Bolsonaro hace tambalear el Fondo Amazonia de lucha contra la deforestación

El conflicto alrededor de la deforestación ya se ha vuelto una marca indeleble de la gestión de Jair Bolsonaro en Brasil. Desde su llegada a la presidencia, los índices en la Amazonia se han disparado a niveles exorbitantes. Pero ahora, debido a que el mandatario no piensa retroceder ni un paso con su retórica anti–ambientalista, la mayor selva del mundo podría quedarse sin su principal programa internacional para frenar la tala ilegal.

El llamado Fondo Amazonia, el mecanismo de cooperación global que más recursos ha aportado para reducir los gases de efecto invernadero por la deforestación, perdió a su principal donante: Noruega. El país nórdico ha anunciado la congelación de ayudas para los proyectos de conservación del Amazonas por un importe de 30 millones de euros, después de que el Gobierno brasileño cambiara de forma unilateral al equipo directivo que gestiona el fondo. Alemania, por su parte, decidió suspender una aportación similar, aunque fuera del fondo, y debate revisar su contribución al mismo.

Al respecto, fiel a su estilo, Bolsonaro ha salido a responder de forma poco diplomática. «Tengo un mensaje para la querida Angela Merkel: agarra tu dinero y reforesta Alemania. Lo necesitáis mucho más allí que aquí». Un día después, tras conocer la decisión de Oslo, añadió: «¿No es Noruega la que mata ballenas en el Polo Norte? Llévense el dinero y vayan a ayudar a Merkel a reforestar Alemania«.

Ambos países son los que, junto a la petrolera estatal brasileña Petrobras, aportan dinero al Fondo Amazonia. Desde su creación en 2008, este ha financiado 103 proyectos para la preservación de un ecosistema vital para contener el calentamiento global. Noruega es, de lejos, el mayor donante, con cerca de 1.200 millones (el 94%), seguido por Alemania, con 68 millones (el 5%). Desde hace unos meses, representantes noruegos y alemanes negocian con el equipo de Bolsonaro ante su intención de realizar cambios en el funcionamiento del fondo, administrado por un banco público brasileño, el Banco Nacional de Desarrollo (BNDES). 

Entre otras medidas controvertidas, el presidente ultraderechista propuso que se pudiera utilizar el fondo para indemnizar a terratenientes expropiados o a los que se prohibieran actividades productivas en las áreas protegidas. Esto se da en un marco donde Bolsonaro ha debilitado notablemente los proyectos de protección de los bosques tropicales, los indígenas, la biodiversidad y la fiscalización de los recursos naturales.

Noruega 

El ministro del Clima y del Medio Ambiente del país escandinavo, Ola Elvestuen, anunció que suspendía la aportación al fondo correspondiente a 2019 en una entrevista publicada en el periódico noruego Dagens Naeringsliv. ¿La razón? que Brasil había roto horas antes el acuerdo firmado con Noruega y Alemania al cambiar unilateralmente el cuerpo directivo del fondo y cancelar el comité técnico que selecciona los proyectos a financiar, lo que en la práctica supone su bloqueo. 

«No podían hacerlo sin nuestro consentimiento. Lo que ha hecho Brasil demuestra que ya no quieren detener la deforestación«, afirmó Elvestuen. Tras esta medida, «Noruega no tiene base legal y técnica» para donar la contribución prevista, dijo el Ministerio en un comunicado, que recuerda que las donaciones están condicionadas a «resultados verificados de reducción de la deforestación«. Según los datos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), la Amazonia ha perdido 5.879 kilómetros cuadrados en los últimos 12 meses, un 40% más que un año antes.

Alemania 

La ministra de Medio Ambiente germana, Svenja Schulze, anunció en el diario alemán Tagesspiegel el congelamiento de 35 millones en ayudas destinadas a nuevos proyectos de conservación de la selva y programas de biodiversidad, aunque fuera del Fondo Amazonia, que depende de otro ministerio, el de Cooperación y Desarrollo. 

«Las políticas del Gobierno brasileño en el Amazonas despiertan dudas sobre si aún están persiguiendo el objetivo de reducir de forma sostenida la tasa de deforestación”, declaró la ministra. “Necesitamos esa certeza antes de continuar con la cooperación”. Ante esta decisión, Bolsonaro había acusado a Alemania de querer “comprar la Amazonia a plazos”.

Desde 2008 hasta este año, Medio Ambiente de Alemania ha destinado 95 millones a varios programas bilaterales con Brasil, país que alberga el 60% de la selva tropical. “El apoyo de los socios políticos a los proyectos es un requisito para la cooperación. En la situación actual, existen al menos dudas razonables”, añade el ministerio que dirige Schulze en un comunicado. 

De acuerdo al departamento germano, por el momento no se financiará ningún proyecto nuevo y que los que ya están en marcha se revisarán para determinar “si sus objetivos se pueden alcanzar en las condiciones actuales”. Pero no solo eso. La ministra de Medio Ambiente cree que «las contribuciones de Alemania al Fondo Amazonia deben ser ahora revisadas«, decisión que corresponde a Cooperación. 

El Ministerio quiere coordinar la decisión sobre cómo proceder con los otros donantes y ya ha empezado este proceso. Esto es, Noruega y Alemania discuten si deben seguir invirtiendo en proyectos en Brasil a la vista de la creciente deforestación”, según un portavoz. 

Desde Cooperación, por su parte, solo confirman que “mantienen un diálogo cercano tanto con Brasil como con Noruega”, y que el Gobierno de Bolsonaro “quiere ahora ofrecer propuestas para hacer algunos ajustes en el fondo”. Desde el Ministerio de Medio Ambiente brasileño manifiestan que “la suspensión de las donaciones es compatible con el periodo de renegociación de las reglas de administración del Fondo”.

Crisis interna 

La decisión de Noruega y Alemania supone un nuevo golpe para Bolsonaro en relación a sus políticas de lucha contra la deforestación. La publicación de los datos oficiales de destrucción de la selva tropical a principios de agosto abrieron una crisis en su propio equipo de Gobierno, cuando el presidente negó su validez y destituyó a Ricardo Galvão, director del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE, por sus siglas en portugués), organismo responsable de las mediciones. 

Denominado como “el pulmón del planeta”, la Amazonia de Brasil se encuentra en un estado crítico. El último estudio del INPE había informado un crecimiento del 88 % de la deforestación en junio respecto al mismo mes de 2018, unos datos que fueron cuestionados públicamente por el presidente de Brasil y desembocaron en la destitución del anterior titular de la institución. 

El informe, además, aseguró que se destruyen unas 19 hectáreas de bosques por hora en la Amazonia brasileña. Esta actividad, que contamina los ecosistemas acuáticos y contribuye con el calentamiento global debido a que los árboles talados liberan carbono a la atmósfera. Antes de destituir a Galvão, Bolsonaro lo acusó de “estar trabajando para ONG’s”.

Fuentes: 

– Foro Ambiental

– El País