Crece la tensión por la construcción de la ruta que atravesará bosques nativos en Córdoba

Tras una audiencia pública en la que expusieron más de 350 personas, vecinos y ambientalistas reclaman un nuevo estudio de impacto ambiental y proponen un camino alternativo para el trayecto que podría alterar espacios naturales y áreas protegidas. Define la Secretaría de Ambiente.

 

En el Valle de Punilla se encuentran en estado de alerta y movilización por la construcción de la autovía de montaña que atravesará diversos espacios naturales protegidos, en reemplazo de la vieja Ruta 38. Tras la realización de una audiencia pública, en la que diversos expositores explicaron el impacto que causará, la Secretaría de Ambiente de la provincia deberá rever el proyecto y resolver si continúa adelante con las obras.

“Sería una locura o un suicidio político desoír lo que pasó en la audiencia. Ya tuvieron una mala experiencia con la ley de bosques. La gente no quiere desarrollo productivo a costa de que se lleven puesto el bosque nativo”, dice Fernando Farré Plá, de la Asamblea Punilla Norte.

De acuerdo a los planos oficiales, el recorrido comenzará en la Variante Costa Azul y se extenderá hasta Casa Grande y deberá abrirse paso por el faldeo de las sierras entre reservas naturales y sitios de un importante valor ambiental. Además de los grupos ecologistas, entre los opositores se encuentran asambleas de las localidades de San Roque, Cosquín, Bialet Massé, La Falda, Santa María de Punilla, Valle Hermoso y Carlos Paz, quienes denuncian que la nueva autovía, presentada por el gobernador Schiaretti, arrasará con el bosque nativo y afectará las cuencas hídricas de la región.

“La idea es seguir sembrando conciencia en la ciudadanía, sin aparatos políticos. Seguiremos realizando charlas con los técnicos y vecinos más comprometidos. Pero también estamos estudiando alternativas legales y de presión política”, sostienen.

Con la participación de ambientalistas, vecinos, funcionarios, investigadores, científicos y demás especialistas, la audiencia pública demandó siete días y contó con 355 oradores (en su mayoría opositores al proyecto), lo que registró la mayor cantidad de participantes desde que este mecanismo exigido por ley se implementa en la provincia.

De acuerdo a Farré Plá, la movilización para participar en la audiencia tuvo un gran efecto contagio en las localidades que unirá la nueva carretera. “Hay una repercusión muy grande y los vecinos están tan sensibilizados como ocurrió con la Ley de Bosques”, destacó.

La nueva autovía, según el proyecto, tendrá una de extensión total de 47 km. El tramo en cuestión es el que conecta Cosquín con San Roque, unos 14,3 km que se encuentran situados en una zona de bosques nativos relevada y protegida por la Ley 26.331.

Reservas naturales en peligro y riesgos de contaminación radioactiva

Desde un principio, ecologistas y vecinos autoconvocados rechazaron la obra que comenzó a ejecutarse en las inmediaciones del paredón del dique San Roque y sostuvieron que el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) no contempla “las consecuencias ambientales, sociales y culturales que causará el desmonte del faldeo de las sierras”.

La Coordinadora en Defensa del Bosque Nativo (CODEBONA), en ese sentido, detalló que la autovía de montaña tendría efectos negativos sobre la Reserva Natural Camín Cosquín, numerosas cuencas de agua, parques naturales, ríos y balnearios, modificando para siempre el paisaje serrano.

La ONG apuntó, por otra parte, que la obra también atravesará el yacimiento de uranio Rodolfo, ubicado en Cosquín. El desarrollo de la construcción en ese lugar implicaría la remoción de suelos y la posibilidad de sufrir las consecuencias de una contaminación radiactiva.

Sobre este último punto, el Foro Ambiental Córdoba alertó que el proyecto oficial nombra los movimientos de suelo previstos, pero llamativamente excluye el tramo del yacimiento. Ante la ausencia de esta información, calculó junto a geólogos especializados que según la traza demarcada se deberían extraer unos 80 mil camiones en esos cinco kilómetros y excavar en algunos puntos más de 20 metros.

De esta manera, los grupos ecologistas y los vecinos autoconvocados aclaran que no se oponen a la autovía, pero sí a que pase por la montaña, sobre un yacimiento de uranio y arrase bosque nativo protegido y bien conservado. Por este motivo, proponen que el trayecto de 14,3 km en cuestión sea reemplazado por un tramo alternativo, como ejemplo, el oeste de la actual Ruta 38, donde se reduciría notoriamente el impacto sobre el ambiente.

En el 2011, el Instituto de Planificación del Área Metropolitana (IPLAM) proyectó la construcción de una autovía por el Valle de Punilla que utilizaría rutas existentes, ampliándolas y siguiendo la traza del ferrocarril. Entre las bondades que destacan de esta propuesta, se encuentra el hecho de que se reduciría la cantidad de bosque nativo afectado, implicaría menos desalojos y expropiaciones y serviría de igual forma a los fines de dar una solución a la problemática del tránsito en la Ruta 38.

Según Kopta (Foro Ambiental Córdoba), sería más conveniente que la autovía fuera por el oeste de la actual ruta: “Se trata de una zona más degradada, con menor pendiente y menos presencia de bosque nativo, debido al impacto antrópico que ya recibió y al tipo de terreno”.

Una resolución lenta

A pesar de la insistencia de los vecinos y ecologistas, la resolución de la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático de Córdoba respecto de si otorga o no la “licencia ambiental” al proyecto no sería inminente. La ley no le impone un plazo y son tantos los interrogantes y planteos recibidos que su sola respuesta demandaría al menos varias semanas.

Aunque confían que la cartera ambiental dé el visto bueno para continuar con las obras, desde el oficialismo dan por hecho que impondrá cambios parciales en el trazado del tramo que atraviesa el yacimiento de uranio entre Santa María y Cosquín, e incluso creen que podría llegar a exigir un nuevo Estudio de Impacto Ambiental.

“Solicitamos que el secretario de Ambiente proceda a rechazar el Estudio de Impacto Ambiental presentado por la Dirección de Vialidad de la Provincia de Córdoba y realizado por el Instituto de Investigación de Servicios Públicos e Infraestructura (IISPI), de conformidad a lo establecido por el artículo 17 de la ley provincial 10.208”, expresaron durante la audiencia cada uno de los expositores que se opusieron, remarcando que acuerdan en la necesidad de construir un camino alternativo a la ruta actual, pero que desestiman la opción que contempla el proyecto del Gobierno de Córdoba.

Javier Britch, el secretario de Ambiente de Córdoba, por lo pronto ya planteó que “un estudio de impacto ambiental tiene que tener un análisis preliminar de alternativas. A la que se pondera mejor, se le hace el estudio completo de impacto. Si esa alternativa no es avalada y se va por otra, hay que hacer el estudio nuevamente. Ya es otro proyecto y es como empezar de nuevo”.

Fuentes:

  • El ambientalismo sigue en alerta y reserva la opción judicial / La Voz
  • Autovía de Punilla: evalúan algunos retoques al proyecto oficial / La Voz
  • Autovía de montaña: con el 80% de rechazo, termina la audiencia en Punilla / La Tinta

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