Compras comunitarias a horticultores que producen sin agroquímicos en la Patagonia

En distintas localidades del sur argentino aumentan las comunidades de familias y los pequeños productores que deciden cosechar sin agroquímicos

 

Cada vez son más las familias de agricultores que en regiones australes como Viedma, El Bolsón o Carmen de Patagones, han decidido incursionar en la agroecología. Con la intención de impulsar una producción respetuosa del medio ambiente y la salud humana, estas comunidades hoy cosechan frutas, verduras y hortalizas sin recurrir al uso de agroquímicos.

“El pasaje hacia la agroecología no es nada sencillo, más aún cuando la gran mayoría de los horticultores familiares no son dueños de la tierra y dependen de intermediarios concentrados para la comercialización”, explica el ingeniero Nicolás Seba, del INTA Valle Inferior.

Pese a este impedimento, el especialista entiende que “hoy el desarrollo y fortalecimiento de canales alternativos de venta y el apoyo a los consumidores responsables organizados constituyen pilares fundamentales para consolidar esas transiciones en el Valle”.

Tal como lo explica Eduardo Cerdá, fundador de la Red Nacional de Municipios y Comunidades que Fomentan la Agroecología (RENAMA), “no tiene que ver con una mirada empresarial, sino con tener en cuenta y poner en juego todos los procesos ecológicos”.

Nada de agrotóxicos. Respetar el desarrollo de la biodiversidad y la rotación de cultivos,  son las claves. “Este es un modelo superador que ha dado sobradas pruebas de que produce más y mejores alimentos, y a un costo menor. Por eso representa un camino concreto para salir del modelo perverso que son los transgénicos”, afirma el especialista, que hoy asesora y conduce experiencias agroecológicas por todo el país.

Con el foco puesto en estos objetivos, actualmente en Río Negro funciona la asociación “Consumidoras Organizadas de La Comarca”. A comienzos de 2018, por intermedio de técnicos del INTA y de la Subsecretaria de Agricultura Familiar (SSAF), los pequeños productores que la integran llevaron a cabo las dos primeras compras mayoristas de frutas y verduras de producción familiar, locales y a precios populares. A los pedidos, además, se sumaron trabajadores del INTA y del Ministerio de Producción de Río Negro, llegando en la última venta a más de sesenta familias.

“Estas iniciativas de comercialización que vinculan directamente a productores y consumidores son muy importantes ya que no solo fortalecen los procesos de transición agroecológica: además, posibilitan el acceso a alimentos de calidad y a buen precio por parte de los consumidores y colaboran en visibilizar las problemáticas de los productores familiares”, afirma Guillermo Vera, referente zonal de la SSAF.

De acuerdo a Mariana Arregui, que también participa de la organización, “hacer compras comunitarias de manera crítica y consciente nos ha permitido entender nuestro rol activo y protagónico en este sistema. Podemos decidir qué comprar, a quiénes, en qué condiciones”.

Otro aspecto fundamental destacado por Arregui es que a través de la agroecología no se trata de realizar una simple operación de compra y venta a cambio de una cantidad determinada de dinero, sino que existe un vínculo mucho más fuerte y profundo entre el que produce y el que consume.

“Nos conocemos, sabemos sus nombres y ellos los nuestros, visitamos sus chacras y estamos al tanto de las dificultades que afrontan en la producción. Hoy hay más de sesenta familias consumiendo productos agroecológicos y se siguen sumando interesados en esta experiencia”, destaca y concluye: “Sabemos que es mucho más sano para nuestras familias, pero también entendemos que no es un camino fácil para quienes deciden transitarlo, por eso como consumidores tenemos la posibilidad de fortalecer esos procesos”.

Fuente: Foro Ambiental