las principales fundaciones y organizaciones no gubernamentales del país. Advierten los peligros para la biodiversidad y exigen mayores políticas de prevención y concientización.  

Luego de que participaran 535 voluntarios, se conocieron los resultados del tercer Censo de Basura Costera que se llevó a cabo en las playas de la provincia de Buenos Aires. Según los datos, de los 46.673 residuos no orgánicos encontrados, el 82% correspondió a residuos plásticos y de ese porcentaje detectaron bolsas, colillas de cigarrillos, restos plásticos, restos de nylon, tapitas y botellas, entre otros.

«Diariamente toneladas de basura llegan a nuestros mares a través del sistema de drenaje (bocas de tormenta, pluviales), ríos, el viento y lo que arrojan las personas en los ambientes costeros», dice el informe del censo 2018 que además detalla que el mar recoge los residuos durante la marea alta y los transporta hacia sitios muy remotos llegados de «los depósitos ilegales o inadecuados de desechos domésticos e industriales, los contenedores de basura incorrectamente cerrados y el mal manejo de rellenos sanitarios».

El censo fue encabezado por las principales ONG´s del partido de La Costa junto a la Fundación Vida Silvestre y se realizó sobre 813.554 metros cuadrados de playa en 16 localidades de la costa bonaerense. Entre ellas estuvieron Bahía Blanca, Claromecó, Mar del Plata, Necochea, Punta Lara, San Clemente, Santa Teresita y Villa Gesell, entre otras.

Hace una década, esa problemática puso en alerta a los primeros ambientalistas bonaerenses que más tarde conformaron distintas ONG en las principales ciudades costeras. Éstas junto a otras fundaciones locales y Vida Silvestre Argentina se unieron para realizar cada año los mencionados informes que tiene el objetivo de registrar la situación en las playas, identificar qué tipo y qué cantidad de residuos afectan las costas y buscar soluciones.

El censo se hizo el 15 de septiembre pasado, cuando se celebró en el mundo el Día Internacional de la Limpieza de Playas.

«La basura marina es cualquier material persistente, fabricado por el hombre, sólido, que es descargado o abandonado en el medio marino y costero. De esa basura, se estima que más del 70% corresponde a plásticos», dijo Verónica García, coordinadora del Proyecto Basura Marina de la Fundación Vida Silvestre Argentina.

Los plásticos que llegan a los océanos provienen en su mayoría de las industrias de cosmética, alimentación, automotriz, de electrodomésticos y productos para el hogar. Una vez que ingresan al agua, sus consecuencias son devastadoras: contaminan el agua por su lento período de degradación y además generan un daño severo para la integridad física de la fauna y la flora. Aunque la problemática de la basura marina no es nueva, fue en los últimos años que ha tomado trascendencia a nivel internacional.

«Uno piensa que no puede lograr nada cambiando su forma de comprar o de consumir, pero si todos hacemos ese cambio esto va a mejorar muchísimo porque si hacemos saber que nos preocupa mucho lo que está pasando las autoridades tomarán nota de esto», aseguró García a Infobae y llamó a reflexionar: «Lo que cada uno puede hacer desde su lugar es muy importante: utilizar y reutilizar una botella sino puede evitar comprar las de plástico, llevar la bolsa al mercado. Cambiar los hábitos implica reducir el consumo y eso es muy importante».

La ambientalista costera contó que «la idea de realizar los censos surgió hace unos años en un taller que se hizo en San Clemente y del que participaron las principales fundaciones y ONG de la Costa con la misma inquietud que nosotros. Lo que quisimos hacer entonces fue un primer censo para ver de qué residuos estábamos hablando, cuáles teníamos en nuestras costas y decidimos hacerlo para celebrar el Día Internacional de la Limpieza de Playas, que es el tercer sábado de septiembre».

A esa tarea se suman cada año cientos de voluntarios que muchas veces tienen su primer acercamiento al cuidado del medio ambiente en este tipo de actividades. «Buscamos también que el voluntario tome contacto directo con el residuo y lo hace cuando tiene que identificarlo y recolectarlo», confió García.

Consultada sobre el impacto que esa primera acción genera en el voluntariado sostuvo que siempre sorprende porque «al principio crees que la playa está limpia, pero cuando te ponés a mirar te das cuenta que en realidad está sucia».

Preocupa la falta de tachos en los balnearios

Al menos hasta el momento en que se realizó el tercer censo, los balnearios del partido de la Costa no tenían cestos de basura visibles ni cerca de donde las personas suelen estar. «Generalmente en las playas, al menos en Mar del Plata, no hay cestos diferenciados para residuos orgánicos e inorgánicos, pese a que está la legislación que indica que cada local balneario o los grandes generadores de residuos tiene que tener dos tachos», cuenta García, que además agrega que «no se está cumpliendo esa norma”.

El tiempo de vida de cada plástico dentro de la cadena de producción va a depender de sus propios componentes y de la utilidad que se le dé: pueden ser reciclados hasta ocho veces en tanto se realice el mismo producto y además siempre puede trasformado en otro tipo de objeto. Por ejemplo, una botella plástica puede volver a convertirse en botella reciclada hasta que como material componente ya no sirva, pero si con ella se hace otra cosa ese uso es prácticamente infinito.

«Ver un lugar sucio contagia y ahí se sigue tirando cosas», aseguró García al responder por qué considera que la basura es arrojada en cualquier espacio y agregó: «Es un tema que todavía tenemos que trabajar los argentinos. Debería haber, como en otros países, una condena social por parte de la gente que ve cuando se arroja la basura en cualquier lugar para que quien pretenda tirarla la próxima vez lo piense dos veces».

Un problema mundial (y urgente)

La abundancia de plástico, profundizada con el comienzo del siglo XXI, y la falta de políticas de reciclaje y concientización han derivado en una crisis ambiental que hoy muestra sus consecuencias. La producción y el consumo masivo de este material empezó a partir de la década del 1950. Desde entonces, según la revista Science,los seres humanos generaron 6.300 millones de toneladas de basura plástica.

De ese volumen, casi 5.000 millones de toneladas de plásticos aún están en el ambiente, ya sea en predios de disposición final, espacios verdes, la playa o el mar. El 90,5% de los plásticos fabricados nunca se recicló. Con esta tasa de producción, de reciclado y descarte los científicos estiman que para 2050 al menos 12.000 millones de toneladas de plásticos terminarán en los basureros o en el ambiente.

«La solución a este problema debe abordarse desde distintos aspectos. Cuidar nuestro ambiente a través de la disminución del consumo excesivo de plásticos, aplicar una correcta disposición de los residuos e incluir acciones de reutilización y reciclado de materiales son los pasos cruciales hacia una mejora de esta problemática», profundizó García.

Además enfatizó: «Regular el uso de los productos descartables plásticos (sorbetes, bolsas, entre otros), sancionar una ley de envases que incluya la responsabilidad extendida al productor y promover una correcta separación de la basura en origen que permita recuperar los plásticos para que puedan formar nueva materia prima, son acciones que el Estado debe encarar para realizar cambios verdaderos».

Fuentes:

  • Más del 80% de la basura de las playas bonaerenses es plástico / Por Fernanda Jara / Infoabe

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