¿Cuál es el límite de temperatura que puede resistir el organismo humano?

Las temperaturas están en constante aumento a nivel global, evidenciado por el hecho de que 2023 fue el año más cálido registrado hasta ahora.

Según un reciente informe de la Organización Meteorológica Mundial, el año pasado estableció nuevos récords climáticos en la Tierra, siendo el primero en registrar un aumento de las temperaturas de 1.4 grados por encima de los niveles preindustriales.

En el hemisferio Sur, Argentina ha estado experimentando desde el 21 de enero una severa ola de calor, con varias provincias en diferentes niveles de alerta. Durante esta ola de calor, la sensación térmica en la Ciudad de Buenos Aires alcanzó los 42,8 grados Celsius. A raíz de este ejemplo de altas temperaturas, surge la pregunta: ¿cuál es la temperatura máxima que puede tolerar un ser humano?

Los científicos han establecido que el punto en el que ya no podemos regular nuestra temperatura corporal está entre los 40 y 50 grados Celsius. Esto se desprende de un estudio publicado por investigadores de la Universidad de Roehampton (Londres) a fines de 2022. Una vez que se alcanza esta temperatura, nuestro cuerpo experimenta lo que se conoce como «estrés térmico», una condición que puede causar confusión, náuseas, mareos, dolores de cabeza y desmayos.

El profesor Lewis Halsey, investigador del Centro de Ciencias de la Vida y la Salud de la Universidad de Roehampton, junto con sus colegas, no necesitaron exponer a personas a riesgos para establecer los límites del cuerpo humano. En lugar de eso, utilizaron datos recopilados de un experimento llevado a cabo en 2021 que involucró a cuatro hombres y tres mujeres. En este experimento, determinaron el aumento de la tasa metabólica y midieron la cantidad de energía que consume el cuerpo humano para mantener sus funciones vitales.

Según Halsey, «cada individuo es único», y la respuesta al calor puede variar significativamente según la edad, el género y las condiciones médicas preexistentes. «Para algunas personas, la tasa metabólica no aumentaba hasta los 40 grados, pero sí hasta los 50», afirmó.

«El cuerpo trabaja arduamente para mantener su temperatura central estable; no le agrada el cambio. Un aumento de uno o dos grados, siendo realistas, no causa daños a la mayoría de las personas. Algunos corredores de maratón han sido registrados con una temperatura central de 42 grados, debido a correr en condiciones de calor. Sin embargo, incluso los corredores de maratón comienzan a experimentar dificultades a partir de los 44 grados», señaló Halsey.

El equipo de investigación se centró en examinar el rango de temperaturas en el cual la tasa metabólica, es decir, la cantidad mínima de energía que el cuerpo necesita para realizar sus funciones básicas, puede mantener la temperatura de los órganos internos vitales del cuerpo, como el corazón, los pulmones y el cerebro, sin aumentar el consumo de energía más allá de lo normal, lo que se conoce como temperatura central.

Los bebés y los adultos mayores están entre los grupos más susceptibles al calor intenso, dado que los sistemas cardiovasculares de ambos no reaccionan de manera óptima ante las altas temperaturas. Durante períodos de calor, nuestro organismo cuenta con diversos mecanismos para enfriarse y reducir su temperatura interna, incluyendo la sudoración y la redistribución de la sangre hacia la periferia, cerca de la piel.

«Hay una cantidad significativa de investigación sobre el rango de temperaturas en el cual varias especies animales prefieren vivir, con el fin de minimizar su tasa metabólica y, por ende, reducir su gasto energético», explica Halsey.

«Curiosamente, la información sobre los humanos es mucho menos abundante cuando se trata de considerar los límites superiores de nuestra zona neutra térmica», argumentó.