Diecisiete estados demandan a la administración Trump por flexibilizar los controles sobre la contaminación automotriz

En la actualidad, Estados Unidos es el segundo país que más emisiones de CO2 produce en el mundo, después de China.

 

Desde que Donald Trump asumió en la Casa Blanca, las políticas ambientales de los Estados Unidos se han ido a pique. Desconocer el cambio climático, salir del Acuerdo de París y reimpulsar las industrias de los combustibles fósiles son algunas de las principales medidas contraproducentes que tomó en el año y medio que lleva de mandato. Pero la última medida, rebajar los estándares de emisiones de gases contaminantes que deberán cumplir los coches en el periodo 2022 – 2025, parece que ha colmado el vaso.

Frente a este escenario, 17 estados presentaron una denuncia contra el Gobierno de Donald Trump por relajar los límites de contaminación de los coches. Para el de California, en particular, se trata de una cuestión irrenunciable y los fabricantes de coches, que se oponían a los estrictos límites del Estado, se pueden ver ahora envueltos en años de inestabilidad si el asunto se judicializa.

Al igual que ha ocurrido en temas como inmigración o el sistema sanitario, esta es una nueva batalla judicial para impedir que Trump de marcha atrás en avances que costaron años.

Las presiones de la industria

Esos estándares, los primeros en Estados Unidos, fueron negociados entre el Gobierno de Barack Obama, la industria automovilística y California en el año 2012. Bajo la Ley de Aire Limpio (Clean Air Act), los fabricantes están obligados a hacer mejoras en los vehículos para conseguir una eficiencia media de 54.5 millas por galón de gasolina (23 kilómetros por litro) en el año 2025. Es más o menos el consumo de un Toyota Prius en la actualidad.

La industria del automóvil presionó para rebajar estos objetivos y encontró en la misma Agencia de Protección Medioambiental, que maneja el escéptico Scott Pruitt, un respaldo fundamental.

Sus argumentos son que ya se ha hecho un esfuerzo muy grande y que la inversión tecnológica necesaria para cumplir los objetivos fijados por Obama es demasiado costosa. Pruitt anunció el pasado 2 de abril que estaba de acuerdo con la industria en que el objetivo no era realista y se proponía rebajarlo. Según algunas estimaciones, lo dejaría en 42 millas por galón (17,8 kilómetros por litro).

California suma apoyo contra Trump

De todas las batallas legales que California ha planteado contra el Gobierno de Trump (en un año ha demandado a la Administración más de una veintena de veces), la de la contaminación de los coches era una de las más evidentes. California puede fijar sus propios límites, más estrictos que los federales, gracias a un permiso que le concede el Gobierno dentro de la ley medioambiental. Lo que quiere hacer Pruitt es rebajar los estándares y eliminar ese permiso, que fragmentaría el mercado de coches. Hay 12 estados que siguen lo que diga California.

En total, a la demanda se han sumado Connecticut, Delaware, Distrito de Columbia, Illinois, Iowa, Maine, Maryland, Massachusetts, Minnesota, Nueva Jersey, Nueva York, Oregón, Pennsylvania, Rhode Island, Vermont, Virginia y Washington. En la presentación de la demanda, el gobernador de California, Jerry Brown, dijo que estos estados representan el 43% del mercado automovilístico del país y en ellos viven 140 millones de estadounidenses.

“Vamos a defender los estándares de emisión del país para incrementar la eficiencia y reducir la contaminación del aire”, dijo Brown.

El gobernador demócrata de California lanzó una andanada contra la Administración, a la que acusó de querer que aumente el consumo de petróleo. “Quieren que la gente compre más gasolina y contamine más. Es difícil de creer, pero esos son los hechos. Esto no va a hacer América grande, va a hacer América de segunda clase y probablemente pondrá en peligro la industria automovilística de Estados Unidos”.

Brown sostiene que la decisión del Gobierno Trump amenaza la supervivencia de los fabricantes de coches de EE. UU., ya que si no hacen el esfuerzo de lograr vehículos más eficientes serán China u otros países los que lo logren.

La demanda dice que el Gobierno de Trump quiere eliminar esos límites de manera “arbitraria y caprichosa”, y que no ha aportado ninguna evidencia de que sea necesario. La industria incluso ya estaba en camino de conseguir esos estándares, que fueron basados en estudios técnicos rigurosos, recuerda la jefa del Consejo de Recursos del Aire de California, Mary Nichols.

Los políticos de California, especialmente de la zona de Los Ángeles, suelen recordar en sus discursos sobre medio ambiente que en los años 80 y 90 era habitual que se prohibiera a los niños jugar fuera de casa, o incluso ir al colegio, por picos elevados de smog. El ex gobernador republicano Arnold Schwarzenegger, junto con los demócratas, aprobaron una ley de límites de emisiones de gases de efecto invernadero que colocaba a California a niveles europeos en lucha contra el cambio climático, y muy por delante del resto del país.

El 2017, el actual gobernador demócrata Jerry Brown consiguió los votos necesarios de la oposición republicana para mantener y profundizar ese rumbo. Aparte de la trascendencia política, la votación tuvo el simbolismo de confirmar que se trata de un asunto de Estado para California, gobierne quien gobierne. Mientras pretende bajar sus gases contaminantes un 40% por debajo de los niveles de 1990 para 2030, los coches han superado a las centrales térmicas de carbón como la primera causa de contaminación en Estados Unidos.

Fuente:

  • California demanda al Gobierno de Trump por relajar los límites de contaminación / El País

Foro Ambiental