Conservación del yaguareté: mejora su situación en Misiones y empeora en el Chaco

En Argentina, este felino emblemático ha sufrido tanto el avance de la civilización que hoy cuenta con solo un puñado de ejemplares repartidos en el norte del país

 

La conservación del yaguareté, el “rey de la selva americana”, se ha convertido en una situación crítica para la Argentina. Por más que su cara aparezca en los billetes de 500 pesos a modo de homenaje, pocas políticas se han tomado para detener su extinción. Este felino, el tercero más grande del mundo, hoy ha perdido presencia en casi toda su área de distribución original y solo cuenta con apenas 250 ejemplares en todo el país.

“En los primeros desembarcos, los colonizadores españoles sufrieron ataques de los yaguaretés porque eran una especie predominante en la zona, pero hoy la tenemos solamente en unas pocas localidades en el norte del país. De hecho, se calcula que está presente sólo en el 5% de sus territorios de ocupación iniciales en Argentina”, dijo Diego Moreno, secretario de Política Ambiental del Ministerio de Ambiente.

Si bien en 2017 se dieron a conocer resultados de investigaciones que demostraron que las poblaciones que aún subsisten en la provincia de Misiones mostraron leves mejorías, el panorama en la región chaqueña se volvió más adverso aún.

Las organizaciones de conservación Proyecto Yaguareté y Red Yaguareté confirmaron que a mediados del año pasado la caza furtiva se llevó a uno de los últimos ejemplares de los que se tenía registro en las provincias de Chaco y Formosa, región en la que sólo quedan veinte ejemplares.

“Fue muerto por cazadores y su cabeza arrojada dentro de una bolsa en un sitio cercano a Resistencia. Si bien el hecho sucedió hace unos meses, pudimos reunir la información en diciembre, en virtud del hermetismo que existió en la Dirección de Fauna del Chaco, la Administración de Parques Nacionales y la Dirección de Fauna Silvestre de la Nación, todos organismos responsables de la conservación de esta especie y que estaban al tanto del hecho en cuestión”, denunció la red.

Las muestras de ADN de la cabeza de yaguareté encontrada fueron analizadas por el equipo de científicos del Museo Argentino de Ciencias Naturales y del Proyecto Yaguareté. “Lamentablemente los resultados de los análisis genéticos confirmaron que este individuo era uno de los últimos yaguaretés pertenecientes a la población chaqueña de Argentina. A la fecha, las investigaciones sobre los posibles cazadores están aún en curso y no se han hallado culpables”, informó la ONG.

Investigadores del Conicet que trabajan con la especie advirtieron sobre la necesidad de incrementar las medidas de protección. Según Agustín Paviolo, investigador adjunto en el Instituto de Biología Subtropical (IBS, Conicet– UnaM) en Argentina, sólo existen tres regiones en las que se encuentran yaguaretés viviendo en condiciones naturales: las yungas salteñas, la selva misionera y el bosque chaqueño.

“Aunque todas las poblaciones están muy disminuidas y se encuentran en condiciones de vulnerabilidad, las que están ubicadas en estas dos últimas áreas del Nordeste son las más comprometidas, debido a una gran diversidad de factores que también tienen que ver con las propias condiciones naturales”, explicó a través de un comunicado.

Los datos que se obtuvieron tras relevamientos científicos en el área de la provincia de Misiones y zonas aledañas de Brasil revelaron que entre 2005 y 2016 se triplicó la población de yaguaretés y que hay alrededor de 90 ejemplares en su hábitat. En tanto, en la región chaqueña –que abarca a las provincias de Chaco y Formosa– la situación es más grave, ya que se estima que no quedan más de 20.

“En los últimos años se hicieron relevamientos en superficies muy extensas, tanto de la selva misionera como del bosque chaqueño, pero no hay registros fotográficos en Chaco y Formosa, lo que demuestra que la situación es gravísima”, señaló Carlos de Ángelo, otro de los científicos del Conicet que se dedica a estudiar esta especie y también se desempeña como investigador adjunto en el IBS.

Según Paviolo y De Ángelo, los buenos resultados obtenidos en Misiones fueron posibles gracias a los esfuerzos sostenidos de distintas instituciones (Conicet, ONGs, organismos estatales, entre otros), que permitieron el diseño y el desarrollo de distintas políticas de protección de la especie: “En la zona del Chaco, la crítica situación exige un mayor compromiso por parte de los sectores involucrados”.

Para las ONG’ a excepción de la implementación del Parque Nacional El Impenetrable, las provincias y la Nación continúan sin poner al yaguareté entre los primeros ítems de sus agendas. “Parecen mirar en silencio como de a poco desaparece de sus territorios. Es una cuestión de decisión política, los salvaremos o los dejaremos extinguirse. Está sucediendo en este preciso momento”, concluyeron.