Comenzó el debate del proyecto de Ley para incinerar la basura

El oficialismo anunció un proyecto para modificar la ley de Basura Cero y crear un sistema de plantas incineradoras de termovalorización. Críticas de ambientalistas, vecinos, recuperadores urbanos y opositores.

 

Debido a que la CEAMSE anunció que en cinco años ya no podrá recibir más desechos, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires presentó en la Legislatura un controvertido proyecto para modificar la denominada “Ley de Basura Cero” y volver a quemar residuos a través de un sistema de “valorización energética”. El debate comenzó el martes 3 de abril en la Comisión de Ambiente y más de 50 organizaciones, políticos y académicos, presentaron un petitorio contra la iniciativa.

“El Gobierno de la Ciudad está impulsando la incineración de basura a pesar de los daños para la salud y el ambiente que esto genera; tiene a disposición una ley de avanzada que no cumple, y en lugar de cumplirla, implementa un sistema tóxico”, criticó Diego Salas, director de Greenpeace, una de las agrupaciones que manifestó su disconformidad con la medida que impulsa la Ciudad.

Actualmente, la Ley 1854 (Basura Cero) prohíbe la incineración de basura. Además de dar de baja ese punto, el gobierno pretende modificar otros aspectos sensibles de la reglamentación, como es el artículo 6, para retrasar los plazos del cronograma de reducción progresiva de la disposición final de residuos.

“El replanteo de basura cero es un reconocimiento al fracaso de la gestión del tratamiento de los residuos en la ciudad. La reformulación de las metas de reducción es una muestra evidente. Pero detrás de eso está la propuesta específica de introducir la valorización a través de la incineración, lo más grave de la ecuación”, opinó Andrés Nápoli, director de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

La modificación de la norma, que cuenta con la firma del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, está basada en experiencias de algunas ciudades europeas, como París o Ámsterdam y propone la instalación de una serie de plantas de termovalorización, donde la quema de residuos se transforma en electricidad y calefacción. Pero, según fuentes de Greenpeace, lo que se omite en la mención a prácticas similares en Europa es que “en enero de 2017, la Comisión Europea recomendó que los países que no tienen plantas no las construyan, y convocó a cerrar las existentes”.

Activistas de Greenpeace colgaron una bandera en la Legislatura por la quema de residuos en CABA.

La norma vigente establece que las metas a cumplir (de reducción en el envió de basura) debían ser de un 30% para 2010, de 50% para 2012 y de 75% para 2017, tomando como base los niveles enviados a la CEAMSE durante 2004 (1,5 millones de toneladas), mientras que las metas propuestas por el oficialismo son un 50% para 2021, un 65% para 2025 y un 80% para 2030, pero sobre la base de los niveles de 2012 (2,2 millones de toneladas).

“La incineración no es otra cosa que magia: un truco para disimular que la basura desaparece cuando, en realidad, se transforma y contamina a través de emisiones y cenizas tóxicas, cancerígenas y que generan cambio climático”, agregó Salas.

Críticas y rechazo

Cecilia Allen, de la Coalición Ciudadana Anti Incineración, manifestó que este tipo de iniciativas “son una fuente de emisión de una gran cantidad de compuestos tóxicos para la salud, incluyendo varias sustancias cancerígenas” y señaló que ninguna ONG pudo intervenir en su armado.

“Sumar contaminación aérea a ciudades ya saturadas de contaminantes, como Buenos Aires y otras del conurbano bonaerense, implicará un nuevo deterioro en los índices de calidad del aire”, apuntó Allen.

Además de las ONG’s, quienes se oponen al proyecto son las cooperativas de recuperadores urbanos (que nuclea a unas 5.500 personas), ya que ven peligrar su fuente de trabajo si la basura se destina a la combustión. “El sistema de los cartoneros es fundamental en la red de higiene urbana, y la termovalorización es una técnica más de tratamiento de residuos que la Ciudad investigó. Nos pareció que la ley de Basura Cero iba a quedar corta si no se habilitaba”, explicó el subsecretario de Higiene Urbana de la Ciudad, Renzo Morosi.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), tres millones de personas mueren al año en el mundo por causa de la contaminación del aire.

Napoli, por su parte, agregó que “esta tecnología que requiere residuos para funcionar, está pensada para generar mayor energía posible por lo que se pondrá en tensión el mensaje del gobierno que alienta el desarrollo de la economía circular. Impactará en el mercado del reciclado y los cooperativistas serán los primeros afectados”.

También vecinos y legisladores opositores manifestaron su rechazo. Al igual que los ambientalistas, coinciden con que el gobierno porteño no solo apuesta a un sistema contaminante, por la emisión de sustancias tóxicas durante el proceso, sino que además afirman que se trata de un proyecto hecho a contrarreloj.

En el área metropolitana de Buenos Aires se tiran 18.500 toneladas de basura por día, de las cuales el 96% se entierra. Por este motivo, de acuerdo a la CEAMSE, para el 2023 el relleno colapsará y no habrá lugar para tirar la basura. La Ciudad de Buenos Aires, particularmente, produce 6.760 toneladas por día. Del total, el predio de José León Suárez, recibe el 87% de los desechos; González Catán, el 8%, y Ensenada, el 5%.

Fuente: Foro Ambiental