Construirán salmoneras en el mar argentino y advierten graves consecuencias ambientales

Con apoyo de capitales noruegos, el Gobierno llevará adelante el proyecto. Diversas ONG’s sostienen que este tipo de actividad altera hábitats naturales, genera importantes cantidades de residuos y demanda un gran uso de antibióticos. El caso de Chile.

 

Con el pretexto de hacer llegar la prometida “lluvia de inversiones” a la Argentina, el presidente Mauricio Macri ha incursionado en todo tipo de estrategias. Algunas bastante controvertidas, como el nuevo acuerdo que firmó con Noruega para estudiar la posibilidad de construir salmoneras tanto en el Canal de Beagle como en el litoral santacruceño del mar argentino.
Por las grandes cantidades de residuos que produce y el fuerte uso de antibióticos, la acuicultura es rechazada por los grupos ecologistas, que advierten sobre el impacto ambiental de este tipo de emprendimientos.
A través de un comunicado, Greenpeace afirmó que “la concentración de heces y pellets (porción de alimento balanceado de harina de pescado con antibióticos que genera esta actividad, y que otras especies como crustáceos pueden ingerir) constituyen una amenaza para la biodiversidad”.
Alimentar a un salmón insume 9 kilos de peces. Y es en los pellets donde se adosan los antibióticos.
Este es un debate que está fuertemente instalado en Chile que, junto a Noruega, es uno de los mayores productores salmoneros del mundo. En el país trasandino, el exceso de concesiones a las empresas ha creado una crisis en el ecosistema marino en el Estrecho de Magallanes, la principal zona de producción.

Los detalles del acuerdo

El acuerdo contempla la construcción de jaulas oceánicas o piletones indoor de entre 20/50 mil toneladas en el Canal de Beagle y, de acuerdo a la subsecretaría de Pesca, el estudio de factibilidad y cargas se realizaría recién en los próximos 2 meses.
“Lo que estas inversiones esconden es que cada concesión de la industria salmonera implica cerca de 900 toneladas de fecas y desechos de los salmones que se depositan anualmente en el fondo del mar. Y, a esta contaminación se agrega el hecho de que estas concesiones usan 500 veces más antibióticos que en países como Noruega”, explica Mauricio Ceballos, coordinador de Campaña de océanos de Greenpeace.
En Chile, los salmones son el segundo producto de exportación después del cobre. Exportan unas 830.000 toneladas anuales a Estados Unidos, Japón, Brasil, Rusia, Europa y China y representa un negocio de 4,6 billones de dólares. Sin embargo, tanto biólogos como oceanógrafos de ambos países (Argentina y Chile) repiten el mismo argumento: “El salmón es una especie exótica que depreda la biodiversidad nativa de peces”.
El salmón es una especie exótica que fue introducida en Argentina en los años ‘20 para destinarla a la pesca. Pero, con el tiempo, terminó depredando la biodiversidad nativa de otros peces. “La trucha, que es un salmónido, fue introducida con fines deportivos en los lagos de la Patagonia. La región contaba con amplia biodiversidad de especies ictícolas. Pero al introducirla, la trucha depredó a todas las demás”, detallan los biólogos.
En Argentina, la polémica por la cría de salmón en jaulas oceánicas también llegó a los cocineros más reconocidos, que hicieron campaña para no consumir salmón chileno por las presuntas dosis de antibióticos que contendría su carne anaranjada.

“No solo implica un uso masivo de antibióticos, sino también los alimentos, fecas y mortandades de salmones que ocurren constantemente, además de redes y fierros que la industria deja en el mar. Cada salmonera puede tener hasta 16 jaulas en el océano, generando una verdadera montaña de basura”, critica el representante de Greenpeace.

En marzo del año pasado, una investigación del Instituto de Tecnología de la Fundación UADE determinó que el 66% de los filetes de salmón rosado importados de Chile que se comercializan en las pescaderías de la Ciudad de Buenos Aires contenían antibióticos.
Argentina importan 8.100 toneladas de salmón chileno por un valor de US$ 62 millones, que se consumen principalmente en platos de sushi.
El estudio aseguró que los salmones “presentan residuos de antibióticos superiores al límite permitido por el CODEX Alimentarius Internacional (Código Alimenticio) y pueden provocar consecuencias negativas en la salud de quienes los ingieran”.

Fuente:

  • Aprueban instalar salmoneras en el mar argentino: debate por el daño ambiental / Clarín
  • Más de la mitad del salmón de las pescaderías, con restos de antibióticos
  • Greenpeace revela lo que esconden las salmoneras en Magallanes / Greenpeace

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