Desmontes e incendios forestales: cómo cayeron en desgracia los bosques nativos del noroeste cordobés

A principios del siglo XX, Córdoba supo tener 12 millones de hectáreas de bosques nativos originales. Más de 100 años después, la realidad indica que apenas le quedan 300 mil y que las superficies de monte autóctono van en camino a ser reducidas aún más por los desmontes indiscriminados.

 

Aunque se lograron disminuir los alarmantes niveles de pérdida registrados entre los años 2000 y 2012, período en el que Córdoba tuvo una de las tasas más altas del planeta, la provincia mantiene la emergencia forestal. A los desmontes, causa principal del problema, se le suman los incendios forestales y otras actividades que implican, si no la desaparición, al menos la reducción de los espacios en buen estado de conservación. Todos ejes marcados por una dinámica industrial y un modelo extractivista que han atentado a más no poder contra el equilibrio de la naturaleza con la simple justificación de mejorar la productividad y acrecentar las ganancias económicas.

Con el comienzo del 2017, se han quemado en la provincia más de 16 mil hectáreas. De ellas, una buena parte (se estima que más de la mitad) corresponde a bosques nativos en buen o regular estado de preservación. La región más castigada, en ese sentido, ha sido la del noroeste, donde los focos principales se dieron en las regiones del Valle de Punilla, de Sierras Chicas y de Traslasierra.

Para dar cuenta de todo este proceso de los bosques nativos, el Foro Ambiental Córdoba elaboró un mapa interactivo con imágenes satelitales –tomadas de Google Earth Engine– donde se muestra la transformación del noroeste de la provincia desde 1984 hasta la actualidad. En el trabajo, se puede apreciar cómo va variando de verde (cobertura boscosa) a pardo (ya desmontado total o parcialmente, según la intensidad), a la vez que va mutando la textura del territorio con el paso del tiempo.

Las imágenes, que se van modificando en forma de time-lapse, corresponden precisamente a la zona entre Quilino, Deán Funes y Cruz del Eje, donde hace semanas un incendio hizo cenizas a unas 2.500 hectáreas (parte de ellas de monte) y demandó la intervención de aviones hidrantes y más de 100 bomberos. De acuerdo a la Policía Ambiental de la Provincia, el fuego se habría iniciado en unos campos cuyos dueños tiempo atrás ya habían sido sancionados por un desmonte selectivo, en el que se investiga una denuncia de uso de herbicidas, práctica prohibida por ley.

“Como consecuencia de un desmonte químico queda material leñoso muerto in situ, con lo cual se incrementa la carga de combustible inflamable y aumenta el riesgo y la intensidad de los incendios”, apuntó Federico Kopta, del Foro Ambiental Córdoba, sobre la posibilidad de que se haya utilizado un mecanismo químico en los campos, una hipótesis que resta ser comprobada.

Entre 2004 y 2010, los investigadores Marcelo Cabido y Laura Hoyos, del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal de la Universidad Nacional de Córdoba, aseguran que en el norte y el oeste provincial fueron 269 mil las hectáreas que cambiaron de uso por erradicación de bosques, violando por completo la ley provincial 10.208.

La cifra representa, en sólo seis años, una reducción de casi el 40 por ciento de los bosques nativos que subsistían en 2004 en esa parte de Córdoba. El norte y el oeste son, junto a las sierras, las áreas donde mayor cobertura boscosa se conserva en la provincia.

Esas 269 mil hectáreas “desaparecidas” entre 2004 y 2010 sumaban bosques cerrados (lo más parecido al monte original) y bosques abiertos (que han tenido perturbaciones, pero mantenían hasta 40 por ciento de cobertura de árboles autóctonos).

Retroceso

Lejos de rever la situación de que a Córdoba sólo le queda el 2,27 % de sus bosques nativos, el Gobierno de Juan Schiaretti presentó un proyecto para actualizar el ordenamiento territorial de la provincia que fue señalado por todo el arco ambientalista de enmascarar una severa disminución de las áreas protegidas.

“La situación es crítica. Lo que se pretende aprobar contradice a la Ley Nacional de Bosques. Hay que aumentar la protección, no disminuirla”, señaló Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace.

Tal como exige la Ley Nacional de Bosques (Ley 26.331), la legislación determina que todas las provincias deben renovar el ordenamiento territorial cada cinco años. Con la promesa de readministrar los niveles de conservación de cada región de Córdoba, el proyecto de ley del gobierno cuenta con el apoyo de la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (CARTEZ) y avalado por entidades como la Federación Agraria Argentina (FAA) y la Sociedad Rural Argentina (SRA).

“Además de inconsulto e ilegal, el proyecto gubernamental de ley reduce multas para infractores, quita pena de prisión y habilita rolado para destruir la zona interna de los bosques nativos. El desconocimiento de la biodiversidad que mostró el gobierno al hacer este proyecto sorprende a prestigiosos especialistas internacionales”, indicó el Dr. Raúl Montenegro, Premio Nobel Alternativo 2004 y Profesor Titular Plenario de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba.

Del total de los bosques protegidos en Córdoba, un 82% se encuentran en zona roja. Y si bien la superficie considerada en la nueva propuesta de ordenamiento se incrementaría, los ambientalistas sostienen que el área protegida contra desmontes, en la categoría roja, pasaría de 2.393.791 a 1.207.348 hectáreas (ha), por lo que su reducción sería casi del 50 por ciento.

Fuente: Foro Ambiental