Marcos Paz: cierran uno de los mayores basurales a cielo abierto del Riachuelo

Las 760 toneladas de residuos que se tiraban al mes en el viejo predio municipal pasaron a ser destinadas a la planta de la CEAMSE, que durante un año llevó adelante las obras de remediación. En su lugar, construirán un parque temático.

 

El megabasural de Marcos Paz ya es historia. Este complejo a cielo abierto, que llegó a recibir casi 800 toneladas de residuos urbanos por mes y durante los últimos 30 años representó uno de los grandes focos de contaminación del Riachuelo, fue cerrado como parte del plan para sanear la cuenca más afectada del país.  

“El cierre no sólo es un alivio para el Riachuelo por su cercanía, sino también para el vecino de Marcos Paz, que tenía el basural a solo 100 metros. El Municipio ahora ya comenzó a destinar sus residuos al Complejo Ambiental Norte III (en José León Suárez), con lo cual ya no van a tener ese impacto ambiental negativo”, explica la Ing. Rosalba Sarafian, gerente de saneamiento y mantenimiento de rellenos sanitarios de la CEAMSE, que se encargó de las obras de remediación del predio.

Los basurales a cielo abierto son uno de los problemas más complejos que enfrentan los 14 distritos bonaerenses con salida al Riachuelo, que también conecta con la Ciudad de Buenos Aires. La mayoría cuenta con al menos 15 años de antigüedad y son usados por los municipios para disponer sus residuos sin ningún tipo de tratamiento. Además del de Marcos Paz, en los últimos meses otros dos grandes basurales ubicados en la cuenca alta (el de Cañuelas y el de Las Heras) dejaron de operar.

De acuerdo a Sarafian, el mayor riesgo de estos vetustos complejos “está relacionado a la presencia de vectores, principalmente roedores e insectos, que son responsables de propagar enfermedades infecciosas. Después, está la contaminación generada por la acumulación de líquidos lixiviados y la quema de basura”.

Para concretar el cierre del basural de Marcos Paz, la CEAMSE tuvo que trabajar durante un año. En ese período, se conformó una cooperativa para gestionar la recolección de residuos, se realizaron tareas de compactación y se excavaron taludes impermeabilizados con el fin de evitar la migración de líquidos y gases contaminantes (metano y dióxido de carbono) hacia el exterior.

“Había basura que tenía hasta 30 años, ya que nunca antes había sido compactada con la maquinaria adecuada. Por eso, se creó una nueva área de compactación. Luego, una vez terminados los taludes de basura, se puso una cobertura de 60 centímetros de suelo y una última capa de otros 20 centímetros de vegetal, para que justamente la vegetación pueda empezar a crecer”, explicó Sarafian.

Además, la empresa estatal instaló un sistema de monitoreo con el que se tomarán muestras frecuentes del acuífero (control de napas, agua superficial y subterránea), un canal perimetral para captar el agua de lluvia y destinarla al arroyo más cercano, y una “cortina forestal”, que implica la colocación de árboles sobre los límites del predio.

En cuanto a las tareas de limpieza y acondicionamiento del espacio, la especialista detalló que “normalmente demandan un mantenimiento posterior de unos 30 años”. Mientras tanto, como está estipulado por la CEAMSE, el predio comenzará a funcionar como un paseo temático y público. Se llamará “Batalla de Villamayor”, en conmemoración al enfrentamiento que unitarios y federales protagonizaron en Marcos Paz en 1856.

“Serán instalados carteles explicativos con detalles y contexto histórico de lo que fue aquella batalla. También se crearán espacios para que los vecinos puedan disfrutar de espacios verdes y hacer actividades recreativas, como andar en bicicleta y realizar otras actividades deportivas”, dice Sarafian, que añade que “no se podrán hacer grandes construcciones con hormigón o rígidas ya que pueden afectar la estructura de remediación”.

Una cuenta pendiente

En julio de 2008, la Corte Suprema de la Nación condenó al Estado Nacional, la Ciudad y la provincia de Buenos Aires a resolver el daño ambiental del Riachuelo. Sin embargo, frente al fracaso de las políticas públicas para eliminar basurales a cielo abierto y reducir la presencia de desechos industriales, la ACUMAR tuvo que presentar un nuevo plan con el que prometió que esa realidad cambiará a partir de 2025.

La medida fue anunciada luego de que este año el máximo tribunal emitiera un duro informe sobre la falta de avances en el saneamiento, una tarea que también es supervisada por un Cuerpo Colegiado, integrado por diversas organizaciones ambientalistas y sociales.

Según datos oficiales, existen 390 basurales a cielo abierto que acumulan 1.8 millones de metros cúbicos de residuos sólidos. Pero las ONG que monitorean el área aseguran que, aunque el organismo intervino para remover 267 de ellos, los informes de auditoría interna mencionan que el 57% volvieron a convertirse en basurales.

Ahora, con un nuevo plan trazado y la millonaria inversión que se hizo para eliminar algunos de los focos de contaminación más grandes del Riachuelo, se espera un control más estricto de las hectáreas liberadas. El cierre de los basurales ubicados en Cañuelas y Marcos Paz, los dos más importantes de la cuenca alta, se hizo a partir de un acuerdo entre ACUMAR con CEAMSE y demandó de un presupuesto de $50 millones de pesos.

Al respecto, Sarafian sostuvo que “para que estos predios no vuelvan a utilizarse como destino clandestino de residuos, los procesos de cierre incluyeron la colocación de una serie de alambrados perimetrales (u olímpicos) que impedirá el ingreso de camiones u otro tipo de transporte con el que se pretenda depositar basura otra vez”.

Fuente:

Foro Ambiental