Argentina prohíbe el carbofuran, el insecticida que mató a una nena de 12 años y envenenó a 34 cóndores

La medida dispuesta por el Senasa alcanza a otros cuatro productos de alta toxicidad que desde hace tiempo venían siendo denunciados por ambientalistas y vecinos de pueblos fumigados.

 

A más de un año de la muerte de Rocío Pared en Corrientes y a casi nueve meses de que se encontraran 34 cóndores envenados en Mendoza, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentario (Senasa) prohibió la elaboración, importación y fraccionamiento de cinco sustancias que se aplican como terapéuticos en semillas de suelo, entre ellas el carbofuran, presente en la mandarina que comió la nena de 12 años antes de su deceso y en los cuerpos de las aves.

“La prohibición tiene por objeto extremar las medidas de precaución para evitar la comercialización y uso, concretando regulaciones y acciones preventivas de los productos anteriormente citados, acompañando las normas internacionales que regulan la producción, uso y comercialización de productos fitosanitarios”, señaló el organismo, presidido por Ricardo Negri.

El carbofuran se comercializa bajo el nombre de Furadan y es uno de los pesticidas más tóxico que existe en el mundo.

Si bien el uso original era para fines agrícolas, en la práctica se convirtió en un veneno barato y altamente efectivo: un mililitro alcanza para matar a una persona. A raíz de estos efectos nocivos para la salud y el entorno natural, fue prohibido en diversas partes del mundo, como en la Unión Europea y Canadá.

De acuerdo al Senasa, de esta manera se pretende que “haya productos menos peligrosos para el medio ambiente y su manipulación”. Desde el organismo, aseguran que “ya existe una amplia gama de productos autorizados que son igualmente eficaces (que los ahora prohibidos), cuyo manejo y utilización resulta en menor riesgo para la salud humana y el ambiente”.

La prohibición, publicada en el Boletín Oficial, también alcanza a otros cuatros insecticidas de alto riesgo: carbosulfan, diazinon, aldicarb y dicofol. Solo quedará exceptuada de la resolución la aplicación de gránulos de carbofuran al 10 por ciento en los cultivos de papa y ajo.

La marca de la muerte

El 9 de septiembre de 2017, Rocío Pared había salido de su casa junto a su sobrino Damián (10) para ir a catecismo, en uno de los barrios rurales de Mburucuyá. En el camino, frente a la quinta de los Brest -una familia influyente de la región- encontraron una mandarina tirada. Luego de comer unos gajos, Rocío comenzó a sentirse mal y cayó fulminada al pisoEl chico, en cambio, llegó a escupir lo poco que se había metido en la boca y pudo sobrevivir. Al poco tiempo, la autopsia confirmaría que la fruta tenía carbofuran.

Pese a la nueva resolución, el carbofuran ya estaba prohibido en Corrientes cuando ocurrió la muerte de Rocío. En la actualidad, el único imputado del caso es el tractorista de la estancia, que declaró haber pintado la mandarina con veneno para matar ratas.

La pérdida de los cóndores, por su parte, representó un duro golpe para el patrimonio natural del país. Los 34 ejemplares fueron encontrados el 22 de enero de este año en la localidad de Los Molles. Estaban amontonados y parcialmente quemados (por lo que se presume que se quisieron “borrar las evidencias”) junto a otros cadáveres de un puma, una oveja y corderos. Según los exámenes toxicológicos posteriores, todos contaban con restos de carbofuran.

Los investigadores remarcan que desde hace un tiempo los productores rurales comenzaron a usar este insecticida para envenenar a los animales que son considerados una amenaza para el ganado y las cosechas. Cuando un depredador –puma o zorro– mata a uno de sus animales, los ganaderos colocan carbofuran en los restos del cadáver. De esta manera, si los carnívoros regresan y continúan saciando su hambre, ingieren el veneno con que fue rociada su presa y mueren.

Hasta el momento, dos puesteros de la zona están acusados de causar la muerte de los cóndores. 

“Es una práctica que se usa mucho. Pone en riesgo también a las especies carroñeras, que se alimentan con los restos que dejan los depredadores. Es aquí donde entra en escena el cóndor”, afirmó Adrián Gorrindo, jefe del departamento de Fauna de Mendoza.

Contrapuntos

Para Diego Moreno, secretario de Política Ambiental en Recursos Naturales, la prohibición de los insecticidas representará un cambio sustancial en la producción agrícola. “Este es el resultado de un trabajo conjunto que venimos haciendo con Agroindustria para promover mejores prácticas en el sector agropecuario, que tengan en cuenta el menor impacto posible sobre la biodiversidad y los recursos naturales”, dijo.

El funcionario, además, añadió que “por mejores prácticas entendemos a una serie de medidas que apuntan a distintas estrategias, una de ellas es el marco regulatorio para ir eliminando gradualmente aquellos productos que contienen distintos niveles de toxicidad e ir reemplazándolos por otros de menor impacto”.

Desde otro punto se posicionó Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina. Pese a que destacó la resolución, aclara que no soluciona los problemas de fondo: “Lo que necesitamos es una ley que regule fuertemente y sin excepción la comercialización y el uso de todos los agrotóxicos que tienen la capacidad de matar, aunque ahora se los llame ‘fitosanitarios’”.

El activista agregó que, aunque se hayan quitado cinco de los insecticidas más tóxicos, “aún se permiten otros agroquímicos que pueden contaminar el suelo y los cauces de riego, así como también afectar la flora y la fauna, y generar graves peligros a las comunidades rurales”.

Fuentes:

  • Prohíben cinco insecticidas, entre ellos el que provocó la muerte de 34 cóndores / La Nación
  • Un año después de la muerte de Rocío, prohíben el agrotóxico que la mató / Tiempo Argentino
  • Senasa prohibió el carbofurán, el veneno que mató a una niña correntina tras comer una mandarina / La Izquierda Diario

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