Cruces y presión internacional por los incendios en la Amazonia

Los incendios impactantes que invaden la Amazonia, sobre todo en la parte que corresponde al suelo brasileño, han tenido un fuerte impacto en el mundo. La devastación de casi medio millón de hectáreas de la selva amazónica en Brasil se extendieron con gran virulencia al terreno de la diplomacia internacional. El mandatario francés, Emmanuel Macron, criticó con dureza a su par Jair Bolsonaro por su falta de compromiso con el medio ambiente y anunció su decisión de oponerse al tratado de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur.

«Teniendo en cuenta la actitud de Brasil en las últimas semanas, el presidente se ve obligado a constatar que Bolsonaro le mintió durante la Cumbre del G-20 en Osaka», afirmó el Palacio del Elíseo. «Las decisiones y los propósitos vertidos por el mandatario brasileño en estas semanas muestran que decidió no respetar los compromisos climáticos asumidos, ni esforzarse en materia de biodiversidad. En las actuales condiciones, Francia se opone al acuerdo con el Mercosur», concluyó el enérgico mensaje.

La reacción de Macron se produjo en un contexto de extrema tensión entre ambos países. En respuesta, Bolsonaro, que con demora y ante la presión internacional anunció una serie de medidas para enfrentar el fuego con aviones hidrantes y las fuerzas militares, calificó al presidente de Francia de tener una «mentalidad colonial» respecto a lo que considera un «asunto interno de Brasil y de los otros países amazónicos».

Desatada en plena cumbre del Grupo de los 7 (G7) en Biarritz (Francia), la crisis diplomática se expandió al resto de Europa, cuando el gesto francés fue imitado de inmediato por el Gobierno de Irlanda, que también amenazó con oponerse si Brasil no protege su selva tropical. «No hay posibilidad de que Irlanda vote en favor del acuerdo si Brasil no respeta sus compromisos medioambientales», previno el premier Leo Varadkar.

En una línea similar, se pronunció el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. «Apoyamos el acuerdo UE-Mercosur, que también implica la protección del clima, pero es difícil imaginar una ratificación armoniosa por los países europeos, mientras el presidente brasileño permite la destrucción de los espacios verdes del planeta».

En el caso de Alemania, rechazó la posibilidad de suspender el acuerdo UE-Mercosur. “Contiene un capítulo ambicioso sobre el desarrollo sustentable, con reglamentaciones exigentes sobre la protección del clima”, dijo un vocero de Angela Merkel. Sin embargo, la canciller alemana, quien también ha protagonizado fuertes cruces con Bolsonaro, llamó imperativamente a abordar el desastre ambiental de la Amazonia, al igual que el primer ministro canadiense, Justin Trudeau.  

El 60% de la selva amazónica está ubicada en el territorio de Brasil, cuyo presidente Jair Bolsonaro ha sido criticado por su falta de acción ante el hecho y su agenda política contraria a la protección medioambiental. Según datos del Instituto de Investigación Espacial de Brasil (INPE) en lo que va de año los incendios han aumentado un 83 por ciento respecto al mismo periodo de 2018 y amenazan la existencia de un cuarto de las especies vegetales y animales mundiales. En 2019 esta agencia estatal ha contabilizado 39.061 incendios en la parte brasileña del bosque tropical. Esto representa más de la mitad del total del país (72.843) y el mayor registro desde que comenzaron las mediciones.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) también se ha pronunciado con respecto a la ola de fuego que avanza sobre la selva tropical, donde habita alrededor de un cuarto de la diversidad global y la mayor reserva de agua dulce del planeta. Ante la emergencia, su secretario general, Antonio Guterres, se declaró “profundamente preocupado” y sostuvo que, “en medio de la crisis climática global, no podemos permitirnos más daños a una fuente importante de oxígeno y biodiversidad. La Amazonia debe protegerse”.

Malestar interno

El malestar con la negligencia del Gobierno frente al desastre crece también con fuerza dentro de Brasil. Marina Silva, exministra de Medio Ambiente de Luiz Inácio Lula da Silva, de quien se distanció por no afrontar con la fuerza suficiente la deforestación, calificó la ola de incendios de «crimen contra la humanidad». La voz de Marina tiene un peso especial: ella acompañó desde un primer momento a Chicho Mendes, el activista que en 1988 pagó con su vida la lucha pacífica contra la extracción de madera y la expansión de los pastizales sobre el Amazonas. «A lo largo de la historia de Brasil hemos tenido coyunturas difíciles, pero esta es la primera vez que fue alimentada práctica y oficialmente por el Gobierno».

La prensa empieza a observar el desastre con unanimidad crítica. «La retórica de Bolsonaro sobre el Amazonas pone en riesgo la biodiversidad, la imagen y los negocios», dijo ‘O Globo’, el diario carioca que apostó por el capitán retirado en las elecciones del 2018. Para el columnista del diario paulista ‘Folha’ Vinicius Torres Freire, el Gobierno «derrumbó» en pocos meses «dos décadas de mejoras en la imagen internacional de Brasil con respecto al medio ambiente». Con Bolsonaro ha comenzado desde la campaña electoral que lo llevó al poder «la deforestación de la razón y las instituciones, al igual que el incentivo al espíritu de destrucción».

Trump sale al rescate de Bolsonaro

Pese a las críticas que acumula Bolsonaro en cantidades industriales dentro del terreno de la diplomacia internacional, el presidente de Brasil se jacta de contar con el apoyo de la mayor potencia mundial, Estados Unidos. En las últimas horas, Donald Trump salió en su defensa alabando su relación en un momento en el que su homólogo brasiño está más cuestionado que nunca por los incendios que devoran la Amazonia.

«Acabo de hablar con el presidente Jair Bolsonaro de Brasil. Nuestras perspectivas comerciales son muy emocionantes y nuestra relación es sólida, quizás más que nunca», afirmó el presidente norteamericano en un mensaje en Twitter. Le dije que si EEUU puede ayudar con los fuegos en la selva amazónica, ¡estamos listos!», agregó.

Tanto Trump como Bolsonaro comparten visiones similares con respecto al medio ambiente. Ambos se han declarado escépticos del cambio climático, rechazan la Cumbre del Clima (Brasil, incluso, rechazo ser el país anfitrión de la próxima edición) y proponen modelos de producción contrarios a la sostenibilidad y basados en el desarrollo de los combustibles fósiles, la minería y la agroindustria, entre otras industrias de fuerte impacto sobre la naturaleza.

Fuentes:

  • Foro Ambiental
  • BBC