Día Mundial del Clima: las tormentas actuales son más extremas e impredecibles

En el Día Mundial del Clima, que se conmemora todos los 26 de marzo por decisión de la ONU, es necesario reflexionar sobre las modificaciones que ha sufrido en las últimas décadas y los nuevos retos que esto representa. Un ejemplo son las tormentas, que cada vez son más virulentas y difíciles de predecir.

Así lo afirma un estudio reciente de la Universidad de Estocolmo, publicado en la revista Geophysical Research Letters. El calentamiento global se está convirtiendo en un caldo de cultivo genial para los cumulonimbos y fatal para las inundaciones, aunque en esto último no media solo la meteorología, o el clima, sino también las actividades humanas.  

De acuerdo a los investigadores, las predicciones que se extienden de 3 a 10 días se están convirtiendo en un auténtico dolor de cabeza. Ya lo eran antes, pero ahora con el calentamiento global más, sobre todo en verano. En la época estival las borrascas (zonas de baja presión) cada vez son más escurridizas y esto tiene una “importancia crítica” en la predicción de inundaciones, aseguran Sebastian Scher y Gabriel Messori, autores del estudio.

¿Por qué cada vez son más potentes?

En este aumento de incertidumbre está colaborando la disminución en la diferencia de temperatura entre el Polo Norte y el ecuador. Las masas de aire están ralentizando su movimiento, dejando olas de calor más duraderas y, también, episodios de tormentas más persistentes y enérgicas.

“Las inundaciones de verano en el hemisferio norte son uno de los grandes desafíos a medida que el clima se está calentando”, aduce Sebastian Scher. “Es muy importante que los institutos meteorológicos de todo el mundo tengan la oportunidad de desarrollar sus herramientas y métodos de medida que cambian las condiciones”.

A finales de febrero pasado el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), Estados Unidos, también concluyó que la energía en la atmósfera del verano está aumentando, y las tormentas eléctricas se están alimentando de ella, por lo que ha ganado potencial.

“Notamos condiciones más estancadas en América del Norte, Europa y Asia, esto favorece a los procesos convectivos locales, en detrimento de los ciclones extratropicales, que están reduciendo su presencia en la temporada estival”, explicaron los investigadores norteamericanos, que coincidieron con los suecos.

Este fenómeno, además, provoca un incremento de la contaminación en las grandes ciudades. Ya no “ventilan” como antes. Con todo esto, los núcleos urbanos tienen peores condiciones en el aire y un riesgo cada vez mayor de inundaciones, un riesgo que aumenta en regiones donde la urbanización es deficiente o la capacidad de absorción de la tierra ha sido degradada.  

Deke Arndt, científico de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA), brindó una conferencia donde recordó esto último. “Las inundaciones son complejas y tienen que ver con la precipitación que cae al suelo pero, también, con la hidrología de la superficie. Ahí influye el mantenimiento de diques o aliviaderos, y el desarrollo de viviendas, centros comerciales u otras áreas pavimentadas que reducen la cantidad de tierra capaz de absorber la escorrentía. La torrencialidad aumenta y estamos haciendo poco por adaptarnos”.

Fuentes:

– Las tormentas de verano son cada vez más potentes e imprevisibles / Tiempo

Foro Ambiental