El 60% de los humedales y lagos del mundo están en peligro

La red internacional Living Lakes (Lagos Vivos), de la que forman parte representantes de más de un centenar de lagos y humedales de los cinco continentes, han mostrado en Valencia –donde acaban de reunirse en su 15ª conferencia– su preocupación por “el grave estado de deterioro y destrucción de algunos de los humedales”.

La alemana Marion Hammerl (Siegburg, 1956), presidenta de esta red conservacionista y miembro de la Fundación Global Nature, alerta de la falta de agua en humedales y el duro deterioro que los que quedan sufren a causa de los negocios inmobiliarios, la ampliación de la frontera agroindustrial, los desmontes u otras actividades extractivas o contaminantes.

En Argentina, por ejemplo, de los 22 sitios del país que la Convención de Ramsar (1971) considera que representan humedales de importancia internacional, más de la mitad son pretendidos para negocios inmobiliarios o rurales. El crecimiento de los barrios privados, los cambios de suelos y el uso de agroquímicos, sumados al aumento de las temperaturas y la sucesión de lluvias que ocasiona el cambio climático, han sido un combo muy perjudicial para la integridad de los humedales, ecosistemas que hasta hace poco tiempo eran (erróneamente) considerados pajonales o yuyeríos.

– Más de 200 personas de todo el mundo han compartido en Valencia información sobre el estado de conservación de los humedales y sus ecosistemas. ¿Cuál es el diagnóstico?

Marion Hammerl: Las cifras que manejábamos hasta hace unos días indicaban que más del 60% de los humedales y lagos del mundo han desaparecido o se encuentran muy degradados pero el informe de la Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES), presentado el lunes 6 de mayo en París, arroja datos terribles: es el 80% de estos lagos y humedales los que están gravemente deteriorados. Estamos en una tendencia negativa y, aun disponiendo de mucha tecnología, ni  hacemos lo suficiente ni a la velocidad adecuada para salvar los humedales del planeta.

– ¿Cómo frenar este proceso de degradación?

MH: Implementar los muchos planes que hay porque son buenos, da igual si es el Plan de Humedales Ramsar o de las cuencas hidrográficas, así que lo más urgente es ejecutar lo que tenemos y después afrontar problemas tan básicos como tratar adecuadamente las aguas residuales o regar de forma más eficiente, que sabemos hacerlo. No inventemos nada nuevo, hagamos lo que tenemos al  alcance.

– Al inicio de la conferencia recordó, como creen los Huicholes, pueblo indígena de México, que los lagos son el espejo de los seres humanos. ¿Por qué parece importar tan poco su conservación?

MH: No lo sé, no lo entiendo, porque los lagos siempre han sido el centro de la urbanización, de los asentamientos humanos. Donde había lagos, había pueblos establecidos. Muchos son sagrados para los pueblos indígenas y a lo largo de toda la historia hemos tenido una relación muy estrecha con ellos pero quizás hemos visto más sus valores recreativos. L’Albufera de Valencia, por ejemplo, es un bello espacio para pasear los fines de semana pero nos olvidamos de que da servicios ecosistémicos esenciales para los humanos porque actúan de escudo frente al cambio climático. Debemos darnos cuenta de que los humedales no son solo un paisaje bonito sino un ecosistema esencial. Muchos pueblos tienen agua potable gracias a estos lagos, por ejemplo, el de Atitlán, en Guatemala.

– ¿Qué pasa con los presupuestos?

MH: El dinero es importante pero también ponerse de acuerdo con otros organismos y administraciones con competencias en estos espacios naturales. No solo se trata de inyectar dinero sino también hacer con criterio y aptitud. Es básico que todos vayan en la misma dirección.

– ¿Qué pueden hacer los ciudadanos por los humedales?

MH: Los ciudadanos deberían hacer saber a sus políticos locales que les importan sus humedales y no consentir que se sigan degradando. También pueden contribuir con una buena gestión del agua, sin desperdiciarla y, desde el punto de vista del consumo, huir de los microplásticos, que no afectan solo a mares y océanos sino también a las bolsas de agua dulce. El microplástico está en la cosmética, en las chaquetas deportivas, y contamina los humedales porque la mayoría de plantas de tratamiento de aguas residuales no puede retirarlos.

– Ha dicho que lagos y humedales actúan de escudos contra el cambio climático. ¿De cuánto tiempo se dispone antes de llegar a un punto de no retorno?

MH: Hay que acelerar las actividades de recuperación y protección porque el cambio climático avanza rápido. Si pasamos ese punto de no retorno, el esfuerzo será más grande y costoso y habría que ver si podemos recuperar parte de lo perdido. Los planes están bien pero un plan sobre el papel no vale de nada. Y esta política de pequeños pasos ya no vale, lo siento. Tenemos que acelerar mucho en la recuperación.

Fuentes:

El País

Foro ambiental