Descubrimiento en la Patagonia: Un titanosaurio plantea la teoría de que ciertos dinosaurios se redujeron de tamaño antes de la gran extinción.

Un reciente descubrimiento en la Patagonia agrega una pieza crucial al rompecabezas paleontológico que busca reconstruir los últimos años de los dinosaurios antes de su extinción. Un equipo multidisciplinario logró identificar por primera vez al Titanomachya gimenezi, un herbívoro de cuello largo que habitó hace 66 millones de años en lo que ahora es el sur de Argentina, basándose en una serie de restos desarticulados, que incluyen costillas, vértebras y extremidades. Este hallazgo subraya la importancia de la Patagonia como una región rica en yacimientos fósiles en el hemisferio sur, con formaciones geológicas que ofrecen valiosas ventanas al pasado remoto del planeta, abundantemente pobladas por flora y fauna primitiva.

Diego Pol, paleontólogo e investigador del Conicet en el Museo Argentino de Ciencias Naturales, describe con gran entusiasmo el yacimiento fósil donde hizo el descubrimiento, conocido como La Colonia, ubicado al norte de la provincia de Chubut. Según explica este explorador de National Geographic a EL PAÍS, La Colonia es una formación única depositada en la costa de un estuario poco profundo, lo que la hace especial por la combinación de componentes de animales acuáticos y terrestres que vivían en la costa, incluyendo dinosaurios y mamíferos. Desde su primera descripción en 1979, esta formación geológica ha atraído a expertos de todo el mundo debido a que los restos fósiles de animales y plantas que alberga datan del último periodo del Cretácico tardío, que comenzó hace 100 millones de años y terminó bruscamente hace unos 66 millones de años, con el impacto de un asteroide en el golfo de México que desencadenó una serie de cambios planetarios, llevando a la más reciente extinción masiva. Pol destaca que La Colonia es muy interesante porque registra los últimos momentos de la era de los dinosaurios y llega hasta el punto en que se extinguieron por completo, capturando así el último momento de la historia de estos fascinantes animales.

Hace unos 66 millones de años, justo antes de la extinción masiva, el paisaje del norte de Chubut (Argentina) era muy diferente al que conocemos hoy en día. En lugar del clima árido y frío que caracteriza a la estepa patagónica en la actualidad, la región estaba cubierta por una densa vegetación de helechos y plantas acuáticas, en medio de estuarios poco profundos rodeados de palmeras y coníferas. Este ambiente cálido y húmedo era el hábitat del Titanomachya gimenezi, el miembro más reciente de la familia de los titanosaurios, un grupo de saurópodos gigantes considerados como los seres más grandes que alguna vez caminaron sobre la Tierra.

Lo más destacado del dinosaurio recién descubierto es su tamaño en comparación con otros titanosaurios: con siete toneladas de peso y unos seis metros de largo, es mucho más pequeño que el monumental Patagotitan mayorum, que llegaba a medir unos 20 metros de alto y pesar 80 toneladas. La diferencia de tamaño entre el Titanomachya y otros titanosaurios anteriores plantea un enigma para los paleontólogos. Aunque la evidencia actual sugiere que la reducción de tamaño podría ser el resultado de una adaptación a una serie de presiones ambientales, Pol plantea algunas hipótesis al respecto. «Estamos evaluando varias hipótesis en este momento, pero consideramos dos principalmente: una serie de cambios ambientales que podrían haber provocado la reducción de tamaño, o bien el efecto de la transgresión del mar, que habría reducido el área disponible para los animales terrestres», explica el experto.

La paleontología en Latinoamérica y su época dorada

El descubrimiento del Titanomachya es solo una pieza más del rompecabezas paleontológico que se está armando en la región antes de la extinción de los dinosaurios. A diferencia de Estados Unidos y Canadá, que han sido pioneros en la recolección y estudio de fósiles, Latinoamérica está viviendo un auge en este campo, según Diego Pol. «Es un momento de oro para la paleontología en Sudamérica porque se están intensificando las exploraciones, cada vez hay más en toda América del Sur, no solo en Argentina, sino también en Chile, en Perú, en Brasil, en Uruguay, en Colombia, en Venezuela y la verdad es que tenemos todo por descubrir», afirma.

Este hallazgo forma parte de un proyecto de investigación financiado por National Geographic, cuyo objetivo es entender mejor el tramo final del Cretácico tardío, previo a la extinción masiva que afectó a los dinosaurios no avianos. «El proyecto apunta a conocer en detalle qué es lo que sucedió en los últimos millones de años antes de la extinción, para entender si hubo cambios importantes, ecológicos o evolutivos. Quizás había una crisis de biodiversidad, son hipótesis que se han barajado», explica Pol. El equipo multidisciplinario a cargo del proyecto, que comenzó en 2023, incluye científicos del Museo Paleontológico Egidio Feruglio, el Museo de la Plata, la Universidad Nacional de Río Negro y el Museo Argentino de Ciencias Naturales, entre otras instituciones.