Dieselgate: detienen al presidente de Audi

La fiscalía alemana acusa a Rupert Stadler de ser uno de los máximos responsables del escándalo mundial por la manipulación de motores diésel de Volkswagen, dueña de la marca de los cuatro aros.

 

El escándalo por la manipulación de datos sobre las emisiones de gases contaminantes en modelos diésel, sigue salpicando a la industria automotriz. La Policía de Alemania detuvo en su casa de Ingolstadt a Rupert Stadler, el máximo responsable de Audi, la firma de autos de lujo que pertenece al Grupo Volkswagen, que entre 2007 y 2015 reconoció haber utilizado un software ilegal en 11 millones de vehículos para que superen los controles ambientales.

“El acusado compareció ante el juez de instrucción, que ordenó la ejecución de la prisión preventiva”, informó la fiscalía en un breve comunicado.

Además de enfrentar acusaciones de fraude y publicidad falsa, los medios alemanes aseguran que la investigación sospecha que Stadler participó del uso de otro software distinto al descubierto inicialmente hace tres años. Por este motivo, los fiscales han decidido allanar todas las viviendas del presidente de Audi en busca de documentos que sirvieran para probar el fraude en la automotriz.

Stadler es el primer gran ejecutivo de la compañía que, estando en funciones, resulta detenido. De esta forma, el caso ya no afecta sólo a directivos de la anterior cúpula retirada. “La orden de arresto se basa en encubrimiento de pruebas”, añadió la fiscalía, que evitó pronunciarse si el ejecutivo será enviado a la cárcel o podrá recuperar la libertad gracias al pago de una fianza.

Además de a Stadler, la Fiscalía alemana está investigando a una veintena de personas, de las que sospecha que fueron responsables de poner en marcha el sistema que, durante años, engañó mediante un software sobre las emisiones de gases contaminantes reales de los autos diésel del grupo.

Un nuevo paso atrás para Volkswagen

La detención de Stadler es otro duro golpe para Volkswagen, que no termina de sacarse de encima el escándalo del Dieselgate. Entre las novedades para pasar página estaba la reestructuración de la cúpula de la compañía. En esa nueva cúpula, según los planes iniciales del patrón de Volkswagen, Herbert Diess, debía tener un sitio preponderante Stadler.

De momento, Audi emitió un breve comunicado en el que únicamente dice que colabora con la Justicia

Al margen, Audi ya arrastraba problemas con la Oficina Federal de Vehículos a Motor (KBA) desde junio del año pasado. Por entonces, el organismo que certifica la legalidad de los nuevos autos que se ponen a la venta prohibió la comercialización de modelos A6 y A7 diésel de 3.000 centímetros cúbicos (vehículos de lujo que salen al mercado con precios superiores a los 50.000 euros por unidad) porque también tenían un software ilegal que falsificaría sus emisiones contaminantes. Audi sólo reconoció “incidentes” que la obligaron a suspender las ventas de esos modelos, aunque en noviembre de 2015 había admitido que ese mismo software era ilegal en Estados Unidos.

Nota relacionada:

“Dieselgate: imputan al ex presidente de Volkswagen por el fraude de las emisiones de coches diésel”

Desde que estalló el escándalo de Dieselgate en septiembre de 2015, varias fiscalías alemanas han abierto investigaciones por fraude, manipulación de cotización en Bolsa o publicidad engañosa contra ejecutivos de Volkswagen, así como también de Audi y Porsche, que pertenecen al gigante alemán

Con la intención de dejar atrás el escándalo, Volkswagen piensa acelerar el abandono de los motores de combustión para dedicarse lo antes posible a fabricar principalmente autos eléctricos. 

Esta serie de investigaciones se iniciaron luego de que la agencia estadounidense de medioambiente EPA acusara a Volkswagen de haber comercializado 11 millones de sus vehículos diésel –unos 600.000 en Estados Unidos– con un dispositivo capaz de falsificar el resultado de las pruebas anticontaminación y de disimular emisiones que a veces eran hasta 40 veces superiores a los límites autorizados.

La situación de Stadler

Según informaciones de varios medios germanos, la fiscalía de Múnich sospecha que Stadler, que lleva 11 años en el cargo, estaba al corriente de la manipulación de coches en Europa y no tomó medidas para impedir que se siguieran vendiendo. Las sospechas nacieron después de que los investigadores lograran analizar documentación que fue recabada en sendos registros en marzo de 2017 y febrero de 2018 en la sede de Audi en Ingolstadt y en la planta de Neckarsulm.

Además de Stadler, un ex jefe de desarrollo de motores de Audi y ex miembro de la junta ejecutiva de Porsche está también en la cárcel. Fue arrestado en septiembre de 2017. La justicia sospecha que Audi vendió, desde 2009 hasta 2015, alrededor de 220.000 automóviles diésel con motores diésel V6 de 3.0 litros equipados con un software destinado a trucar las emisiones de gases tóxicos. Audi es la marca que más contribuye a las ganancias de Volkswagen.

Al parecer, según las investigaciones, ha intentado seguir engañando a las autoridades también en los últimos años.

El escándalo creció hasta el punto de que Volkswagen tuvo que recomprar decenas de miles de autos en Estados Unidos, donde llegó a pagar una multa de 1.000 millones de euros para cerrar el escándalo. Lo que la Justicia alemana por ahora no aceptó, fue entregar a la estadounidense al antiguo máximo responsable del grupo ‘Volkswagen’, Martin Winterkorn. Alemania nunca extradita a sus propios ciudadanos a países fuera de la Unión Europea.

Tras la detención, Audi decidió suspender a Stadler de su puesto y poner al frente de la marca, de forma temporal, a Bram Schol, un ejecutivo holandés que ocupaba el cargo de responsable de ventas en el comité ejecutivo de Audi. Aun así, la empresa señaló que respeta la presunción de inocencia de su principal ejecutivo.

Fuentes:

  • Detienen en Alemania al presidente de Audi / Clarín
  • Detenido el presidente de Audi por el caso ‘diéselgate’ en Alemania / El País

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